¿Dónde me alojo? Mi lista de hoteles

Hello! En esta lista encontrarás todos los alojamientos en los que he estado este año y que he ido compartiendo por Instagram. Por norma general, me gusta investigar bien los sitios a los que voy a ir y suelo buscar que la relación calidad-precio sea buena.

La verdad es que siento especial atracción por los hoteles, apartamentos y demás, por lo que siempre intento ir a sitios chulos y en los que me inspire durante la estancia. No obstante, a veces, por una cuestión de tiempo, precio o necesidad, esto no se cumple y los apartamentos están bien sin más.

Aquí tenéis el cuadro que iré actualizando según vaya conociendo más hoteles. ¡Espero que os sea útil!

Qué hacer en Ushuaia en tres días

Ushuaia, Fin del Mundo o Tierra del Fuego. Así son los tres nombres por los que se conoce a la ciudad más austral del mundo. Una ciudad que mezcla la belleza de las montañas, con la serenidad del mar y el ambiente tan característico de los pueblos marineros. Ushuaia no os dejará indiferentes porque si algo tiene esta ciudad es una personalidad arrolladora. El frío de sus termómetros contrasta con la calidez de su gente; la ardiente defensa de las Malvinas argentinas empapela sus calles y el misterio que le confiere su condición de Fin del Mundo hacen que la visita a Ushuaia sea, sin duda, memorable.

Qué hacer en Ushuaia en tres días

Cómo llegar a Ushuaia + dónde dormir

Llegar a Ushuaia

Nosotros volamos desde Salta, con escala en la ciudad de Córdoba. No obstante, es fácil llegar desde Buenos Aires, El Calafate y otros destinos. Dependiendo de la fecha, será más o menos complicado llegar en coche; no obstante, la mítica ruta 40 os conecta con la ciudad y en la época en la que fuimos nosotros, las carreteras estaban bastante bien.

TIP: si vais a Ushuaia en avión, os recomendamos ir por la mañana. El espectáculo de volar entre las montañas es una atracción en sí mismo. De verdad, lo repetiría una y mil veces.

El aeropuerto está al lado del centro: podéis coger un taxi o una furgoneta para varias personas.

Dormir en Ushuaia

Nosotros nos alojamos en “Los Calafates B&B”*y la verdad es que no pudimos estar mejor. Nos dieron una habitación enorme, la casa y los anfitriones son maravillosos y el desayuno súper personal y abundante. Además la localización es perfecta.

Cómo organizarse

Si de por si es importante mirar el tiempo cuando organizamos un viaje, en Ushuaia lo es aún más. Esto es así porque del viento y el tiempo dependerá que podáis hacer algunas excursiones en barco o al parque natural Tierra del Fuego. El tiempo es muy cambiante: es posible que por la mañana el viento sople de tal manera que podáis hacer la excursión, mientras que tres o cuatro horas después sea imposible.

Las excursiones

Por lo general, moverse fuera de centro de la ciudad de Ushuaia no es fácil (al menos en invierno). Al ser distancias bastante grandes, ir con poco tiempo y la inseguridad del estado de las carreteras, la mayoría de turistas no nacionales optan por contratar excursiones.

La ciudad está muy preparada para ello y encontraréis multitud de agencias y excursiones. Resulta bastante complicado decidirse por una u otra empresa: los paquetes y precios son bastante parecidos. Estas son mis recomendaciones:

  • investigad con tiempo las diferentes opciones

  • mirad si por pago adelantado tenéis algún descuento. OJO: suele ser siempre más barato pagar en efectivo.

  • si podéis escribir a la empresa y que os manden más detalles, mejor.

  • algunas excursiones requieren reserva (pocas plazas).

  • Chequead los siguientes puntos:

    • Si os recogen y os traen al hotel

    • Si incluye comida

    • Si incluye equipamiento (en caso de que así lo requiera).

Excursión imperdible: navegación por el canal del Beagle con El Che.

Día 1 - Navegación por el canal del Beagle + Museo Marítimo y del Presidio

Excursión El Che

Para navegar por el Beagle tenéis dos opciones: barco grande o barco pequeño. Como ya sabéis, tratamos de huir las masas siempre que podemos, por lo que nosotros lo teníamos claro: sí existía la opción preferíamos hacer la excursión por el canal del Beagle en un barco pequeño. Por este motivo, escogimos “El Che” y, sin duda, acertamos.

Es recomendable que reservéis la excursión por internet y paguéis directamente en la caseta que tienen en el paseo (también dependerá del tiempo). En la excursión, si no recuerdo mal, no habrá más de 12 personas (nosotros íbamos 4 en total) por lo que podréis moveros con total libertad por el mismo. El barco es pequeño, así que se acerca mucho a los principales puntos que se visitan: el faro y los islotes de leones marinos. Además, hacen una parada en una isla desierta y se hace un pequeño trekking (¡buen calzado imprescindible!). Nosotros tuvimos suerte y pudimos ver cóndores justo encima de nosotros.

El tour es SÚPER personal. En todo momento te cuentan cosas, puedes preguntar todo lo que se te ocurra y es una excursión de las que se viven. Una experiencia en toda regla, una experiencia para emocionar.

Museo Marítimo y del Presidio

Un buen plan para la tarde es, lógicamente, dar una buena vuelta por la ciudad. Se ve bastante rápido, tiene muchas cuestas y hace bastante frío. Así pues, uno va bastante acelerado en los paseos y los planes de interior son bastante bienvenidos. Un plan que está fenomenal es la visita guiada al Museo Marítimo y del Presidio. No se puede entender Ushuaia sin su antigua cárcel y, sin duda, le remueve a uno el estómago pasear por los pasillos de la antigua cárcel. De verdad, si tenéis tiempo, ¡id! (También es verdad que yo soy muy de prisiones, asesinos e historias de estas tenebrosas, jajaja).

Día 2 - visita al Lago Fagnano y Lago Escondido + excursión nocturna

Si estáis en Ushuaia no os podéis perder sus lagos. Si veis que no hay nieve ni hielo, nosotros os recomendamos alquilar un coche y recorrerlos por vuestra cuenta. Nosotros íbamos con la idea de que las carreteras estarían bastante mal por lo que contratamos una excursión, pero, vaya, ahora hubiéramos alquilado un coche.

Nosotros contratamos la excursión en 4x4 por los lagos + comida con la empresa Rayen. La verdad es que el grupo y el guía fueron estupendos (esa es la mejor parte). Al final, en una excursión aprendes de lo que te va contando el guía y del resto del grupo (en nuestro caso eran todos argentinos). Comimos cordero “a la estaca” BUENÍSIMO y, además, en abundancia. Bueno, y empanadas…que nunca falten. Y vino. Vino también.

La excursión nocturna es otra buena opción si tenéis fuerzas y dinero, jajaja. Nosotros cojeábamos de ambas, por lo que nos ahorramos esta excursión. No obstante, tenía pintón. Normalmente consisten en un trekking por la noche + paseo en trineo tirado por perros.

Día 3 - visita al Parque Nacional Tierra del Fuego

De nuevo, contratamos una excursión para visitar el Parque Nacional Tierra del Fuego por una cuestión de logística. Además, en el caso del parque, con el frío que hace en invierno, lo grande que es el parque y las pocas horas de luz, no nos atrevíamos a hacerlo por nuestra cuenta. De hecho, no sé si en invierno es posible hacerlo de manera autónoma.

El parque es GIGANTE y las condiciones climatológicas son bastante extremas. Hay que tener claro que en un día no se puede ver el parque al completo, pero bueno, a veces no queda otra. Con la excursión, os aseguráis ver lo más icónico de manera segura. Lo cierto es que a nosotros se nos hizo bastante “turistada” la mayor parte de la excursión: explicaciones como si estuvieran leídas, sin mucho entusiasmo y un poco a lo rebaño. No obstante, hicimos un mini trekking (súper light) que, al menos, nos despertó un poco del letargo del calorcito de la furgoneta. Ademas, cada vez que se llega a un punto concreto te bajan de la furgo para sacar fotos y hacer de turista, jejeje.

Podéis contratar si queréis el Tren del Fin Del Mundo. Es curioso, pero nosotros no lo cogimos por precio y porque el guía del Che nos dijo que era un aburrimiento. Supongo que para ir con niños es una buena opción.

Espero que si vais a Ushuaia disfrutéis muchísimo y encontréis este post útil.

¡Muchísimas gracias por leer! ¡Las dudas son bienvenidas! Así para cualquier cosa escríbeme por Instagram o mándame un email a alejandra@aleoli.es.

Otros posts sobre Argentina:

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El norte de Argentina en coche: Salta y Jujuy

¡Hello! No se me ocurre mejor manera de amenizar el lunes que con un nuevo post sobre Argentina. No os voy a engañar, se me hace muy duro la revisión de fotos para el post. No sabéis lo que daría por volver atrás y estar allí otra vez. Pero en fin, como todavía no tenemos ese superpoder, me conformo con escribir este post y revivir aquellos días.

Como os conté en la Guía de Argentina, decidimos recorrer el norte en coche. Quien dice “el norte” dice una ínfima parte del norte. Recordemos las dimensiones gigantescas de este país. Bien, nos decidimos por el norte frente a otras opciones como Iguazú porque nos atraían enormemente las postales del desierto que encontramos por internet. Nos parecía que sería la parte que, desde un punto de vista cultural, más diferente se nos podía hacer a lo que estamos acostumbrados y la posibilidad de recorrerlas en coche nos conquistó.

Salta

Nosotros volamos por la noche desde Buenos Aires hasta Salta. Una vez en Salta, cogimos un “remis” (o taxi) hasta el hostel, donde caímos redondos de sueño. El Residencial El Hogar nos encantó: súper mono, alejado del bullicio y su dueño, un encanto. Al día siguiente, tras un desayuno cariñosamente servido, recorrimos Salta. Si tuviera que elegir una palabra para describir la ciudad sería, sin duda, caos. Caos con encanto, eso sí.

La ciudad, bueno, el centro, se recorre en un día. Hay varios enclaves turísticos que visitar, en su mayoría de carácter religioso. No obstante, no fue ese para mi el principal atractivo de Salta. Salta me cautivó por su personalidad. Una ciudad grande con aire de pueblo anclado en el pasado. Me resulta complicado explicar como me sentía. Tenía la sensación de estar paseando por otra década. No podía evitar observar a la gente llevar a cabo sus tareas normales: ir a la iglesia antes de trabajar, empujar de un remolque con la bicicleta o, simplemente, esperar el autobús. Sentía todos aquellos momentos tan únicos y tan fugaces que quería retratar todo y llevármelo conmigo para siempre. De ahí, la cantidad de fotos.

Esta misma sensación, la verdad, se repitió la mayor parte del viaje por el norte. Volviendo a cuestiones más prácticas, en Salta no podéis de dejar de probar las empanadas o comer un buen asado de tira en El Viejo Jack. Os hablaba de ese parón repentino del tiempo, ¿verdad? Pues contrasta enormemente con la amplia disponibilidad de Wifi que encontraréis en la plaza y en la mayor parte de locales.

Os recomendamos también coger el teleférico San Bernardo y disfrutar de las vistas de Salta. Os sorprenderá lo pequeña que parece cuando la recorres y lo enorme que es en realidad. Salta es un buen punto de partida para alquilar el coche ya que, al ser una ciudad bastante grande, tenéis varias compañías de alquiler y acceso a las principales rutas. Eso sí, mucha calma cuando cojáis el coche. Conducir por Salta os hará apreciar el tráfico en vuestras ciudades (españolas, al menos). Si preferís no coger coche, Salta es un buen punto también desde el que contratar una excursión. Salen a prácticamente todos los enclaves más turísticos y os aseguráis de llegar sanos y salvos. Jajaja, sí, temí alguna vez por mi vida…pero yo soy bastante miedica.

De Salta a Cafayate

Tras un día y medio en Salta (ambos coincidimos en que con una mañana nos hubiera bastado) cogimos el coche - al que de ahora en adelante llamaremos Logan - y pusimos rumbo a Cafayate. Cafayate es conocido por su vino y por tener unos viñedos a gran altitud.

Cuando cogimos el coche nos explicaron las rutas más y menos transitables, aquellas con la que teníamos que tener más cuidado y que convenían hacer con luz de día. Siguiendo dichas recomendaciones, decidimos, antes de ir directamente hasta Cafayate, parar en un pueblito con muchísimo encanto y de estilo colonial conocido como Cachi. El pueblo se encuentra entre montañas, y, como os podréis imaginar, lo más espectacular es el camino hasta allí.

De camino se cruza el Parque Nacional de los Cardones, donde es obligatorio parar y observar el ejército de cactus, perdón, Cardones, que protege el paisaje. Estad atentos a las espinas en el camino y a las llamas que brincan por ahí.

Tras comer en Cachi, hicimos toooodo el camino de vuelta hasta la carretera de la Quebrada de las Conchas y en dirección a Cafayate. Esta carretera la condujimos de noche, sin más luz que las luces del coche y de las estrellas. Tras un camino laaaargo y a una velocidad más bien lenta, llegamos a Cafayate. El hostel donde nos alojamos fue mi favorito de todos, me dio muchísima rabia quedarnos únicamente una noche. El Hostal Tierra de Vinos es PRECIOSO y además, nosotros habíamos reservado baño compartido y, por el mismo precio, nos pusieron una habitación con baño y ducha privado. #lucky. Tal cual, con el chándal y los pelos de viaje, nos fuimos a cenar y beber una buena botella de vino (a servidora se le fue un pelin de las manos) a la Bodega Nanni.

Esa misma mañana poníamos rumbo a Humahuaca. Teníamos casi doce horas de viaje hasta allí. Doce horas porque hicimos un millón de parones y tuvimos que conducir por una carretera antigua porque la principal estaba cerrada. Pero…MADRE MIA. QUÉ PAISAJES. Recorrimos con muchísima calma la Quebrada de las Conchas. Paramos en muchísimos sitios para admirar, sacarnos fotos y alucinar un poquito con las maravillas de la naturaleza. Sin duda, si tenéis poco tiempo, debéis parar en el Anfiteatro y en la garganta del Diablo. Pero vaya, el planazo es recorrerlo con tiempo y parando mucho.

Recorrer la Quebrada de las Conchas como lo hicimos fue una de mis partes preferidas del viaje: calma, buena música, buena compañía y paisajes quita-hipo. Conseguí olvidarme del reloj (un reto importante para mi) y estar presente en ese momento. Supongo que, en gran medida, esta es otra de las razones por las que esta parte del viaje fue tan especial para mi.

Humahuaca

A Humahuaca, casi tocando Bolivia, llegamos bastante tarde. Estábamos agotados: fueron muchas horas por carreteras en las que se conduce muy lento, varios parones de la policía y el cansancio acumulado de los madrugones de los días anteriores. Bueno, y de cargar, hacer y deshacer la maleta, jajaja.

En Humuahuaca dormimos en el Hostel El Sol. A nuestra habitación se accedía por unas escaleras exteriores desde las que teníamos unas vistas realmente espectaculares. Eso sí, del viaje al baño, abierto y compartido, a las siete de la mañana, mejor no hablamos, jajajaja. La diferencia de temperaturas entre la noche y el día es brutal. Desayunamos en el hostel, recorrimos Humahuaca y nos dirigimos a las Salinas Grandes.

En las Salinas Grandes os recomiendo varias cosas: llevad gafas de sol (sí o sí), id con vuestras necesidades hechas (hay baños móviles pero custodiados, de pago y poco higiénicos) y pedid una quesadilla y/o empanada a la mujer con el hornillo y la pizarra. Ah bueno, no os olvidéis de la típica foto saltando. El ascenso a las Salinas es sinuoso pero no es demasiado complicado. Únicamente hay que tener cuidado con los camiones que descienden desde Chile cargados con otros coches: bajan rápido y las curvas son muy cerradas. En las Salinas es fácil aparcar. Eso sí, como os decía en otros posts: ¡id bien de gasolina siempre!

Acabamos nuestro viaje por el norte en la Quebrada de Humahuaca, más concretamente en el pueblo de Purmamarca. Es el típico pueblo donde se hace una parada para admirar y fotografiar el Cerro de los Siete Colores. No obstante, a mi lo que más me gustó fue el pueblo en sí. Bueno, más que el pueblo, la gente. Cuando fuimos nosotros creo que estaban celebrando alguna fiesta, y había caballos, gauchos y cervezas en la calle principal. Como si estuviera en una peli del oeste, yo me sentía igual.

Desde Purmamarca condujimos directamente hasta Salta. Allí pasamos una noche y al día siguiente muy muy pronto fuimos al aeropuerto rumbo a Ushuaia. Pero tal y como hemos acordado, de eso hablamos un poquito más el próximo lunes.

Espero que os haya gustado y os resultado útil este post. Para mi, sin duda, fue la zona más especial de todo lo que vimos por Argentina. Probablemente tenga mucho que ver el haberla recorrido en coche, pero de la magia de los viajes en coche podemos hablar otro día si queréis.

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Otros posts sobre Argentina:

Qué ver en Buenos Aires en dos días

Si has llegado hasta aquí es porque, igual que nosotros, te encuentras en el complicado momento de decidir qué vas a hacer en una de las ciudades más grandes del mundo en tan sólo dos días. DOS DÍAS. No es fácil. Lo sé. Buenos Aires es una ciudad tremendamente grande, aunque, por desgracia, no se recomienda al turista que visite más que un pequeño núcleo de la misma por motivos de seguridad. Así que, bueno, algo más fácil hace la elección de actividades en la ciudad. Os recomiendo que os quitéis el agobio de todo lo que “no vais a llegar a ver” y os preparéis para sucumbir al encanto de esta ciudad. A mi, sin duda, me enamoró.

que ver en buenos aire en dos dias

A continuación os voy a detallar las cosas que nosotros recomendamos ver/hacer sí o sí en Buenos Aires durante dos días completos. Es decir, no contamos el día de llegada ni el día de ida.

A tener en cuenta:

  • Las distancias son enormes. Ir de un barrio a otro puede llevarte horas andando (por experiencia propia). Tenlo en cuenta en tu planificación. Lleva calzado CÓMODO, por el amor de Dios. Nosotros anduvimos en todo momento, salvo un par de taxis que cogimos. No hay ningún problema en coger metro o bus.

  • Los pasos de peatones están de decoración. Los coches van primero. Si vienes de una ciudad como Madrid en la que, por lo general, se respetan los semáforos, pasos de peatones y demás, igual te llevas más de un susto por “cumplir” las normas. Cuidado.

  • Uber y taxis: hace poco que Uber llegó a Buenos Aires y, como siempre que Uber aterriza en un país, hay polémica. Nosotros tuvimos un susto en el Uber del aeropuerto al hotel, pero después no tuvimos ningún problema. Los taxis y los Uber son muy parecidos de precio, por lo que dependiendo de la demanda que haya de Ubers, puede ser más interesante coger un taxi normal.

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No te pierdas:

Día 1:

  • Avenida 9 de julio y Casa Rosada: pasear por la Avenida del 9 de julio es una experiencia. Observad bien la anchura de la avenida y el atasco que se acumula en ella. De fondo, Evita Perón contempla la jungla urbana mientras una manifestación avanza avenida abajo gritando y agitando sus tambores. La Casa Rosada hay que verla porque hay que verla, no obstante, se ve poco. Yo disfruté más del parque y los alrededores de la Casa Rosada, que de la casa en sí.

que ver en buenos aire en dos dias
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  • Mercado de San Telmo: en general, el barrio de San Telmo es una gozada para pasear y para comer. El ambiente en las calles, los colores, los dibujos y el aire que se respira en ese barrio son absolutamente especiales. Enclave verdaderamente imperdible si vais por Buenos Aires. Aún más esencial es su mercado. Parece que el auge de los mercados tradicionales como punto de encuentro alrededor de la gastronomía no es una cosa exclusiva de Madrid. De hecho, a veces sentía como si todavía estuviese en casa, en el Mercado de San Antón o San Miguel. Os recomiendo comer empanadas en el puesto de empanadas (no tiene pérdida), y curiosear todas las tiendas y puestos que hay en el mercado. No sabéis lo que os vais a encontrar. Nosotros vimos como un chaval le vendía a una tienda de antigüedades un saxofón por piezas. Recomendación: os sugerimos ir (si podéis) un día entre semana por la mañana/hora de comer prontito. El domingo hay mercadillo por la zona, así que no es muy buena hora para ir a sacar fotos y pasear tranquilamente.

  • Entrar en las librerías: en Buenos Aires (y por todo Argentina) hay MUCHÍSIMAS librerías. A mi me tenía fascinada. Os recomiendo que os detengáis en las que más os llamen la atención y os hagáis con algún título. Yo me compré XXXX en la Librería el Ateneo, una librería situada en un antiguo teatro y que bien merece una visita.

  • Visitar el cementerio de La Recoleta y pasear por el barrio: otro de los sitios que os recomendará cualquiera que conozca Buenos Aires. Os recomendamos visitarlo poco antes de que cierre (con tiempo, claro), ya que es cuando menos gente hay. Además, la luz del atardecer le da un aire más lúgubre y misterioso a la visita. Veréis como todo el mundo busca la tumba de Evita Perón. Si bien os recomiendo uniros a la búsqueda, os animo a perderos por el cementerio y contemplar las tumbas y mausoleos. Son un espectáculo. Una vez hayáis acabado con el cementerio, podéis ir andando por el Barrio de la Recoleta. Un barrio de clase alta que, aunque no tiene nada en particular, mantiene su encanto parisino y resulta muy agradable de pasear.

Día 2

  • Free Tour del Barrio de La Boca: el barrio de La Boca es uno de los barrios más característicos y fotografiados de Buenos Aires. No os vais a desvelar nada porque merece la pena que os sorprenda en directo. No obstante, os recomiendo encarecidamente evitar ir en fin de semana. Si bien es un barrio que por historia e imagen tiene un encanto fuera de lo común, la masa de turista que lo inunda los fines de semana, le quita bastante encanto a la visita. Dicho esto, nosotros fuimos un domingo y aún así me encantó, PERO estoy segura de que me hubiera enamorado de haberlo visitado con la mitad de gente. Por otra parte, os sugerimos coger el Free Tour del barrio. Si bien no es “free, free” merece la pena pagarlo. No tiene nada que ver entender cómo se desarrolló el barrio que verlo sin más. Me parece una de esas experiencias por las que merece la pena pagar cada euro (bueno, peso). Y si sois fanáticos del fútbol, tenéis la Bombonera (el mítico estadio del Boca), ahí mismo…y se puede visitar.

    OJO: para llegar a la Boca podéis optar por ir en transporte público o andando desde el Barrio de San Telmo y cruzar una parte del barrio (que no es la turística). Nosotros os recomendamos ir andando y que apreciéis vosotros mismos los cambios que se van viendo a lo largo del camino. No se recomienda al turista que se adentre en el barrio.

  • Dar un paseo por Puerto Madero: Puerto Madero fue el primer gran puerto que se construyó en Buenos Aires. Tiempo después, por una cuestión de logística y complicaciones técnicas, se construyó otro puerto y esta zona quedó totalmente abandonada y deprimida. Hoy, Puerto Madero presenta una cara totalmente renovada gracias a un gran proyecto inmobiliario que ha revivido la zona y la ha convertido en una de las más caras de la ciudad. Tiene un paseo enorme y es realmente agradable de caminar. Se trata de una zona ideal para descansar y tomarse un par de horas con calma: tumbarse en uno de sus bancos al solecito y después tomarse un café en alguna de sus cafeterías es, sin duda, un planazo (muy simple, pero un planazo) para hacer en BA.

Recomendación: si tuviera que sacrificar una zona, probablemente sería Puerto Madero. Nosotros aprovechamos que nuestro vuelo salía por la noche para pasar la mañana por allí. No es que no me gustase (porque me encantó) pero es más parecida a lo que estoy acostumbrada a ver.

A lo largo del camino, y de los miles de pasos que iréis dando, os recomiendo parar en la Pizzería Guerrin y comer un pedazo de pizza Fugazzetta (cebolla y queso). No cierran desde por la mañana hasta la una de la madrugada y SIEMPRE está lleno. No digo más. Tengo planeado hacer un post entero de donde comer en Buenos Aires y en el resto de sitios que pudimos probar por allí. Stay tuned.

  • Dar una vuelta por Palermo viejo, cenar y tomar algo: Palermo Viejo fue, junto con San Telmo, mi zona preferida de Buenos Aires. Paseaba por allí y, de verdad, me veía viviendo allí. Me sentía como en Madrid. Palermo Viejo es otro de esos barrios en los el ambiente te atrapa. Es conocido por sus graffitis, aunque nosotros llegamos ya cuando no quedaba apenas luz y no pudimos verlo bien. Tiene muchísimo ambiente por la noche y, si sois foodies, encontraréis mil y una opciones para salir a cenar y tomar algo. Eso sí, reservad…igual que en Madrid, están a rebosar.

Y hasta aquí nuestras recomendaciones sobre qué visitar en Buenos Aires si solo tienes dos días. Está claro que hay MUCHÍSIMO más que ver y hacer, pero el tiempo es finito y qué le vamos a hacer. Pero bueno, mi recomendación más importante es que respires la ciudad y te empapes de ella. Rebosa personalidad en cada calle y en cada esquina, disfruta de eso, sea donde sea. Te podrás llevar fotos, vídeos y souvenirs, pero si consigues empaparte del alma de la ciudad, te llevarás contigo un pedacito de ella para siempre.

que ver en buenos aires en dos dias

¡Espero que os haya gustado mucho este post y sobre todo que os sea de utilidad si vais a ir a Buenos Aires! ¡Las dudas son bienvenidas! Así para cualquier cosa escríbeme por Instagram o mándame un email a alejandra@aleoli.es.

Otros posts sobre Argentina:

Guía de viaje: Argentina

¡Aloha! Ya llegó, ya está aquí…¡el primer post de nuestro viaje a Argentina! Tal y como os anuncié en el post de la Rentrée 2018, el primero de los posts sobre Argentina es una guía bastante general y amplia sobre nuestro viaje a Argentina. Espero que os sirva y os de una idea global de nuestro viaje. Es más un post práctico que vivencial, pero aún así, he intentado hacerlo todo lo ameno que he podido, jajaja.

Ojo que este post es largo. Lo he dividido en secciones para que vayáis directamente a lo que os interese.

  • ¿Por qué Argentina?

  • Viajar en invierno

  • Agencia, ¿sí o no?

  • El recorrido: qué ver en Argentina

  • Documentación y cambio de divisa

  • Cómo moverse por Argentina

  • Qué ropa llevar

  • Presupuesto

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¿Por qué Argentina?

La respuesta a esta pregunta es bastante poco emocionante. Nos decantamos por Argentina como podíamos haber decidido cualquier otro país de Latinoamérica. Aunque poco romántico, la realidad es que escogimos Argentina porque el billete de avión nos salía más barato que a otros sitios. A este primer (e importante) filtro se le añadió el hecho de que a Carlos le apetecía como nada en el mundo ver glaciares y yo con ir a un sitio en el que hiciera frío ya me daba con un canto en los dientes. Por último, tras investigar un poquito, nos dimos cuenta de que podíamos hacer de todo un poco (ciudad, montaña, agua, frío, calor) y nos acabó de convencer.

No obstante, no puedo estar más contenta de haber elegido Argentina como nuestro destino. La diversidad de paisajes, gentes y costumbres dentro del país hace que en en ningún momento pares de aprender y fascinarte con todo lo nuevo. Al mismo tiempo, y aunque todo es diferente, es curioso, pero parece que sigues en casa, como si nada.

Viajar en invierno

Como ya sabréis, cuando aquí es verano, allí es invierno. Esto es importante tenerlo en cuenta a la hora de decidir los días que vais a pasar en cada zona, la ropa que llevar y sobre todo…¡las horas de luz! Tened en cuenta las horas de luz porque anochece pronto y es importante tener planes para estas horas o simplemente tenerlo en cuenta para organizar bien el día.

¿Lo guay? Hay mucho menos turismo y los precios son más bajos. Ya sabéis que a nosotros nos encanta viajar fuera de temporada, así que en este caso tampoco nos suponía un problema que hiciera frío y no fuese temporada alta.

Si pensáis ir al sur, a la Patagonia, es importante que tengáis en cuenta que si de por sí allí hace frío pueeeeees en invierno mucho más. Quizás por este tema os encontréis con nevadas, lluvias o condiciones climatológicas que os impidan llevar a cabo los planes que habías pensado. Por este motivo nosotros decidimos quedarnos más días en el sur y darnos margen por si había algún imprevisto con el tiempo.

viajar a argentina la guia

La investigación: ¿agencia o por cuenta propia?

Una de las preguntas que más he recibido es si el viaje lo organizamos nosotros o fuimos por agencia. Y la respuesta es que nosotros lo organizamos todo: destinos, hoteles/hostales, alquiler de coche, etc. Como todo, tiene sus pros y sus contras. No obstante, en este caso nosotros valoramos que era un viaje asequible para preparar nosotros en el que una agencia nos costaría más de lo que nos iba a ahorrar y sobre todo, que dentro de lo posible, nos gusta mucho ir a nuestro aire.

Lo bueno de una agencia es que en determinadas cuestiones pueden ofrecerte mejores precios, pero sobre todo, la cuestión de la seguridad y la logística. Una agencia te resuelve estos quebraderos de cabeza y olvidarte de imprevistos, gestiones y demás cuestiones que surgen cuando uno lo organiza por su cuenta.

En mi caso era la primera vez que organizaba un viaje a un país tan lejano. Como ya sabéis, me encanta organizar viajes: investigar enclaves imperdibles, qué y dónde comer, qué tiendas/locales visitar. Pero, claro, no es lo mismo organizar un viaje a Almagro que a Argentina. Lógicamente.

Cómo organizarse

Lo primero que hicimos fue leer. Leer muchos blogs, foros y consejos. Preguntamos a conocidos y, por supuesto, os pregunté por Instagram recomendaciones. Después, adaptamos todo eso que leímos a lo que a nosotros nos apetecía hacer y en función de eso empezamos a hacer reservas (aviones, coche, hostales…). Si estáis planificando un viaje entre varias personas os recomiendo guardar toda la información que vayáis encontrando a través de aplicaciones/webs como Drive, Trello o Airtable. Resulta infinitamente más sencillo filtrar después lo que vais a hacer y, de esta manera, siempre tendréis un archivo lleno de información ya seleccionada para el futuro (¡viva no perder el tiempo haciendo las cosas por duplicado!).

Nosotros nos organizamos con Drive, Calendar y Trello durante todo viaje, pero bueno, de nuevo, prefiero dejar esto para otro post porque si no, nos enternizamos. Cualquier duda concreta o si queréis saber más sobre estas herramientas me mandáis un mail a alejandra@aleoli.es y os respondo con lo que sea.

TIP: si ya tenéis el destino elegido os recomiendo muchísimo compraros o coger de la biblioteca la Lonely Planet del sitio a donde vayáis a ir (especialmente si es un viaje a un país entero y más aún si está tan lejos). Si bien es típico, es realmente útil. Nosotros compramos la Lonely Planet de Argentina* en el aeropuerto y ojalá la hubiéramos comprado antes. Nos fue súper práctica para movernos por el país, hacernos una idea de los barrios, de dónde comer cuando internet nos fallaba o para empezar a soñar con el siguiente viaje por allí.

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El recorrido: qué ver en Argentina

Argentina es ENORME. Y si hubiera unas mayúsculas más grandes lo escribiría con ellas: GIGANTE. Desgraciadamente, no teníamos ni un año, ni seis meses para viajar por allí y verlo en condiciones. Nosotros contábamos con 17 días, incluyendo los días de viaje. Así que tocó sacrificar muchos sitios que eran indispensables (como Iguazú) por otros que por una razón u otra nos llamaban más. De tal forma que nuestro recorrido quedó del siguiente modo (iremos por cada uno de los destinos en posts individuales):

  • 23 agosto: Vuelo Madrid-Buenos Aires.

  • 24 y 25 de agosto: Buenos Aires

  • 26 agosto: Buenos Aires + Vuelo BA-Salta (norte)

  • 27 agosto: Salta

  • 28 agosto: cogemos el coche de alquiler hacia Cafayate.

  • 29 agosto: Cafayate-Humahuaca

  • 30 agosto: Humahuaca-Salta

  • 31 agosto: Vuelo Salta-Córdoba-Ushuaia. Llegada a Ushuaia

  • 1 septiembre: Ushuaia. Excursión por la bahía Beagle con “El Che”.

  • 2 septiembre: Ushuaia. Excursión en 4x4 por los Lagos + comida local

  • 3 septiembre: Ushuaia. Excursión por el Parque Natural Tierra del Fuego

  • 4 septiembre: Vuelo a Calafate. Llegada a Calafate y paseo largo por el pueblo.

  • 5 septiembre: Calafate. Excursión en catamarán por los glaciares.

  • 6 septiembre: Calafate. Excursión minitrekking por el Perito Moreno.

  • 7 septiembre: Recogida coche de alquiler + roadtrip a El Chaltén + 2 mini rutas por El Chaltén.

  • 8 septiembre: El Chaltén. Todo el día: Ruta de la Laguna Torre. Vuelta a Calafate.

  • 9 septiembre: Vuelo Calafate-Buenos Aires-Madrid

Nos hubiera gustado visitar:

  • Iguazú: ¡las cataratas! ¿Cómo nos pudimos dejar Iguazú? Pues como os digo, es imposible llegar a todo y como Carlos ya había estado y se puede visitar desde tres países diferentes pueeeeees lo dejamos para otro viaje.

  • Bariloche: es una parte que está ahora mismo muy de moda para el turismo de esquí y por su naturaleza espectacular. No obstante, pensamos que con Ushuaia y El Calafate ya teníamos suficiente nieve y logísticamente (tiempos de viaje) nos encajaba mejor esta combinación que ir a Bariloche.

  • La Pampa: parecido a la lógica que seguimos con Bariloche. Con todo el desierto del Norte, nos dimos con un canto en los dientes para este viaje.

  • Todo el país: por pedir, que no falte✌

Documentación

  • Pasaporte vigente. Para un español no hacen falta visados ni papeleo de ningún tipo.

  • Dinero en efectivo (euros o dólares): como os comento en el apartado de presupuesto, el tema del dinero es un tema en Argentina. El tipo de cambio cada dos por tres y lo que en un momento vale uno, al rato vale ocho. Nuestra recomendación es que os llevéis dinero en efectivo (euros/dólares) y cambiéis en ciudades grandes como Buenos Aires. Para ello, el tipo de cambio que tenéis que mirar es el Blue, no el oficial. Es decir, no vayáis al banco a cambiar porque vais a perder dinero. En calles como Florida o en ciertos establecimientos de Buenos Aires encontráis lo que se llama el tipo de cambio Blue. Sí, es cambio clandestino…pero lo hace todo el mundo. No os asustéis. Si paseáis por la calle Florida veréis y oiréis a gente susurrando “cambio, cambio, cambio”. Podéis preguntar a tres o cuatro y quedaos con el que mejor cambio os ofrezca. Normalmente os llevarán a un local (no se debe/suele cambiar en la calle) y allí haréis el cambio. Nosotros nos llevamos en efectivo unos 300€ y 200 dólares.

  • Tarjeta Revolut. Si no conocéis Revolut, estáis tardando. Se trata de una tarjeta que recargáis con el dinero que queráis desde una cuenta y que podéis utilizar como tarjeta de débito. El beneficio que encontraréis, entre otros, es que el tipo de cambio que os ofrece es mayor que el de vuestro banco normal y además no te cobra las típicas comisiones por cambio de moneda (que sí, suelen ser céntimos…pero van sumando). La tarjeta cuesta seis euros y os tarda en llegar dos semanas. De verdad, esta tarjeta para viajar es maravillosa. Además, se pueden dividir gastos, hacer cajas de ahorros, el seguimiento de gastos es fabuloso y, en fin, que estoy enamoradísima.

Dónde dormir

Aunque detallaré en cada post cada uno de los sitios donde nos alojamos, hicimos casi todas las reservas mediante Booking*. Decidimos reservar casi todo por Booking por la posibilidad de cancelación gratuita, las reseñas, la seguridad de reservar a través de esta plataforma y el hecho de que incluso sin internet, se puede acceder a las información de las reservas. Además, al ser “Genius” (el programa de fidelización que tienen) tenía descuentos o alguna ventaja en la mayoría de sitios. Pero vaya, la razón principal es la comodidad y la seguridad que proporciona el portal.

¡Ojo! En la mayoría de hoteles, aunque lo reservamos por Booking (y supongo que por una cuestión de la inseguridad con respecto al tipo de cambio), nos pedían pagar en efectivo. Nosotros no contamos con ello (pensábamos que lo cargarían a la tarjeta) y el efectivo bajó más rápido de lo que nos hubiera gustado.

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Cómo moverse por Argentina

La mayor parte de desplazamientos los realizamos en avión. Reservamos todo con Aerolíneas Argentinas a través de su página web. En total cogimos cinco vuelos internos. Tanto a Carlos como a mi nos gustó la compañía y viajamos muy cómodos. Ninguno de los aviones se retrasó ni hubo ningún problema.

Con Aerolíneas Argentinas:

  • Podéis hacer el check-in desde el móvil. Conozco el mundo de los check-ins y hay webs que son un INFIERNO (cof cof British Airways). La verdad que el check-in en Aerolíneas Argentinas es sencillo, ágil y rápido.

  • ¡Ojo! La maleta no puede pesar más de 15 kilos. Si lleváis mochila, difícil superar el peso, pero con la típica dura y de ruedas puede ser bastante justito.

Coche de alquiler

El resto de los desplazamientos los hicimos con el coche, en total dos coches de alquiler. El primer alquiler lo hicimos con Avis y lo reservamos desde Madrid y el segundo lo contratamos con Hertz directamente allí. Nosotros miramos bien la ruta base que íbamos a hacer con el coche que reservamos desde Madrid. Si bien es cierto que hicimos alguna modificación sobre la marcha, íbamos bastante seguros de que la ruta que queríamos hacer era factible y no estábamos metiendo en un berenjenal del copón. Alquilamos un coche muy normalito (Dacia Logan y Chevrolet pequeño), pero si hubiéramos podido pagar más, hubiéramos alquilado un coche algo más solido, tipo 4x4.

Estas son las cosas que considero que es importante que tengáis en cuenta para conducir (al menos por donde estuvimos nosotros):

  • Evitad conducir de noche: o aseguraos de que el tramo que haréis de noche está bien asfaltado. Por norma general, no hay iluminación (se conduce por en medio de la nada) y hay muchos animales que cruzan. Desde luego, yo no querría pinchar allí en mitad de la noche (just saaaaying).

  • Gasolina: a diferencia de aquí, donde hay una gasolinera cada cero coma, es importante que tengáis fichadas las gasolineras y las distancias que vais a recorrer. Igual que con los pinchazos, no queremos quedarnos sin gasolina en mitad de la nada y sin cobertura.

  • Aprende a cambiar una rueda. La verdad es que este consejo nosotros no nos lo aplicamos y por suerte no tuvimos ningún incidente. Eso sí, estuvimos nuestro rato viendo vídeos en Youtube de cómo cambiar ruedas, sin mucho éxito la verdad. Pues eso, que si aprendéis a cambiar ruedas, mejor. Hay MUCHOS MUCHOS pinchazos.

  • Tarjeta de crédito (no débito): a la hora de reservar en todos los locales de alquiler os pedirán una tarjeta de crédito para la garantía. Si no tenéis una, está complicado (al menos con las empresas grandes).

  • Comprueba los papeles del seguro y la cédula: cuando la empresa de coche te enseñe el coche pídeles que te enseñen los papeles y fíjate en la fecha de caducidad del seguro y la cédula. A lo largo de TODO el viaje os van a parar MUCHAS veces controles de policía y os pedirán los papeles. En nuestro caso, en ambos coches, el papel del seguro estaba caducado por un mes. Nunca nos dijeron nada y suponemos que fue porque habrá un plazo de prorroga. No obstante, yo preguntaría bien a la empresa con la que alquiléis el coche.

  • Los pasos de peatón y mucho semáforos están de decoración. Drive like a local, my friend. O te comerán.

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¿Qué ropa llevar?

La pregunta del año. Si vais a hacer un viaje similar al mío, recorreréis zonas con climas muy diferentes. Me gustaría dedicarle un post completo a este tema, pero por resumir: ¡CAPAS! No os liéis con ir divina/os y presumir de outfit. He aprendido que lo mejor es ir cómodo/a y llevar unas buenas zapatillas. A continuación os detallo por zonas:

  • Buenos Aires: por las fechas que estuvimos nosotros la máxima estuvo alrededor de los 20º. Con una chaqueta normal o abrigo finito se va estupendamente. No es raro que llueva, así que considero que la mejor opción es utilizar el chubasquero que os llevaréis después al sur (el típico que le puedes añadir un polar debajo).

  • Zona Norte (Salta, Cafayate, Humahuaca): en las fechas que fuimos nosotros ya empezaba la primavera por lo que el calorcito empezaba a asomar. Únicamente se necesita la ropa de abrigo por la noche, pero durante el día con una sudadera y unos pantalones largos (o tobilleros) se va fenomenal.

  • Sur (Ushuaia, Calafate y Chaltén): en esta zona sí que os recomiendo ir bien abrigados. Es decir, unos buenos calcetines de lana merina, botas, gorro que cubra orejas, polar, chubasquero y mallas/pantalones térmicos. Sobre todo cuando no hay sol el frío pica mucho mucho. De verdad, iréis como muñecos Michelin. Pero muñecos Michelin calentitos.

Presupuesto

En este momento, para un europeo es económico ir a Argentina. Lamentablemente, Argentina es un país con una situación económica y política delicada y las fluctuaciones de su moneda, el peso, son bastante serveras.

El gasto más grande que tendréis que hacer allí es el billete de Madrid a Buenos Aires. El precio varía y lo más recomendable es que hagáis diferentes combinaciones con tiempo en webs como Skyscanner. En mi caso el billete salió barato por un canjeo de puntos, pero si no me equivoco el precio ronda los 600-1200€, dependiendo de la temporada en la que vayáis.

Una vez allí, viajar por dentro de Argentina en avión es relativamente barato. Por ejemplo, nosotros cogimos cinco aviones y no llegamos a los 600€ por cabeza. Una vez allí, comer es barato/muy barato. Podéis optar por puestos callejeros (buenísimos) o restaurantes de mantel y mesa que, igualmente, son baratos para lo que estamos acostumbrados a pagar aquí (10€ de media para dos personas).

Sucede lo mismo con los hoteles y hostales: por norma general son baratos, están muy bien y siempre tienen el desayuno incluido.

Los otros dos gastos más grandes que tuvimos fueron los alquileres de los coches (uno lo cogimos con tiempo desde Madrid y el otro fue improvisado allí) y las excursiones en el sur del país -medio obligatorias-.

Tengo a Carlos trabajando en un excel más detallado, pero de momento, espero que con esto os sirva.

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Espero que os haya servido y no se os haya hecho muy largo. Ya sabéis que podéis seguirme en Instagram para no perderos el día a día y cualquier duda que tengáis podéis escribirme por ahí o directamente al email: alejandra@aleoli.es

¡Un besote fuerte y gracias por leer!

*Disclaimer: cualquier link con el símbolo asterisco os conduce a un enlace afiliado. Esto quiere decir que si vosotros decidís utilizar este servicio yo me llevo una pequeña comisión que me permite tomarme un café. No son ningún tipo de patrocinio ni colaboración.

Otros posts sobre Argentina:

Almagro y las Tablas de Daimiel

¡Aloha! ¿Cómo andáis? Yo muy achicharrada y echando de menos mis abrigos, gorros y bufandas. Pero bueno, qué le vamos a hacer. 

En el post de hoy quería compartir con vosotros mi última escapada con Mr. Bold. Con la excusa de su cumple, nos fuimos a pasar el finde a Almagro, un pueblo en Ciudad Real que rompe con cualquier mito absurdo de que en La Mancha no hay nada que ver. Creo que para los que somos de Madrid y alrededores es una escapada de fin de semana estupenda. Está a poco más de dos horas de Madrid y el camino es realmente muy facilito. 

almagro tablas daimiel marquinetti

Realmente no elegimos Almagro desde el principio, la idea era ir a un restaurante italiano con muchísimo renombre que está en Tomelloso (a una hora de Almagro) y en el que le regalé una cena a Mr. Bold por su cumple. Con esta idea en mente, busqué algún pueblo bonito cerca y lo que más me encajó fue Almagro.  

Viernes: De Madrid a Almagro

El viernes me recogió Mr del trabajo hacia las cuatro y fuimos a comernos un pincho de tortilla en Casa Dani, en el Mercado de la Paz (si no lo habéis probado, estáis tardando). Con la tripa llena, muchas muchas ganas de escapar de la rutina y una buena playlist (Junio de 2018) pusimos rumbo a Almagro. Después de un camino de paisajes no demasiado espectaculares llegamos a un pueblo blanquito. Recuerdo perfectamente como nada más acceder ya se veía al fondo el verde de la plaza, uno de los elementos más característicos del pueblo. 

almagro tablas daimiel marquinetti
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Aparcamos el coche (no tuvimos ningún problema de espacio) y entramos en Casa Rural Tía Pilar, donde nos alojamos el fin de semana. La casa es una preciosidad: tiene dos patios pintados de azul y blanco llenos de flores, mesitas y detalles pintorescos. Nos dieron la habitación en la que según ellos "cuando vienen a sacar fotos de lencería o de boda siempre piden esa habitación". No se me ocurre mayor honor, oigan. 

almagro tablas daimiel marquinetti

El resto de la tarde esperamos a que bajase un poco el calor en la habitación con el primer partido del mundial y una breve (pero necesaria) siesta. Después salimos a cenar a uno de los restaurantes de la plaza y dar un paseo por allí. 

Sábado: Las Tablas de Daimiel y Marquinetti

El sábado nos despertamos con calma (para eso están las escapadas de finde) y bajamos a desayunar a la plaza. No puedo ni explicar lo mucho que disfruto de desayunar un buen pan con tomate en una terraza, sin horario y sin obligaciones. Para mi es uno de los grandes placeres en esta vida (¡bendito pan con tomate!). 

almagro tablas daimiel marquinetti
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Después de desayunar nos pusimos nuestras gorras de explorar y fuimos a Las Tablas de Daimiel, otra de las razones por las que Almagro resultó ganador a la hora de elegir destino. Quería que hubiera alguna opción de naturaleza cerca pero como iba a hacer muchísimo calor tampoco me apetecía dedicar un día entero a ruta. Así que, Las Tablas de Daimiel son perfectas para eso. 

almagro tablas daimiel marquinetti
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almagro tablas daimiel marquinetti
almagro tablas daimiel marquinetti
almagro tablas daimiel marquinetti
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Por si os quedan ya muy lejanas las clases de geografía, Las Tablas de Daimiel es un parque nacional que protege el humedal. Para que nos entendamos, se trata de una zona en la que, cuando ha llovido, hay mucho agua. En el parque hay puentes que cruzan los humedales y alrededor hay, como os podéis imaginar, muchísima vegetación y especies diferentes de aves, peces y reptiles. Es realmente un paisaje muy curioso. Nosotros tuvimos suerte porque como ha llovido tanto había agua y pudimos verlo (casi) en todo su esplendor. 

El paseo es apto para todo el mundo, no se necesita nivel de ningún tipo y me parece una excursión perfecta para ir con niños. Eso sí, pega el sol de lo lindo. Preparad la crema y la gorra. 

Una vez hicimos el paseo por allí (se tarda más o menos una hora) fuimos a comer a un pueblo que nos habían recomendado: Villanueva de los Infantes. Es un pueblo bastante cuco y como parada nos gustó mucho. Después de la comida, fuimos al hotel a pegarnos una ducha, descansar un poco y esperar que bajase el calor (porque maaaadre mía). 

almagro tablas daimiel marquinetti
almagro tablas daimiel marquinetti
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Esa noche fuimos a Marquinetti, el restaurante que os comento. Está en Tomelloso, a una hora de Almagro, y es famoso por tener las mejores pizzas del mundo. Reservé con un mes antelación, aunque creo que no es necesario tanto tiempo: había varias mesas para gente sin reserva. La verdad que el trato fue inmejorable y la comida estaba muy buena, aunque me duele decir que prefiero la pizza de Piccola Napoli o de Grosso Napoletano. Pedimos una ensalada Romescu, que estaba espectacular, y dos pizzas: la Fantasía y la de Rabo de Toro. Sinceramente, la Fantasía estaba muy rica, pero la masa era tan densa que resultaba realmente pesado acabársela. Por otro lado, metimos la pata con la de rabo de toro, dentro de que estaba también muy rica. 

almagro tablas daimiel marquinetti

Domingo: Vuelta a Madrid

El domingo nos lo tomamos con mucha calma también. Nos levantamos, recogimos y nos bajamos a desayunar con tranquilidad en la plaza. Después dimos una buena vuelta por Almagro. No puede faltar su corral de comedias o la Iglesia de San Agustín, aunque creo que lo mejor es dejarse llevar y disfrutar del paseo. Realmente se trata de un pueblo con mucho encanto. Si podéis, aprovechad para ir al Festival de Teatro de Almagro (del 5 al 29 de junio). Tiene que ser muy chulo. Comimos en El Abrasador de Almagro una ensalada de jamón serrano espectacular y una carne increíble también. De diez. Salimos encantados. De ahí pusimos rumbo a Madrid, paramos para repostar y limpiar la matanza de mosquitos y bichos que llevábamos en el morro y el cristal del coche y pusimos fin a una escapada realmente slow y necesaria. 

almagro tablas daimiel marquinetti
almagro tablas daimiel marquinetti
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Espero que os haya gustado el post y sobre todo que os animéis a visitar Almagro. Definitivamente, es un lugar que merece la pena y que a mi, desde luego, me sorprendió para bien. 

Un abrazo muy fuerte

Imprescindibles de la Costa Brava y L'Empordà

¡Aloha! Maaadre mía. ¿Hace cuánto? ¿Cuánto que no escribo? Justo ahora le estaba comentando a Emma lo extraño que se me hace volver a ponerme al frente del teclado. Bueno, ni siquiera eso. Solamente el pensar qué os iba a contar y cómo ya se me está antojando raruno. 

Lo bueno es que vuelvo a tener ganas de escribir. De retomar el blog y seguir documentando un poco lo que me vaya apeteciendo. En este caso, y como habréis visto, últimamente de lo que más me apetece hablar es de viajes. Y es que, desde que empecé a tener un sueldo fijo, aprovecho cada finde que puedo para salir un poquito de Madrid. Y mira que me gusta Madrid, pero escaparme y ver, vivir y comer cosas diferentes me inspira y me llena de ganas de crecer, mejorar y aprender sobre la vida. Jajaja, qué dramático y cursi ha sonado, ¿verdad? Pero bueno, más cierto que el comer, oye. 

No quiero enrollarme mucho más con introducciones, así que vamos a ir al grano ya con la guía para recorrer la Costa Brava. El caso es que como siempre, decidimos lo que queríamos hacer por Semana Santa a última hora y todas las opciones de vuelos y hoteles en el extranjero estaban caras no, lo siguiente. Ambos teníamos muchas ganas de conocer la Costa Brava, ninguno habíamos estado por allí pero habíamos oído hablar de las maravillas que hay por allí. Así pues, organizamos nuestro roadtrip a la española y nos recorrimos la zona requetebien. Eso sí, hay otro millón de cosas que dejamos pendientes porque SEGURO que volveremos. 

¿Donde alojarse? 

Nosotros dividimos la estancia en dos partes: una más práctica y otra de deonexión total. Los cuatro primeros días estuvimos en el apartahotel Arrels d'Empordà en Palafrugell, en la zona urbana. Esa zona bonita no es, pero tiene un porqué. Decidimos alojarnos aquí porque, además del buen precio del lugar, estaba en mitad de la CB y nos permitía movernos con facilidad y rapidez con el coche. Además, queríamos pasar la mayor parte del viaje en un apartamento para desayunar y cenar allí y así reducir un poquito costes. Además, no sé vosotros pero a mi pasar una semana fuera de casa comiendo TODO comidas de restaurante me deja KO. 

Las dos últimas noches reservamos una habitación en Mas Coquells: una masía en mitad del campo, al lado de un pueblo abandonado y con un encanto digno de salir en cualquier revista de viajes que se precie. Mas Coquells se merecería un post aparte, pero en una palabra podríamos definirlo como el "desestrés". Lo que os comentaba, la casa está rodeada de campos de margaritas. Es dog-friendly, tiene terracita, zona chill en el patio, chimenea y SILENCIO. Mucho silencio. Además, las anfitrionas son súper hospitalarias y se encargan de que todo este perfecto. El desayuno se sirve todos los días en una sala tipo bódega; prometo que que no hay mejor manera de empezar el día que con ese pan con tomate y la bandeja de embutidos que se incluyen en el buffet. Es algo difícil de acceder: 2km de piedrecitas y camino sin asfaltar, pero merece la pena. Mucho. 

Mis imprescindibles

1. Sa Tuna

Sa Tuna me enamoró...y no se por qué. Quizás porque fue el primer destino al que fuimos y fue como empezar de verdad las vacaciones. No sé, me pareció un lugar especial, como si estuviera paseando en un paisaje de libro. La tranquilidad que se respiraba en las callecitas me conquistó. Sin duda, creo que es una parada obligatoria. 

Sa Tuna Costa Brava

2. Camí de Ronda: desde la playa el Golfet hasta El Far

Los camís de ronda son típicos de la Costa Brava. Hay muchísimos por toda la costa y podéis elegir cualquiera de ellos porque probablemente todos sean preciosos. No obstante, me cuesta creer que alguno sea más espectacular que el que empieza en la playa del Golfet y acaba en el Far. Cada tramo del paseo es espectacular. Si os preocupa la complejidad de la ruta, quitaos los miedos porque es nula. El camino está más que trazado, andado y marcado...así que no hay excusas. 

La playa del Golfet es una de las más bonitas que he visto nunca...lo sé, siempre digo lo mismo, pero es que es verdad. Definición pura del concepto "mediterráneamente". Aunque no hagáis el camí, de verdad, tenéis que echar un ratito en esa calita. Antes de llegar a El Far, el camino pasa por Calella de Palafrugell, precioso también. Obligatorio tomarse algo viendo el mar y un helado a la vuelta después. He de decir que Calella me gustó más que el mismísimo Cadaqués. La ruta acaba en El Far y por supuesto, semejante esfuerzo se ve recompensado con unas vistas preciosas. Además, allí podéis hacer como nosotros y reservar mesa para comer un arroz con bogavante de infarto en el restaurante El Far. 

Probablemente, si tuviera que quedarme con un único imprescindible, sería este punto. 

Paratdge de Tudela

Cerca de Cadaqués y en el camino a Cap Creus, encontráis el Paratdge de Tudela. Se trata de una zona espectacular llena de formas geológicas chulísimas (parte de la gracia es ir adivinando a qué animal se parece cada formación) y con unas playas de infarto (aunque no se puede bajar). Parece increíble que hace años todo aquello estuviera construido. Ya veréis, ya. El paseo está perfectamente trazado pero hay rutillas alternativas un poco más "salvajes" y se puede uno perder entre las diferentes formaciones subiendo y bajando las rocas. Sin duda, merece muchísimo la pena. El horario es restringido, si no recuerdo mal de 10:00 a 18:00. Hay que pagar cinco euros por aparcar el coche en el aparcamiento y por entrar al recinto. Bien invertidos, de verdad. 

Pals, Peralada y Madremanya

Los pueblecitos de L'Empordà son todos bonitos, por lo que mi recomendación general es coger el coche e ir recorriendo y disfrutando de los campos de florecillas que atraviesa la carretera. No obstante, si me tuviese que quedar con tres me decantaría por Pals, Peralada y Madremanya. Madremanya se encuentra en un entorno espectacular y el pueblo tiene un aura mágica y romántica que hace que el paseo por sus calles sea una delicia. Pals y Peralada son también dos joyas de pueblos por los que pasear y perderse un poco. En Pals, importante parar media horita y tomar una cerveza, crepe o café en la plaza (hay un restaurante de crepes que es divino) y en Peralada no os podéis quedar sin ver el castillo. Nosotros no entramos dentro pero nos perdimos por los jardínes...tienen incluso una zona llena de pájaros. Ojito. 

Cadaqués

No sabía si incluirlo entre mis imprescindibles porque es muy famoso de por sí y un poco típico, pero es que creo que sería pecado no hacerlo. Os recomiendo ir entre semana y fuera de temporada, como todo, me parece que en pleno Jumanji de julio y agosto aquello debe perder gran parte de su encanto. No hay mucho sitio donde aparcar, nosotros un día de poca gente tuvimos que tirar del parking de pago, así que imaginad. Eso sí, menudo paseo nos pegamos, empachados de belleza acabamos. No hay nada específico que ver, simplemente hay que dejarse llevar y empaparse de la luz que reflejan sus paredes blancas, disfrutar de los colores de las chumberas y respirar profundo del olor a mar. 

Los must gastronómicos

Carles Antoner

Se encuentra en la Plaza Mayor de Lladó y, sin duda, os recomiendo encarecidamente que lo probéis. El chef, Carles Antoner, ha trabajado con Berasategui y sabe cómo sacar lo mejor de la gastronomía catalana y añadirle un toque de alta cocina. Además, la relación calidad-precio es imbatible. Obligatorio olvidarse del azúcar y probar alguno de los postres. 

carles antoner

Can Varoca

En el pueblo de Cistella se encuentra este restaurante que, sin tener pretensión de nada, logra que salgas con la sensación de haber comido de diez. Su menú del día más que completo y por un precio imbatible. De esos sitios que reafirman mi convicción de que comer bien no tiene por qué ser caro. 

La Galera

Para comer buen pescado hay que ir a La Galera, en Palamós. De todos los sitios a los que fuimos, este fue el más caro. Pero madre mía. Nunca, JAMÁS, había comido una merluza tan buena. Y sin ningún tipo de preparación especial, a la plancha y punto. Allí no hay carta, eliges de lo que tengan ese día de la lonja y a disfrutar. Pedimos también unas almejas a la marinera y sepionas que, igual, nos dejaron absolutamente enamorados de este sitio. 

Can Rafa

Recomendado por vosotros, Can Rafa es EL LUGAR en Cadaqués para comer arroz. Nosotros pedimos un arroz negro incluido en el menú del día junto con el ali oli más rico que he probado en mi vida. Recomendadísimo.

En todos ellos es recomendable reservar con antelación, especialmente en verano, festivos y demás. 

can rafa cadaques

En resumen...

Recorrer la Costa Brava en coche te permite disfrutar del mar, el campo y la montaña en un mismo día y sin salir de la misma carretera. De verdad, es un recorrido precioso y una zona espectacular. Absolutamente paradisíaca. Si bien hay muchas zonas que están completamente ultrajadas por apartamentos turísticos y pensadas para un turismo masivo, lo cierto es que se trata de una zona preciosa. Rica en naturaleza, con una gastronomía exquisita y una cultura tremenda. 

Sin duda, me he quedado con muchas ganas de volver, hacer más camís de ronda, encontrar más masías como Más Coquells y volver a andar entre millones de margaritas. 

Si habéis estado o tenéis planeado ir, hacédmelo saber para poder compartir impresiones y esas cosillas. 

Os mando un besote enorme. Como siempre, mil gracias por leer. Nos leemos pronto. 

 

Escapada a Gredos: nieve en Arenas de San Pedro y Guisando

sierra de gredos escapada de madrid

¡Aloha! Ya estaba yo tardando en subir un post de escapada...con lo que me gustan a mi últimamente. En general, prefiero escribir este tipo de entradas a los pocos días de haber ido: todavía guardo en la memoria todo bien fresco y mantengo mucha emoción dentro. Creo que, en cierta manera, cuando estoy en ese estado, los posts se contagian de ese sentimiento y quedan más especiales. 

Pero bueno, no siempre puede ser y se me ha ido un poco de fecha la publicación (y creación, vaya) de este post. Aunque, como siempre decimos, más vale tarde que nunca. Vaaaaayamos al tema en sí. 

Resulta que por mi cumple, Mr. me regaló una escapada a la Sierra de Gredos: botas de montaña y casita rural incluida. Hacía unos meses habíamos hablado de visitarlo, del pecado imperdonable que suponía tener semejante paraíso tan cerca de casa y no conocerlo. Total, que yo encantada cuando recibí el regalo, me probé las botas y empecé a curiosear qué podíamos hacer por la zona. 

¿Dónde dormimos?

En Gredos hay muchas zonas que visitar, pero nuestra casita estaba en Arenas de San Pedro. La verdad es que tiene unas vistas espectacular de la Sierra de Gredos y está localizada en un sitio estupendo para hacer rutas y cerca de muchos lugares de interés. Nosotros nos hospedamos en Casa Crisol, en concreto, en la casa Uria. La verdad es que salimos encantados: tanto por la casa como por el trato que recibimos. Se trata de un conjunto de casitas desperdigadas en medio de un montón de bosque. La casa Uria, en la que nos hospedamos nosotros, tenía dos plantas: la de abajo cuenta con una cocina, un salón y un baño. En la planta superior se encuentra el dormitorio, con una ventanita en el techo monísima y una cama con el edredón más calentito que he probado nunca. De verdad, aquel edredón no dejaba escapar ni media pizca de calor. 

La casa nos gustó muchísimo, de verdad. La cocina tenía todo lo necesario para cocinar casi cualquier cosa y un tostador que me gustó tanto que me lo acabé comprando cuando llegué a Madrid. Tenía chimenea, televisión, sofá-cama y hasta una Wii. Al llegar, nos recibieron con yogur casero en la nevera y palmeritas de chocolate de una pastelería del pueblo. Vaya, como para quejarse. Además, cuando llegamos nos dio la bienvenida Juan, un perrito de estos que te hacen poner voz de tonta y quieres ahogarlos a besos. Miguel, el anfitrión, fue un encanto: nos dejaron salir a la hora que quisiésemos el domingo y nos dieron mogollón de recursos para aprovechar nuestros días allí.

sierra de gredos escapada de madrid
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Día 1- Senda de Pescadores

Íbamos con la de idea de hacer rutas y fundir mis nuevas botas de montaña. No tuvimos mucha suerte con el tiempo, la verdad. El sábado nos llovió durante todo el día, por lo que la ruta se complicó un poquillo y no pude sacar muchas fotos. A pesar de la lluvia, decidimos salir igualmente y hacer una ruta sencillita: la Senda de los pescadores. Os dejo el enlace a Wikiloc, y así podéis consultar la ruta. A pesar de ser muy tecnológicos y llevar todo en el móvil, decidimos guiarnos por las señales y...bueno, acabamos perdiéndonos. Subimos, bajamos, volvimos a subir, volvimos a bajar y nada, que acabamos andando una hora por la carretera para llegar al coche. Anduvimos 15km con lluvia initerrumpida durante muchas horas y llegó un punto en el que estábamos cansadísimos, muertos de frío y un poquito empapados también. 

No obstante, he de admitir que para este viaje decidí aprovechar las rebajas e invertir en un buen abrigo para el frío y la montaña. Me compré este modelo de Columbia que incluye el impermeable y el polar. Lo cierto es que no pasé ningún frío salvo cuando ya, al final del recorrido, tenía las mangas del polar empapadas y empezó a calar. Pero vaya, encantada estoy con mi abrigo rosita y anti-frío. 

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Día 2 - Nieve, Charco Verde y Guisando

El domingo, que ya volvíamos a Madrid, hizo mucho mejor día. Además, como podíamos dejar la casa cuando quisiéramos, nos tomamos la mañana de exploración y volvimos a casa a comer. Cogimos el coche y como queríamos ver nieve, subimos hasta Nogal del Barranco. Antes de llegar hasta ahí, paramos en un campamento de tipis donde había un montón de senderos preciosos, arroyos nevados y unas vistas de infarto. Cuando llegamos a Nogal del Barranco (muy despacito y con mucho cuidado)  se empezaba a adivinar una tormenta fina filipina. Así que nada, simplemente anduvimos un rato y descendimos la carretera hasta "El Charco Verde". Allí hicimos un poco la rana y saltamos de piedra en piedra y después nos tomamos un cafecito. De ahí, continuamos nuestro descenso hasta Guisando, un pueblo de montaña que a mi me robó el corazón. Las vistas, las casas blancas, el olor a plato de cuchara...No me importaría pasar allí unos días, la verdad. 

Tras nuestra excursión mañanera, que bien podría dar para unas cuantas rutas a pie, volvimos a casa, comimos, nos echamos una siesta y volvimos a la jungla de cemento donde vivimos, trabajamos y pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. 

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Como siempre digo, este tipo de escapadas me resultan deliciosas. Disfruto tanto cada ratito allí: desde la emoción de que den las 3 del viernes para comer de tupper en la carretera, hasta el calorcito del edredón o incluso la agridulce sensación al volver. Al ser tan cortas, no se muy bien por qué, las disfruto intensamente; son una pequeña recompensa a una semana de oficina y rutina. Me encantan. 

A veces, soñamos con viajes exóticos y lugares lejanos y se nos olvidan las joyitas y maravillas que tenemos a apenas una o dos horas de casa. Sin duda, os recomiendo encarecidamente una visita a tierras abulenses, y más concretamente, a la Sierra de Gredos. Sin ningún género de duda, I'll be back

Como siempre, muchísimas gracias por leerme. Si tenéis algún chivatazo de escapada, no dudéis en compartirlo en comentarios conmigo. 

Dónde desayunar y comer en Ibiza (fuera de temporada)

¡Aloha aleolis! Como os decía en el post de 4 días en Ibiza, prefería hacer un post aparte para compartir con vosotros los diferentes restaurantes que fuimos probando en Ibiza y que recomiendo si vais por allí. Fuera de temporada muchos de los restaurantes típicos o a pie de playa están cerrados; nosotros llamamos a bastantes restaurantes que tenía en mi estupenda guía foodie de Ibiza y la mitad cerrados a cal y canto. Así que nada, toco un poquito de improvisación. 

Pero como soy un alma generosa, quiero compartir mis sitios donde desayunar y comer en Ibiza fuera de temporada, ósea, en invierno. 

Es Pins

Es pins ibiza

Desayuno con diamantes no. Yo digo, desayuno con TOMATE. Un bar de lo más normal, nada fancy, nada Instagram pero con uno de los mejores panes con tomate que he tomado en mi vida. Un pan de ese que cruje, un aceite que sabe y un tomate rallada con amor y esmero. De verdad, si os gusta el pan con tomate, si os parece el mejor desayuno del mundo, tenéis que ir a Es Pins. 

Bar Costa

Visita obligada. No digo más. Sobre todo si os gustan los bocadillos de jamón. Porque si os gustan apreciaréis el calorcito del pan y el jamón que es que se dessssshace. Una delicia que puedes comerte en sus mesitas bajas al solecito y con mucha mucha calma. Vaya, la definición de slow life hecha bar. 

bar costa ibiza

La Paloma

¿Habéis comido alguna vez dentro de un cuento? ¿No? Yo tampoco, hasta que fui a La Paloma. Se trata de un restaurante/café idílico. No sé vosotros, pero no tengo por costumbre comer entre naranjos ni que me acerquen la carta en una pizarra a la mesa. La comida está espectacular y el precio no tiene nada de exagerado. Entre sus platos encontraréis ensaladas, cremas, pizzas o entrantes tan fabulosos como su hummus con foccacia. Además, luego podréis bajar la comida dando un paseo por su espectacular jardín. Un auténtico placer. 

la paloma ibiza
ibiza la paloma
la paloma ibiza
la paloma ibiza
la paloma ibiza
la paloma ibiza

Sa Caleta

Comer con los pies en la arena, vistas al mar y un arroz de escándalo es posible. Sa Caleta es un restaurante tremendamente íntimo, alejado de todo el jolgorio y bullicio de la ciudad o de otros restaurantes populares. No sé si será la localización que me tenía enamorada y hacía que todo me supiese a gloria y me pareciese mágico, pero Sa Caleta se convirtió en uno de mis restaurantes preferidos allí. Os recomiendo reservar incluso fuera de temporada. 

sa caleta ibiza
sa caleta ibiza
sa caleta ibiza

Cana Sofía

Si buscáis raciones generosas, comer bullit de peix y otro lugar para (casi) comer con los pies en la arena, Cana Sofía puede ser una excelente opción. Si pilláis el bullit de peix en el menú ese día, os saldrá la comida a un precio excelente y os aseguro que necesitaréis tiempo para digerir los dos platos que componen este clásico ibicenco. Además, el camino hacia el restaurante es francamente bonito y, si vais fuera de temporada, podréis disfrutar de una playa preciosa únicamente para vosotros. 

cana sofia bullit de peix

Las Puertas del Cielo

"Las Puertas del Cielo" o cómo empacharse a buenas vistas y exquisito arroz. Se trata de un restaurante pequeñito, muy familiar en una zona preciosa y súper salvaje conocida como Sa Penya Esbarrada. De verdad, las vistas a los islotes de Ses Margalides, acompañadas con un arroz calentito y un precio más que económico convierte, en mi opinión, a este restaurante en una opción estupenda para comer. También conviene reservar. Por cierto, os recomendaría hacer una ruta por la zona y reponer fuerzas o celebrar la ruta comiendo allí, una gozada. 

las puertas del cielo ibiza
las puertas del cielo ibiza

Can Cosmi

Aunque nos quedamos con las ganas de probarlo, Can Cosmi es famoso por ofrecer la mejor tortilla de patatas de la isla. Está muy cerca de Las Puertas del Cielo, como decía, en una zona preciosa. Una mañana de paseo por las fincas y pueblos junto con un pincho de tortilla de este bar me parecen un plan estupendo para aprovechar la mañana. 

Macao Café

Macao fue otro de los restaurantes que nos faltó por probar...y mira que me dio rabia porque aparecía en todas mis investigaciones. Se trata de un italiano en el que por lo visto se come tan bien como en Italia. Bueno, igual ahí he exagerado. En Ibiza se come mucha cocina italiana y muy rica, así que no seáis como yo (bastante anti comer italiano cuando me voy de vacaciones) y si podéis reservad allí una mesita y comed un calzone por mi.

Tirapallá

Y, por último, Tirapallá. Taaaaampoco nos dio tiempo a probarlo pero fue una recomendación de varias de las lectoras de este nuestro blog. Si os apetece tomar una copita (o un agua), en Tirapallá tenéis las vistas perfectas a Dalt Vila. Vaya, parada obligatoria para mi próxima visita a Ibiza. 

Y hasta aquí mi lista de recomendaciones de sitios donde desayunar y comer en Ibiza fuera de temporada. Mi recomendación es reservar siempre. Vaya, en la mayoría de los que visitamos había bastante gente y no estuvo de más llamar para que nos guardasen unas mesa. 

Sería genial saber vuestras recomendaciones para completar este post y hacerlo lo más exhaustivo posible. Ya me contáis. Si queréis saber qué hacer cuatro días en Ibiza en invierno y cómo planificaros, os animo a visitar esta otra entrada que escribí contando todo todo TODO. 

¡Un besote fuerte! ¡Nos leemos pronto!

4 días en Ibiza (fuera de temporada)

¡Hello aleolis! Tengo unas GANAS (en mayúscula, sí) de escribir este post. Y es que, le estoy cogiendo el gustillo a esto de escaparme de Madrid y contároslo luego por aquí, como la escapada a Extremadura, por ejemplo. Sin duda es como más me gusta planificar los viajes: explorando blogs, leyendo impresiones y emociones de quienes los escriben y buscando pequeñas alternativas a lo típico que "tienes que ver si vas a". 

4 días en ibiza fuera de temporada

Os recomiendo que cojáis libreta y boli (o cualquier medio más 2.0) y vayáis apuntando todo lo que no os debéis perder si vais a Ibiza a pasar unos días, especialmente si vais fuera de temporada. Pero bueno, ahora nos metemos en materia. Con el fin de no hacer este post eterno, os cuento dónde comer en Ibiza en invierno (hay muchísimos restaurantes típicos cerrados) y me extiendo un poquito más con cada uno en este otro post. Por aquí os voy a contar día a día lo que hicimos, lo que vimos y cómo nos organizamos nosotros. 

Día 1 - Dalt Vila, Sa Caleta y atardecer en Sunset Ashram

El primer día allí nos levantamos con muchísima calma: de esas mañanas de ducha lenta y desayuno tardío. Nos cargamos las pilas con un buen pan con tomate en Es Pins y pusimos rumbo a Dalt Vila, el casco antiguo de Ibiza. Aparcar en plena ciudad nos fue absolutamente imposible por lo que dejamos el coche en la parte más alta, por la zona de la muralla. La verdad es que nos dejamos llevar por las vistas desde la muralla y después paseamos sin demasiado rumbo por el interior: calles blancas con toques verde y encanto en cada esquina. Así no cuesta nada dar pasos. 

4 días en ibiza fuera de temporada

Después de deambular calle arriba, calle abajo nos entró el hambre y decidimos ir a comer. Nos equivocamos de dirección y el restaurante al que queríamos ir estaba a tomar por saco a la derecha, así que recalculamos y fuimos a comer a Sa Caleta. Sin duda, ha sido uno de los restaurantes que mas me gustó y más disfruté. Saciamos el mono de arroz y alioli a lo grande: con los pies en la arena y vistas al mar. Después de comer, bajamos a la cala y nos volvimos a perder entre las paredes rojizas de la cala. Ya era bastante tarde y pronto iba a atardecer, así que decidimos ir a ver la puesta de sol a Sunset Ashram, un local mítico pero que encontramos cerrado por temporada. Y, ¿qué más da? Nos sentamos en una roca y dijimos adiós al sol. De todos los atardeceres que vimos, este fue, sin duda, el lugar donde más lo disfruté. Ya de noche, yo no estaba muy fina y, además, teníamos ganas de descansar un rato, así que cerramos el día con un plan de manta y peli (bueno, serie) en el hotel, y tan a gusto. 

4 días en ibiza fuera de temporada
4 días en ibiza fuera de temporada
4 días en ibiza fuera de temporada
4 días en ibiza fuera de temporada
4 días en ibiza fuera de temporada
4 días en ibiza fuera de temporada
4 días en ibiza fuera de temporada
4 días en ibiza fuera de temporada
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Día 2 - Ruta Faro Portinatx, la Paloma y atardecer en La Torre. 

No podéis ir a Ibiza y no hacer, al menos, una ruta de senderismo. Únicamente por las vistas con las que os encontraréis (y que es imposible ver en coche), ya merece la pena. Yo no soy ninguna experta del tema, pero cada vez me gusta más la montaña y cómo me hace sentir, así que, no lo dudamos. Aprendí de mis errores en el País Vasco y esta vez fui preparada: mallas, deportivas y camiseta bien ancha. Antes cómoda que mona. Como os digo, no sé mucho de senderismo, ni de montaña ni na de na, es más, me siento bastante insegura bajando, subiendo y lidiando con las plantas PERO la sensación de reto y superación es tan gratificante que me tiene enganchada por completo. 

Nosotros decidimos hacer la ruta del Faro de Portinatx porque leí que no era complicada y vaya, que me había emperrado con llegar hasta esa monada de faro. Os dejo el enlace a Wikiloc con la ruta porque la explica mucho mejor que yo (¡bendito wikiloc!). Nosotros nos equivocamos, y en lugar de entrar por la izquierda lo hicimos por la derecha y nos metimos bosque adentro y nos fuimos colando de coto de caza en coto de caza. Hubiera sido mucho más fácil hacer la ruta como toca, pero oye, la hicimos un poco a contracorriente, qué le vamos a hacer. 

No le tengáis miedo, hay algún tramo más complicado pero, en general, es una ruta más o menos sencillita y que, de verdad, toda una joyita para la vista: tiene tramos por los acantilados, por el torrente del río, el faro y calitas preciosas y totalmente desiertas. No sé como será en verano, pero nosotros tuvimos la ruta para nosotros solos y nos hizo la temperatura PERFECTA. En ningún momento me quité la sudadera, pero tampoco pasé ningún calor. 

Después de una ruta, no hay cosa que apetezca más que una comida contundente y que reponga pero bien bien. Llamamos a varios restaurantes (os recomiendo llamar siempre para ver si están abiertos fuera de temporada) y nada, todo cerrado. Así que, finalmente, decidimos ir a La Paloma, un restaurante de ensueño en el que se come entre naranjos y gatos el mejor pan de foccacia que he probado en mi vida. Si quieres leer más, te dejo el post por aquí. 

Después dimos un paseo por la finca del restaurante y fuimos corriendo a ver el atardecer a la terraza del hotel, que, de verdad, es idílica. Decidimos descansar un ratito, echar una buena siesta y después bajamos a cenar al centro de Ibiza. Acabamos en un restaurante que se llama Sa Vida, y está fenomenal para tomar unas tapas y unas raciones. El coche no lo pudimos aparcar en la calle (no me quiero ni imaginar como debe ser en verano), pero hay un parking GIGANTESCO muy céntrico en el que podéis dejar el coche. 

4 días en ibiza fuera de temporada
4 días en ibiza fuera de temporada
4 días en ibiza fuera de temporada
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que-hacer-en-ibiza-en-cuatro-dias-41.JPG4 días en ibiza fuera de temporada
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 Día 3 - Sant Carles, Santa Gertrudis, Cala Vedella y Cana Sofia

El tercer día decidimos perdernos (aún más) por la Ibiza rural y, madre mía, qué deleite. Os encontraréis con campos de margaritas, almendros y huertos cercados por muros de roca bajitos que permiten que los curiosos que nos paseamos por allí veamos todo lo que sucede y nos empapemos de la calma y la tranquilidad que se respira. A través de carreteras estrechitas fuimos pasando por diferentes pueblos, a cada cual más blanco y con más encanto. Decidimos para en Sant Carles, que tiene una iglesia monísima y en Santa Gertrudis. Allí, en unos taburetes bajos del Bar Costa, al solecito, nos comimos el mejor bocata de jamón que he tomado nunca. Os prometo que el crujiente calentito de ese pan es un auténtico placer. 

que hacer en ibiza 4 dias fuera de temporada
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No podéis dejar de dar un paseo por Las Salinas, es de las playas más famosas de la isla. Se trata de una playa bastante grande, la enmarcan un montón de pinos, lo cual da una sensación de intimidad y calidez muy agradable. No obstante, debe ser uno de esos enclaves en los que hay tanta gente que pierde gran parte de su encanto.

que hacer en ibiza cuatro dias

No queríamos irnos de Ibiza sin probar el bullit de peix, pero en esta época muchos de los sitios donde lo preparan y tienen fama están cerrados. Así que, buscamos un poco por Internet y condujimos hasta Cala Vedella al restaurante Cana Sofía. La cala es una auténtica preciosidad y el restaurante está en frente de la playa, así...imaginad. Comimos solos en el restaurante con vistas a la cala totalmente vacía. Del restaurante salimos rodando: pensábamos que el bullit era únicamente el guisuito de pescado, no teníamos ni idea que después venía un arroz y un postre. En fin, tremendo. Ese día, estábamos que no nos podíamos mover y lo único que nos apetecía después de ver el atardecer era una buena siesta. La puesta de sol la vimos dando un paseo por el paseo marítimo de Sant Antoni. Me resultó muy impactante la cantidad de hoteles cerrados con las piscinas aún llenas de agua (verde y sucia, claro) y el ambiente de abandono y desolación que había. 

que hacer en ibiza 4 dias

Día 4 - S'Illa, Benirrás, Santa Agnes, Puertas del Cielo y vuelta a casa

Teníamos el vuelo de vuelta a las once y menos diez de la noche, así que os podréis imaginar la cantidad de tiempo que teníamos para aprovechar. Nos debatimos entre hacer o no otra ruta, pero entre que no teníamos después un sitio donde ducharnos y la ropa de la ruta un poco sucia, decidimos dejarlo para otra visita (que la habrá). Volvimos al Bar Costa a desayunar un bocata de Ibérico y nos fuimos a explorar calitas. La primera que visitamos fue S'Illa. Aventureros de nosotros, en lugar de ir a la zona más conocida, cogimos un camino tremendamente abrupto, estrecho y duro para los que tenemos algo de vértigo. No obstante, creo que mereció mucho la pena ir allí en lugar de visitar lo más turístico. Simplemente se trata de un cachito de tierra, rocas y un islote enorme privado para ponerte los dientes largos. 

que hacer en ibiza 4 dias
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Después, condujimos hasta Benirrás, una playa preciosa. De nuevo, enterita para nosotros. Me quedé con muchas ganas de ver un atardecer allí, así que si podéis preparad unas mantas, algo de comer o beber y a disfrutar de las vistas. Teníamos también pendiente Santa Agnes, un pueblecito enano caracterizado por su iglesia y por tener, en Can Cosmi, la mejor tortilla de patatas de la isla. Pero sin duda, lo más bonito es el paisaje. Es que, de verdad, me parece imposible estar enfadado, estresado o angustiado allí por esos caminos. Cogimos el coche en dirección a alguna cala y no recuerdo muy bien cómo, pero acabamos en Ses Portes del Cel (las Puertas del Cielo). Se trata de un mirador ESPECTACULAR de los islotes Ses Margalides en la costa oeste de la isla. Entre un montón de vegetación se encuentra esta maravilla que a nosotros nos enamoró; además, decidimos comer en el pequeño restaurante que encontráis allí y he de decir que nunca había tomado un arroz con esas vistas (y alioli, por supuesto). Sencillamente, nuestra última comida allí no pudo ser más maravillosa.

que hacer en ibiza 2 dias
que hacer en ibiza 4 dias
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que hacer en ibiza 4 dias

Después, paseamos durante un rato y fuimos a una de las calas que hay por el oeste a disfrutar de nuestro último atardecer en Ibiza y rascar las últimas horas que nos quedaban por allí. Una vez oscureció no sabíamos muy bien qué más hacer, así que nos fuimos a tomar un algo a la "heladeria Guay" de Sant Antoni en la que no tenían helados pero eran sumamente simpáticos. Por último, nos dimos una vuelta por la zona de discotecas y de turismo de desfase sin bajar del coche porque os prometo que daba miedo aquel desierto. Todo, absolutamente TODO, cerrado. Parecía una película de miedo, de verdad. Realmente espectacular. Decidimos ir yendo al aeropuerto y esperar a que saliera nuestro vuelo de vuelta a Madrid. Como no, siguiendo la tónica de sitios cerrados, la mayoría de los restaurantes para comer en el aeropuerto estaban cerrados y lo único que pudimos pedir fueron un par de bocatas caros y malos. Así que, si podéis, id con la comida o el bocata comprado de antes.

¿Por qué decidimos ir a Ibiza en diciembre?

Lo cierto es que cuando uno piensa en Ibiza, lo último que se le pasa por la cabeza es visitarla en diciembre. Tenemos la isla mucho más asociada al verano, la fiesta y el calorcito. Vaya, algo así como que "no nos pega" ir a Ibiza en diciembre. Pues bien, nunca he estado en la isla en los meses de verano, pero por lo que he podido ver, creo que los meses más fríos del año son una época perfecta para exprimir la isla al máximo y disfrutar de, como me dijo una de vosotras: la auténtica, la Ibiza que no cierra. 

Si os soy sincera, nosotros decidimos ir a Ibiza porque queríamos irnos el puente de diciembre pero cuando nos pusimos a buscar vuelos ya estaba todo carísimo menos Ibiza. El billete era con diferencia el más barato y ninguno de los dos habíamos estado nunca. Además, por norma general, preferimos hacer turismo sin marabuntas de gente alrededor. Así pues, Ibiza nos pareció buena idea: barato, cerca de casa, vacío y bonito. 

Y puedo decir que no nos equivocamos. Tuvimos la sensación de que la isla era para nosotros, de verdad, un auténtico lujo. Un paraíso particular. Hemos disfrutado de la naturaleza, de la Ibiza rural y las playas las hemos tenido para nosotros solos en la mayoría de casos. Y de decir que, aunque no íbamos preparados, hubo algunos días en los que el agua estaba calentita y bien se podía dar uno un baño. 

Así que si dudas si ir o no a Ibiza en diciembre, se acabó: ve. 

que hacer en ibiza 4 dias

Dónde dormir: Hostal La Torre

Nosotros reservamos en el Hostal La Torre, que por la época nos salía muy bien de precio y la localización es inmejorable. Se trata de un hostal pero vaya, con categoría de hotel. El establecimiento está en Sant Antoni, la zona oeste de la isla y os aseguro que las vistas del atardecer son una auténtica joya. Es un hostal muy cuqui, todo muy instagrameable, lleno de plantas y, como os digo, unas vistas espectaculares. Tiene una terraza cubierta y otra sin cubrir con vistas al mar, por lo que es ideal para tomarse un algo mientras decimos adiós al sol. No es un sitio barato y me parece más recomendable para tomar algo que para cenar o desayunar. En el hostal son un auténtico encanto y aunque la habitación no es enorme, estaba limpia y todo funcionaba perfectamente. 

hostal la torre fotos
hostal la torre fotos
hostal la torre fotos
hostal la torre fotos
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Planificación

  • Los días antes de irnos curiosée por Internet un montón. Sabíamos que queríamos hacer alguna ruta de senderismo, que queríamos comer un buen arroz y que no queríamos ver únicamente lo típico. Así que bucée por Internet y me armé mi guía de sitios que visitar y donde comer. Yo me organicé con un tablero de Trello y luego pasé todo a Mapstr, la aplicación que utilizo para guardar visualmente todos los restaurantes o cosas interesantes a las que he ido o quiero ir. Mi usuario donde podéis encontrar todo lo que voy guardando es: alecub29.
  • Me gusta hacer un poquito de investigación antes de viajar para no caer en trampas turísticas pero no me obsesiona para nada planificar el día a día al milímetro. Prefiero ver qué nos apetece ese día y, en función de eso, ajustar lo que he investigado. En mi caso, cuando planificaba todo al dedillo sentía una especie de presión por cumplir y al final acababa igual de agobiada que en Madrid. Pero bueno, eso ya depende de cada uno. 
  • Una cosa en la que no caímos y que si vais por allí en invierno hay que tener en mente es que a las cinco y media se pone el sol, por lo que oscurece bastante pronto y es conveniente tener esto en cuenta a la hora de planear el día. 
  • A nosotros nos hizo muy buen tiempo, a excepción del último día que hizo un viento fino fino. No obstante, mi recomendación es vestir a capas. Durante el día, andando al sol se está bien en camiseta o jersey fino. Por la mañana y por la noche hace fresquete y un abriguito o un pañuelo calentito no viene nada mal. 
  • Es casi obligatorio alquilar un coche porque si no es bastante complicado (y lento) explorar la isla. Por lo visto, en invierno el servicio de autobuses se reduce y moverse se complica un poquillo. Además con el coche, tenéis total libertad para explorar y explorar.  

En cuanto a dónde ir a comer sin dejarte medio riñón, que esté rico y que encima esté abierto en invierno, pásate por este post de aquí que te lo cuento con más calma. 

que hacer en ibiza 4 dias

En fin, al final me he enrollado de lo lindo, pero me apetecía compartir una mini guía práctica para visitar Ibiza en invierno que os ayude a organizar vuestro viaje (vayáis cuando vayáis) pero que, sobre todo, os anime a visitar la isla en esta época del año. Contar que hay una Ibiza más allá de la fiesta y la noche. A mi sin duda, como cada escapada, cada huída de mi rutina, me ha sentado de maravilla y ha sido ese golpe de aire fresco que necesitaba para recuperar ganas, relativizar los "problemas" y cargarme de ilusión. Como cada viaje, me recuerda lo pequeños que somos y lo mucho que nos queda por descubrir; me obliga a parar del corre corre de Madrid y me demuestra lo bonito que es respirar, disfrutar y, en definitiva, vivir. 

que hacer en ibiza 4 dias

¿Habéis estado en Ibiza? ¿Qué recomendaciones tenéis? Espero que os haya gustado el post y muchas gracias por leerme :) 

Un besote enorme

Romper con la rutina en Extremadura

escapada fin de semana extremadura
escapada fin de semana extremadura

¡Hello! ¿Qué tal? La verdad es que me hubiera gustado haber escrito este post al día o dos de volver de Extremadura, pero nada, que me ha sido imposible. También es verdad que yo soy muy especialita a la hora de redactar y necesito unas condiciones muy particulares, jaajaja. Pero bueno, afortunadamente escribí cada recuerdo y cada historia en un sobre de papel y todavía ando bastante bien de memoria por lo que puedo contaros cómo fue todo con bastante precisión. 

El caso es que hace un par de fin de semanas canjeamos una de estas caja que nos autoregalamos las Navidades pasadas: los dos estábamos agobiados con tanto Madrid, tanta rutina y tanto corre corre. Buscamos dentro del catálogo de alojamientos un sitio relativamente cerca pero que, a ser posible, se alejase de nuestra realidad diaria: poca gente, poco ruido y algo más de calma. Vaya si lo encontramos. Decidimos pasar el fin de semana en Navalvillar de Pela, un pueblo de la provincia de Badajoz, al lado del embalse de Orellana. Las fotos que veis a continuación pertenecen a la casa de Paquina y su marido, en la zona más tranquila de pueblo. Oficialmente su casa se llama Casa Rural la Lozona, una posada con encanto especial: allí no encontrarás una mota de polvo y te garantizo que tomarás un desayuno que ni el mejor de los buffets. Cada mañana, Paquina sirve un desayuno diferente: cambian los embutidos, los quesos o la mermelada casera con la que es mucho más fácil empezar el día con buen pie. Sin duda, un lugar donde alojarse súper recomendable y diferente a lo que estoy acostumbrada. 

Pero bueno, vayamos en orden. Después de un viernes de nueve a tres en la oficina, el atasco típico del fin de semana en Madrid y unos cuantos kilómetros de carretera, llegamos a Navalvillar de Pela, a casa de Paquina. Debían ser las siete y media u ocho, ya no había luz y no parecía haber timbre alguno, por lo que decidí, en lugar de comprobar si la puerta estaba abierta, aporrear la aldaba (la típica manita de hierro que hay en las puertas antiguas) con la consecuente llegada de Paquina entre risas y exclamando que no había necesidad de utilizar aquello, que podíamos entrar con total tranquilidad. En fin, cosas de pueblerina de ciudad. El caso es que entramos a casa de Paquina y no sé cómo describir el olor a hogar que se respiraba allí dentro: olor a cocina, a aire puro, olor a cosas de toda la vida. Paquina nos enseñó nuestra habitación, nos pusimos cómodos y bajamos a la zona más comercial (una calle) del pueblo. Comenzó a diluviar como no lo había hecho en los últimos cinco meses en Extremadura y, entre refugio y refugio fuimos estudiando cada uno de los locales junto con la inestimable ayuda de las reseñas de Google. Todos los bares estaban desiertos y, para seros sinceros, no invitaban a entrar en absoluto. Decidimos mojarnos, volver a subir toda la cuesta que llevaba hasta la posada, coger el coche e ir al único restaurante que tenía buena puntuación en Google: el Asador Alalba. Allí nos recibieron con los brazos abiertos, fuimos los únicos clientes de la noche y, sin duda, nos robaron el corazón con amabilidad y una sopa de cocido que ni el mejor de las estrellas michelín. Cenamos como reyes, a un precio más que decente y conocimos la historia de una familia madrileña que había decidido dejar la capital, probar suerte con el negocio del Asador y con una capacidad de esfuerzo y sacrificio tremendamente inspiradora. 

escapada fin de semana extremadura
escapada fin de semana extremadura
escapada fin de semana extremadura
escapada fin de semana extremadura
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El sábado nos levantamos con tranquilidad y mucha calma. El desayuno de Paquina auguraba sin duda un día perfecto: tostadas crujientes, mermelada de melocotón casera, galletas también caseras y un queso espectacular, nos proporcionaron la energía necesaria para ponernos a patear y explorar. Decidimos visitar la zona del embalse de Orellana, no sin antes perdernos (sin ninguna intención) por unos cuantos pueblos –cabe destacar Orellana la Vieja -  y alguna que otra carretera desértica. Supongo que por la época del año en la que fuimos, prácticamente todo era para nosotros: visitamos el embalse como si no hubiese nadie más en el planeta y tuviésemos todo el tiempo del mundo para gastar allí. Y, ¡qué bien sienta! Parar, darse cuenta de que no necesitamos mucho para sentirnos bien, que en la vida no todo es cumplir con objetivos y horarios y que somos muy muy pequeños. 

escapada fin de semana extremadura orellana embalse
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Cogimos el coche y empezamos a conducir en otra de esas muchas carreteras desérticas en las que se cruzan bandadas de pájaros, casas abandonadas y horizontes infinitos en cada uno de los lados que separa el asfalto. Por recomendación vuestra, fuimos a Medellín. Cruzamos el puente, visitamos la zona antigua y subimos a lo alto del castillo para regalarnos unas vistas de las que nunca una fotografía hará justicia. Fuimos a comer al restaurante Quinto Cecilio, que más que por la comida (que también), bien merecía una visita por sus vistas. Además, el lugar, la decoración y los camareros me transportaron a cuando era pequeña y las mesas se ponían con varios manteles, las sillas estaban tapizadas y a ese "je ne sais quoi" de restaurante español que cada vez está más extinto en la capital. 

escapada fin de semana extremadura medellín
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Después de Medellín, fuimos (también por recomendación vuestra) a Magacela. Impresionantes las vistas subiendo a la zona del castillo. Por suerte, vimos atardecer desde arriba (aunque no tan arriba porque me he dado cuenta del vértigo que tengo y lo mucho que me cuesta subir montañitas). No era tarde, pero ya no había luz, por lo que no pudimos ver bien bien todo lo que nos hubiera gustado. Visitamos el dolmen de Magacela y conocimos a lugareños que nos hablaron con pasión de los bares y planes que deparaban los diferentes pueblos y rincones de la zona. Si os soy sincera, son estas interacciones, estos encuentros fortuitos con personas que no conozco, los que me inspiran, me llenan de energía y me hacen sonreír en lo más profundo.

escapada fin de semana extremadura

De vuelta a Madrid, paramos en Trujillo (de nuevo, recomendación vuestra). Qué pueblo TAN bonito. Nos perdimos por sus calles con olor a queso y perrunillas y, por suerte, el cielo nos regaló un día de esos que, en palabras de Instagram, se describiría como un día #nofilter. Nosotros comimos en uno de los restaurantes de la plaza principal (con reserva), pero, salvo las migas, no destacaría que fuese especialmente bueno y como es de esperar por su localización, el precio era algo elevado. Así que después de un buen paseo y una buena compra de quesos (imprescindible si os gusta el queso y vais por allí), pusimos rumbo a Madrid.

escapada fin de semana extremadura trujillo
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Sin duda, estas escapadas son imprescindibles: sirven para darnos cuenta de lo afortunados que somos de estar vivos, de tener la oportunidad de conocer a gente, aprender de sus historias y disfrutar de todo lo que nos ofrece la vida. Nos sirven para comprobar que muchas de nuestras preocupaciones y agobios diarios no son, realmente tan importantes y que, en muchos casos, tenemos la absoluta capacidad de cambiarlos. En definitiva, nos recuerda que aún nos queda mucho que explorar, que el tiempo existe más allá de nuestros horarios frenéticos y, que hay infinitas maneras de ver y vivir la vida. 

Y hasta aquí el post de hoy y el resumen de nuestra escapada. Como siempre, quiero agradecer millones cada una de las recomendaciones que nos distéis: nos construimos el viaje sin consultar a Google y nos dejamos llevar por vuestros chivatazos. Así que, gracias. Espero que os haya gustado el post y que me contéis cuál fue vuestra última escapada en los comentarios. Un besote gigante. Nos leemos pronto. 

Escapada al norte: Donosti, Zumaia y Zarautz

Aloha matriculeros! Como ya visteis por nuestro Instagram y demases redes sociales, sabéis que este pasado finde nos fuimos a dar un voltio por el norte. No teníamos mucho tiempo porque la titi (Emma) curraba el viernes y teníamos que volver el domingo. Pero bueno, creo que lo aprovechamos bien y, la verdad, siempre sienta bien salir un poco del asfalto madrileño y cambiar de aires. Cogimos todo con súper poco tiempo la verdad...en un principio íbamos a Cádiz, no os digo más. El caso es que partimos hacia Donosti el viernes después de que Emma saliese de trabajar y llegamos ya de noche a la pensión donde nos alojábamos, cerca de Donosti, en Astigarraga. El sitio está bien. Aviso, no es el Ritz. Las habitaciones están bien de tamaño, limpias y con todo lo necesario. Además está a siete minutos del centro de Donosti, con lo cual, para nosotras, bien. Si os alojáis allí alguna vez, os aviso que puede que tengáis que entrar por un ascensor montacargas que no tiene puertas. Sí. Nosotras lo flipamos un poco cuando, a las diez de la noche, llegamos allí y no veíamos ninguna puerta a la que llamar. Menos mal que otro huésped andaba por allí con la llave del ascensor y nos confirmó que se subía por ahí. Si no, nos tocaba acampar seguro. 

El sábado nos levantamos pronto y fuimos a desayunar a Donosti. Aparcamos el coche en un parking (el del Buen Pastor, si no recuerdo mal) al lado de la catedral y nos pateamos todo de abajo arriba. Eso sí, desayunando primero. El sitio al que fuimos estaba en frente del Ayuntamiento y se llamaba...no me acuerdo. Pero justo detrás del ayuntamiento. Pateamos paseo arriba, paseo abajo, nos doramos bien y después dimos unas cuantas vueltas por la zona de calles estrechas y pintxoooos. Para comer fuimos a la Taberna de Blas, un sitio de la familia de un compi mio de la uni, que súper recomendable también. Comimos unas patatas asadas que estaban...ñooom. Después pateamos un poco más, nos entretuvimos en Arizona Vintage un rato (sip, ya sabéis que somos unas shop-aholics) y nos fuimos a refrescarnos un pelin al hotel. 

Por cierto, varios de vosotros nos recomendasteis un sitio llamado Maiatza, es así como healthy con cosas vegetarianas/veganas y demás. Lo vimos por fuera pero me quedé con las ganas para la próxima vez. ¡Muchísimas gracias por vuestras recomendaciones! SOIS AMOR. 

Ese mismo día por la tarde nos fuimos a Zumaia. Un pueblo preeeecioso al ladito, ladito. Veis, estas cosas me gustan del norte (y otras zonas)...que coges el coche y en media hora estás en un sitio precioso y diferente. En Madrid tenemos Segovia, Toledo...sí...pero al final el resto es todo muy monótono. No sé, llamadme loca. El caso es que Zumaia nos enamoró a las dos, y eso que había muchísimo turista. Seguro que en una época más tranquilita tiene que ser una maravilla. Subimos a la ermita desde donde se ve el acantilado y sin palabras, precioso. Nos costó lo suyo encontrar  la playa que veis en las fotos, pero con un poco de insistencia y práctica en la lectura de mapas, lo conseguimos. Nos costó lo nuestro aparcar en Zumaia por si os interesa...aparcamos cerca del camping, que está un pelín alejado del centro centro. Pero vamos, nada grave. Obviamente, también nos tomamos unos pintxos de infarto y tan ricamente. Después nos volvimos a cenar a Donosti a un sitio que, la verdad, no me acuerdo. Pero bueno, como todo. 

El domingo yo me levanté con los pies mal. ¿Por qué? Pues porque me puse de fashion victim y estrené en Zumaia a lo grande las fashion sandalias que me había comprado ese mismo día en Arizona Vintage. Total que ya andaba yo un poco cojilla. Salimos pronto de la pensión y pusimos rumbo a Zarautz, otro sitio precioso. Es bastante más grande que Zumaia y hay como mucho ambiente surfero, de playa pero todo muy agradable. Aparcamos a tomar por viento y medio del centro porque no estábamos muy seguras de poder encontrar sitio más céntrico y además, nos estábamos muriendo por desayunar. Así que, como os digo, aparcamos en un parking de tierra que costaba 2,5€ para cuatro horas (creo) y 5€ todo el día. La tarjeta de crédito no iba en ninguna máquina, aviso. Y tampoco daba cambio. Y tampoco admitía billetes. Yo solo aviso, que la máquina es un poquito picky. El caso es que desayunamos en una cafetería que había al ladito del parking...rico, pero tampoco la panacea. Anduvimos y anduvimos hasta llegar a la oficina de turismo. Entre medias me cambié de zapatos y me puse unas chanclas que Emma se había traído por si bajábamos a la playa. Maldito momento oye. Me abrasé ambos dedos gordos. Wo-hoooo. Total que iba yo con un sufrimiento del serio. Pero bueno, en la oficina de turismo fueron majísimos y nos contaron todo con una sonrisota que así da gusto. Por Zarautz simplemente dimos una vuelta, vimos la playa y nos dejamos llevar un poco. Tomamos el mejor croissant que he probado en mi vida en Já Zarautz. Por lo visto es la panadería/pastelería del hijo de Arguiñano...pero mira, entre lo mono que está todo puesto y lo rico que estaba ese bollo, me robó el corazón. MUY RECOMENDABLE. Y poco más, cuando ya nos dio la hora del parking, fuimos para allá y pusimos rumbo a Madrid. Me quedo con mogollón de ganas de volver otra vez con más calma y disfrutar de todo bien ( y comer mucho más, jajaja). 

Espero que os haya gustado el post y las fotos de Emma! Contadme vosotros vuestras vacaciones/experiencias por aquí y demás! Un besote fuerte!

Escapada a Burriana y Peñíscola

¿Cómo de bien sienta salir unos días de nuestro entorno habitual? Pues ya os lo digo yo, sienta fenomenal. Ojalá pudiese hacerlo más a menudo. En el post de hoy os dejo un resumencillo, más bien fotográfico que textual de lo que fue el mini viaje.
Salí el viernes de Madrid en un corre corre que ni os hacéis idea porque había mirado la hora de salida mal. Sí, olé yo. Y aquel viernes Atocha parecía que estaba de rebajas. En fin. El viernes noche llegué y prácticamente fui zombie a la cama. El sábado, como iba a hacer tiempo regulero y yo había descubierto un enorme agujero en el culo de mis vaqueros, decidimos entrenar por la mañana en la playa, comer LA señora paella en Nules y después bajar al centro comercial a que pudiese comprarme algo. Hacía tanto viento matriculeros, pero tanto viento. Por la tarde dimos uno de nuestros ya habituales paseos por el Espigón de Burriana y pude disfrutar de esos atardeceres que no acostumbro a ver mucho por la capital. Sin palabras, me deja sin palabras cada vez que lo veo.

El domingo, que hacía más solecico, decidimos ir pasar el día a Peñíscola. Y OMG, enamoraíca me quedé. Qué sitio tan bonito. Nos dedicamos a hacer lo que manda la guía del turista obediente y visitamos el castillo, los jardínes y comimos una caldereta de rape que...apuf. Estaba TAN rico y yo tenía TANTO hambre. El sitio donde comimos se llama Casa Dorotea, y repetiría. Yes. Yes. YES. Paseamos, paseamos y paseamos un poco más. Antes de volver a Burriana, paramos en un pueblecito que se llama Torre la Sal, y eso es como Cactusland. Me encantó. Se respiraba una tranquilidad (claro, estamos en la playa en Febrero) y el paseo por la playa y demás era tan...no sé, tenía algo.

Guimaraes, Barcelos y Oporto

¡Hola hooooola! Yo os lo dije que si hoy podía tendríais un doblete de posts...y aquí estamos. Prometo no enrollarme tantísimo como en la entrada de braga, que me puse a hablar y no callé. Además, vais a ver que en las ciudades que os comento estuvimos apenas unas horas y con unos calores que nos tenían andando a velocidad tortuga de Galápagos.

Así que nada, vamos con la segunda parte del recorrido turístico.

Guimarães

Al día siguiente de llegar a Braga fuimos a Guimarães; unos cuantos de vosotras ya nos habíais comentado que era una ciudad preciosa y que nos iba a gustar un montón. Y efectivamente, nos encantó. De nuevo, Guimarães tiene ese aire viejuno de Portugal que a mi me resulta encantador.

Es una ciudad muy chiquitita y se puede recorrer perfectamente en unas horas, así que podéis ir a pasar la mañana por ahí y volver después de comer a vuestra ciudad base a seguir turisteando.

Esto de aquí arriba es una de las plazas principales y como podéis ver sólo unos pocos turistas teníamos la voluntado de cocernos la cocorota al sol. Nosotras comimos en un restaurante de estos pensados para guirirs en esa misma plaza, pero la verdad que estaba riquísimo, barato y con opciones healthy...así que ninguna pega. Estuvimos buscando alrededor de unos veinte minutos un restaurante que habíamos visto recomendado en Internet pero por más que pasábamos por la esquina en la que se supone que estaba...no veíamos el dichoso sitio. Así que nada, entre el calor y que teníamos los pies fritos decidimos meternos a este otro restaurante.

Barcelos

¿Sabéis el típico gallito que nos trae todo el mundo cuando va a Portugal? Bueno, pues ese gallo se llama "Galo de Barcelos" y es natural de esta ciudad tan chiquitina, mona y calurosa. De nuevo, no vayáis con la idea de encontraros un gran monumento que os corte la respiración y os sirva para presumir a vuestra vuelta. Sinceramente, creo que lo mejor de Barcelos es perderte por sus calles y disfrutarlas: los azulejos, los colores de las casas, las puertas, los balcones, etc. Simplemente resulta muy agradable pasear y empaparse de esa sensación de estar en el pasado.

Oporto

En un principio íbamos a ir a pasar el último día a Aveiro, pero los precios del tren y el horario nos venían fatal. En cambio, para Oporto había mil trenes y uno más a un precio eeeeeeeeexcelente. Y pensamos, oye, ¿no nos encantó Oporto? Pues vamos otra vez, comemos en nuestro restaurante favorito y vemos la ciudad con algo más de calorcito que en enero (que en aquel viaje nos CONGELAMOS).

Lo cierto es que nos hizo más bien fresquito. Aunque a ratos hacía calor humedoso, de este que andas y te quedas pringosete. Y claro, más con esas cuestas que me trae mi querida Oporto. Pero bueno, me reitero una vez más: Oporto me parece una ciudad preciosa. Como ya os hemos petado a texto y fotos y tenéis un post enterito dedicado a Oporto no me voy a enrollar más contandoos cómo es Oporto. Si queréis saber más tenéis el link por aquí :).

Braga

Hello our frendz!!

Teníamos pendientísimo contaros nuestra escapada a Portugal. Si ya sois habituales por aquí, sabréis que en el frío mes de enero nos fuimos con mi amigo Guz a pasar unos días en Oporto y lo contamos todo todito por aquí. Me acuerdo que en aquella entrada os comentaba cómo creo que, al tener Portugal tan al ladito, lo vemos como un sitio poco exótico al que viajar, como con poca chicha, ¿no? Vamos, que si les contamos a nuestros amigos que nos vamos a dar un voltio por tierras lusas como que suena poco aventurero. O igual no. Igual es todo una paranoia mía. El caso, las tres veces que he estado en Portugal, las tres veces que me he quedado enamorada: viajar allí es barato, hacer turismo es barato, la gente es amable hasta decir basta y qué decir de la comida...pasteis de nata, no necesito decir más. Y lo que no son pasteles de nata también, que será por variedad. 

Así pues, quedamos tan encantadas con Oporto en enero (y con el precio de viajar allí) que decidimos empezar el verano con un viajecito corto al norte de Portugal. En un principio teníamos la intención de alojarnos en Oporto y después movernos en tren a las diferentes ciudades, pero no quedaba ni medio sitio libre y decidimos buscar algún sitio donde descansar los pinreles en Braga. Braga, para quién no lo sepa, es la tercera ciudad más poblada de Portugal y está en el norte de Portugal: está muy bien comunicada por autopista, tren y hay mogollón de autobuses. Así que problema para moverse si no llevamos coche, ninguno. Sí que es verdad que desde Oporto salen más trenes y ende hay más variedad de horarios y a veces es más barato...pero vamos, para ir a las principales ciudades y demás con tren y bus sobra y basta. 

Hemos decidido dividir el post en dos partes porque si no quedaba eterno y no queremos que os aburráis de tanto darle a la ruedecita del ratón. Así que, vayamos por partes: primero Braga y después el resto de ciudades. 

Como os comento, dormimos en Braga durante toda la estancia. Estuvimos en un hotel que se llama Axis Basic Braga y como su mismo nombre indica era un hotel basiquísimo. Tenía lo justo y necesario para estar cómodo (incluyendo un BUENÍSIMO aire acondicionado), aunque de Wifi nada de nada. ¿Internet? Apoquina, majete. El desayuno, tipo buffet, lo cogimos el primer día y ni uno más. Si pasáis por allí y no tenéis el desayuno incluido, nosotras no lo recomendamos para nada. Con la cantidad de sitios chulos y ricos (y baratos!) que tiene Braga, pagar 4 euros por cabeza por un pedazo de pan, embutido de bote, fruta reseca y bollos de plástico...como que no. Por menos del precio de un desayuno en el hotel te marcas uno rico rico por la ciudad.

En fin, que a mi me pones a hablar de desayuno y me enrollo como las persianas. La primera foto que veis aquí es el aeropuerto de Oporto, para mi, uno de los más bonitos, cómodos, cuidados y simpáticos que conozco. El Internet en el aeropuerto es gratuito, así que nos pedimos un buen café y nos pusimos a ver cómo podíamos llegar a Braga. Entre que no teníamos billetes de 5 o 10 euros para comprar la tarjetita para el tren (porque la máquina no cogía otra cosa) y que entre llegar a la ciudad de Oporto y después a Braga íbamos a tardar la vida, compramos un par de billetes de un servicio de shuttle. Os cuento un poquito sobre GetBus (el servicio de shuttle) porque es una empresa de unos jóvenes emprendedores y yo con esas cosas soy muy solidaria y entiendo lo mucho que ayuda compartir la información. Así que nada, por si os es de utilidad. Dos jovenzuelos han empezado este servicio de shuttle entre el aeropuerto de Oporto y Braga (creo que también aeropuerto y Guimarães) que te lleva desde la puerta del aeropuerto a la estación de buses. Y viceversa, claro. Un autobús FRESQUITO, cómodo y que va directo. No se puede pedir más. Cuesta ocho euros, y la verdad, bien invertidos: te olvidas de la maleta, son muy majetes y no hay riesgo de perder trenes, retrasos y demás. Puntuales como un reloj. Eso sí, los horarios son los que son y hay que adaptarse un poco a ellos. Pero bueno, de vuelta a Madrid nos tocó pasar unas cuantas horas en el aeropuerto, pero como os digo: hay enchufes, hay internet, hay comida y si todo eso nos falla...siempre quedará un buen libro. 

 

Pero sin duda, nuestra parte favorita de la visita a Braga fue la subida a Bom Jesus. Es una de esas cosas que por mucha foto que saques, por mucho que lo expliques, hasta que no estás allí es difícil entender la espectacularidad del asunto. Desde Braga cogimos el autobús 2 que te deja en la misma puerta del elevador al monte donde está el santuario (y el bosque que le sigue). Puedes optar por subir las escaleras andando o como os digo, coger el funicular (que funciona con agua y es más antiguo que tu y que yo juntos). Nosotras cogimos el simpático tren que te lleva a las alturas porque era ya nuestro último día y estábamos agotás. Pero la verdad, no me faltaron ganas de subirlas algún días andando...o en un entrenamiento (para morir).

Las vistas son increíbles, pero sin duda, lo más ALUCINANTE es el bosque que está detrás del santuario. Ya os digo, las fotos no le hacen justicia...pero oye, os podéis hacer una idea. A mi, que la naturaleza como que con distancia...me dejó sin palabras. No hice más que repetir: qué bonito, increíble, holy cow, dioooh...y asín.