¿Confiamos en los influencers?

influencers aleoli

(DISCLAIMER: el post es, lógicamente, una generalización. Siempre hay buenas prácticas, las personas pueden equivocarse y rectificar, etc.)

A raíz de la noticia que se publicó hace unas semanas sobre la influencer con varios millones de seguidores que apenas había podido vender 36 camisetas de su marca (lo cual no es exactamente así, pero nos vale igualmente) se han publicado un montón de artículos sobre la influencia real de los influencers y sobre el futuro de esta nueva industria que muchos vaticinan, acabará pronto. En el post de hoy quiero daros mi opinión sobre este asunto y por qué confío más en una reseña anónima de Amazon que en la mayoría de influencers.

Los influencers nacieron como la alternativa (lógica y necesaria) a los anuncios de famosos anunciando productos que ni les iban ni les venían y que inspiraban ya muy poquita credibilidad (cof, cof, Iniesta y los pods, cof, cof). Un influencer (que por aquel entonces no se llamaban de ningún modo concreto) era el equivalente digital a una amiga qué te contaba qué le gustaba, qué había hecho y qué le había parecido. El denominador común entre ellos era la pasión y el entusiasmo con el que contaban las cosas y la ilusión que transmitían. A medida que sus números de visitas y seguidores crecían, las marcas se fueron interesando por estos perfiles y muchos de ellos crecieron tanto que se acabaron convirtiendo en auténticos famosos. Otros muchos, pudieron empezar a vivir de su hobby a través, al menos al principio, de publicidad. Hasta aquí todo bien, de algo hay que vivir. Entonces, ¿donde está el problema?

Por qué he dejado de creer (a casi todos) a influencers💔

En mi opinión hay tres grandes cuestiones que han deslegitimado a estas figuras:

  • Falta de autenticidad
    Cuando un influencer me dice que cada champú que usa es su favorito, que todos los restaurantes en los que come son increíbles y que una marca de bañadores le va a sentar bien a cualquier cuerpo es comprensible que llegue un punto en el que no me crea nada. Porque no, en tu bañador que no ofrece más allá de la talla L, no me cabe ni una pierna. Creo que, por no ofender a una marca y no cerrarse puertas a posibles colaboraciones, los influencers han dejado de ser sinceros con su audiencia y su tasa de credibilidad (que no necesariamente va pareja con el número de seguidores) ha caído en picado.

  • Falta de coherencia
    Muy al hilo del punto anterior, el hecho de que muchos influencers trabajen con marcas que chocan frontalmente con lo que ellos promueven, defienden o simplemente presentan en su vida diaria sorprende (para mal) al seguidor y, de nuevo, merma la relación de confianza entre seguidor e influencer. Por ejemplo: un perfil que parece en principio preocupado por la sostenibilidad medioambiental y la buena alimentación patrocina una marca de platos preparados cuyo recipiente está hecho de plástico.

  • Falta de evolución y calidad del contenido
    He observado un fenómeno en muchos influencers y es que parece que se han quedado en lo que eran hace cinco años o han ido a menos en el cuidado de su contenido. Me sorprende la falta de preocupación por mejorar: sacar mejores fotos, estudiar bien un tema o estructurar de otra manera un post. En mi opinión, son detalles que demuestran que a esa persona le importa su trabajo y se toma en serio tanto a sus seguidores como a marcas. Valoro muchísimo ver a un influencer qué piensa de qué manera puede hacer que una colaboración no resulte invasiva, sea útil para sus seguidores y lo cuente de una manera creativa y currada. No una foto dando un beso a una crema hidratante o poniendo morritos con una café para llevar. Si vas a trabajar con Nespresso…¿por qué no ir más allá? Contarnos cómo fabrican, de dónde obtienen el café, la clave del éxito, yo que sé, algo. Algo más allá de hacer ostentación y crear un contenido fácil, rápido e insípido.

Chloe quiere ser influencer y se cuela en los shoots.

Chloe quiere ser influencer y se cuela en los shoots.

💞Buenas prácticas💞

Creo que lo mínimo, para una persona cuyo trabajo a tiempo completo es ser influencer, es preocuparse por el bienestar de su sector, de las marcas y de sus seguidores. Y el suyo, claro. Y se puede hacer. Se puede trabajar con marcas o se puede vivir de ser Youtuber sin necesidad de ellas, también. Pero hay maneras y maneras. Os quiero dejar ejemplos de perfiles que, en mi opinión, combinan a la perfección todo esto que os digo y que para mi son un ejemplo de buenas prácticas en el sector.

  • Mango Street: un canal de youtube sobre fotografía. Integran a sus patrocinadores de una manera natural y trabajada en sus vídeos. Os dejo un ejemplo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=syfjVetUfws (7:20)

  • Ingrid Nilsen: una youtuber del mundo beauty que lleva más de diez años en la plataforma. Su evolución ha sido espectacular: de compartir productos de belleza y su día a día prácticamente a un contenido que combina beauty y reflexión con un visual mejorado con respecto a hace unos años.

  • Ratolina: esta youtuber española de beauty habla de lo bueno, lo malo y ante todo es coherente con lo que dice, es muy sincera y transmite pasión por lo que cuenta. Ah, y tiene un millón de seguidores.

    Hay muchos más, en Instagram @wishwishwish o @thingstesting (sin que la patrocine ninguna marca) son muy buenos ejemplos de lo que os digo.

En definitiva y para concluir, creo que la combinación de los tres factores anteriores sumado a la cantidad de anuncios que recibimos a diario y la falta de transparencia de los influencers comienza a saturar al usuario. Quien, además, no puede evitar compararse constantemente con un ritmo y estilo de vida prácticamente inalcanzables que le llevan a sentir malestar y frustración (pero esto es otro tema).

Contádme vuestra opinión en los comentarios. Me interesa, de verdad, mucho vuestra opinión.

¡Gracias por leerme!

Instagram: historia de un desamor

Me enamoré perdidamente de Instagram. Me acuerdo lo bien que me lo pasaba decidiendo filtros (¡team Valencia!), conociendo gente todos los días y haciendo las horas de estudio mucho más amenas. Sentía que Instagram me ayudaba en todo y me hacía mejor persona. Instagram me ayudó a llegar a más personas con mi blog, a conocer gente, a ser más creativa (aquí una que pasaba olímpicamente del tema fotos), a mantener un hobby durante mucho tiempo, a entretenerme cuando me aburría, incluso a darme una profesión. De verdad, he sentido durante mucho tiempo que Instagram era un gran propulsor para mi. Y sigo creyendo que en muchos sentidos, es así.

No obstante, como buena historia de amor y en palabras de Ismael Serrano y Sanz, la nuestra acabó en tragedia y con el corazón partío. Bueno, vale, he exagerado un poco para que quedase más poético. Pero el fondo es el mismo. Instagram y yo seguimos siendo amigos, le tengo mucho cariño y me siento muy agradecida. Creo que tiene cosas increíbles pero ya no estoy enamorada💔.

 
adiccion a instagram
 

Red flags🚨– cómo me di cuenta de que algo no iba bien

  • 📊 Números: no es amor, lo que tu sientes se llama obsesión – no me gustan los números pero entiendo su utilidad y los respeto, de verdad. Pero me preocupó verme tan pendiente del número de seguidores, likes y demás métricas y convertirlas en la unidad de medida de mi valía como persona y de la calidad de mi contenido. Darme cuenta del valor que le estaba dando a un número tan vacío y con tantas variables fuera de mi control me hizo reflexionar sobre si verdaderamente merecía la pena.

  • 🕑 Y las horas, ¿dónde irán? – además de lo que me parte el corazón la cara de penita que me pone mi perra cada vez que me ve con el móvil en vez de jugar con ella, me di cuenta de la cantidad de horas que se me pasaban haciendo scroll infinito, eligiendo un filtro o dudando si una foto iba a funcionar bien o no. Me empecé a preguntar por qué no estaba invirtiendo ese tiempo en currar, leer, hacer el pino o algo que me enriqueciese un poco más. O simplemente observar lo que me rodea. Aburrirme.

  • 👀 Por qué lo de los demás es mejor – Cotillear no es nada nuevo. Lo lleva haciendo el ser humano desde el principio de los días. Compararse tampoco. De hecho, era un mecanismo de supervivencia. Así que, no panic. Todo está inventado. El problema es que ahora el cotilleo y la comparación son prácticamente 24/7 y en soledad. Aún sabiendo que todo está filtrado y seleccionado, creo que las redes sociales, Instagram en concreto, crea una ilusión de cómo es y cómo viven los demás sus vidas. Y, al ser algo tan nuevo, todavía no hemos desarrollado los mecanismos para hacer frente a esto e interiorizar que, en realidad, es mentira, que no nos lo tenemos que creer tanto y que lo nuestro no es tan malo.

  • 🎨 Todo es del mismo color – aunque pueda parecer que hay contenido a miles para inspirarse, lo cierto es que al final, muchas veces, siento que lo que creo es muy similar a lo que hace el vecino. Claro, es lo que tiene consumir Instagram como fuente principal de contenido. Me sucedía lo mismo con la información: las mismas noticias, los mismos enfoques o demasiada información sin filtrar por mi. En definitiva, me sentía/siento un poco en una burbuja en lo que lo real y lo filtrado se emborronaban too much.

  • 🤷 Validación all day, everyday este punto es una suma de todos los anteriores. Pero cuando me empecé a plantear: “¿por qué subes esto?” me empecé a dar cuenta de cómo, muchas veces, estaba buscando presumir o el aplauso “masivo” sin realmente parar a pensar para qué y qué supondría no tenerlo (o tenerlos).

  • 🚫Instainquisición–yo, que siempre había hablado, enseñado cosas y compartido mi vida con total libertad y sin darle mucha vuelta, empecé a observar (especialmente en el último año y medio) que todo lo que dijese podía estar sujeto a algún tipo de crítica o mal hacer por mi parte. Dañar al planeta, comer ultraprocesados, comer carne, calentar con el microondas, comprar ropa de no sé donde, comprar demasiado, educar así o asá a mi perra, cocinar un pan con tomate poco ortodoxo. En fin, me empezó a agobiar este escrutinio constante de mis hábitos o gustos y, con total sinceridad, me empecé a autocensurar para evitar disgustar a la gente que me seguía/sigue.

Cortar por lo sano✂️ cómo superé la ruptura

  • 👋 malas compañías – he dejado de seguir (o silenciado) a gente que me hace sentir mal o no me aportan nada. No es culpa de nadie. Simplemente, por un motivo u otro llevan a tu cabeza por caminos que no son demasiado enriquecedores. Es muy obvio, lo sé, pero es sorprendente lo mucho que nos gusta seguir para criticar, sentir envidia o como aspiracional (irrealizable).

  • 📵 no en mi móvil – únicamente tengo Instagram en el iPad (que no lo tengo nunca a mano). Lo consulto una o dos veces al día muy por encima. No creo en la restricción y además, utilizo Instagram en mi trabajo día a día. No sería realista cortar por completo y además no quiero, hay muchas cosas que me gustan de Instagram. Simplemente no lo quiero en un aparato que llevo en mi mano tantas horas al día.

  • 🎸 actividades extraescolares– hace unos meses decidí empezar a tocar la guitarra, algo que llevo toda la vida queriendo hacer. El tiempo que invierto practicando o en clase, me resulta infinitamente más gratificante que ese mismo tiempo invertido en consultar Instagram. Antes quince minutos muertos me metía en Instagram y ahora cojo la guitarra y práctico cuatro cosas. Me he suscrito a un periódico y varias revistas online que puedo consultar cuando quiera en el móvil y he recuperado mi afición por hacer álbumes de fotos (llevaba siglos sin hacer uno). En fin, probar a ver qué me pedía el cuerpo cuando borraba de la ecuación Instagram.

  • 💭 pensar, estudiar y hacer listas– para llegar al punto en el que estoy ahora he leído infinidad de artículos, he escuchado podcast y vídeos y he hecho mucha reflexión sola y con mi entorno sobre el tema. Creo que es importante parar, reflexionar y debatir sobre qué consumimos, cómo y si estamos conformes con ello. También sobre el por qué y para qué de lo que publicamos y contamos. Todo este pensamiento lo he ido escribiendo en listas (aquí una LOCA de las listas) y también me hice una lista de cosas que me gustaría contarle/enseñarle a mi nieto/a algún día. SPOILER: entre ellas no estaba mi número de likes o seguidores en una foto.

💜THE GOOD💜
Soy optimista. De verdad. Nadie nos pone una pistola en la cabeza y podemos entrar y salir como queramos. Y eso me gusta. No creo que haya un malo malísimo y no me enfado ni con Instagram ni ninguna fuerza superior. Creo que individualmente podemos hacer mucho por moldear las plataformas y redes sociales para mejor, que podemos encontrar la manera de integrarlas en nuestras vidas de manera positiva. Instagram es una fuente increíble de aprendizaje y conocimiento, pero no la única. Por mi parte, quiero utilizar Instagram en pequeñas dosis, como un medio para estar en contacto con el mundo y comunicar lo que sea que quiero comunicar pero siendo muy consciente de todo lo que hemos estado hablando.


Y creo que me he enrollado bastante. Pero es que el tema da para un libro entero y a mi me fascina. Con lo cual, rollo asegurado. Pero bueno, he disfrutado mucho escribiendo el post. Espero que os haya gustado e interesado y me encantaría que compartierais en comentarios (o en Instagram) conmigo vuestra opinión. Un beso fuerte y gracias por leerme😘

📚Si te interesa este tema, te recomiendo:

3 recomendaciones para el día del libro📗

¡Aloha! ¡Feliz día del libro! Espero que tengáis un día lleno de palabras, páginas y nuevas recomendaciones para leer. A veces, cuando me paro a pensar en la cantidad de libros que hay y que nunca llegaré a leer me agobio de verdad. Pero bueno, no nos pongamos filosóficos ahora.

Quería compartir con vosotros tres libros que a mi me encantaron y que regalaría sin duda. De hecho, uno de ellos se lo voy a regalar a Carlos este año y estoy casi 300% de que le va a gustar (aunque sólo sea por lo pesada que he sido hablando las mil y una maravillas sobre él). No os creáis que me encanta regalar libros prefiero recomendar y que cada cual decida qué le apetece o regalar sabiendo que va a gustar sí o sí.

Así que sin más dilación, aquí están mis tres recomendaciones

Maus I y II

Esta novela gráfica es ideal para aquellos que disfruten con la historia o les interese el holocausto. En mi opinión es una pieza perfecta para introducir a casi cualquier persona en la lectura de episodios históricos. Aunque narra una época verídica, la narrativa utiliza animales (cerdos, ratones, gatos) para contar la historia de sus protagonistas y su realidad.

Como es de esperar, se trata de una historia muy personal en la que no sólo nos permite seguir unos acontecimientos históricos, sino que nos humaniza y nos hace muy partícipes de todo lo que va pasando.

La parte gráfica de la novela es espectacular. Tanto o más que los textos, de verdad. He leído bastante novela gráfica política y aunque en general la ilustración está cuidadísima siempre, en Maus transmite algo especial. En fin, juzgad por vosotros mismos.

Yo la leí por primera vez en la universidad y la he releído casi cada año desde entonces. Pure gold.

Lo podéis encontrar aquí* o en cualquier librería.

maus opinion

Dear Martin

dear martin opinion

Esta novela para joven adulto se categoriza así como se podía categorizar como “lectura obligatoria para toooodo el mundo”. Sí, la historia trata de adolescentes pero el tema que cubre es importante para toda una sociedad y suficientemente grave como para que se lea y se hable sobre ello.

Dear Martin lo leí de una sentada en uno de los vuelos de Argentina y tenía que parar cada rato para procesar lo que iba leyendo. Me llegaba tanto que no podía seguir (también yo soy muy sentida, os lo digo).

Pero bueno, el libro trata sobre el problema del racismo policial en Estados Unidos y, en general, de la cuestión racial. No voy a contaros más de la trama porque merece la pena que lo leáis vosotros sin demasiado en la cabeza.

La trama es desgarradora pero también es profundamente inspiradora. Para mi un imprescindible en mi biblioteca.

Lo podéis encontrar aquí*

La mujer justa

la mujer justa sandor marai opinion

Mi libro favorito no podía dejar de estar entre mis recomendaciones. Aunque considero que no es un libro para regalar a todo el mundo y, ciertamente, no es un libro fácil a mi me enamora cada vez que lo leo.

El libro cuenta la misma historia desde tres puntos de vista diferentes, desde cada uno de los protagonistas. Tiene un contenido existencial y de reflexión sobre la vida enorme, por lo que, en mi opinión, hay que tomárselo con calma, sin prisa y con un buen lápiz/subrayador a mano.

Cuando lo leí por primera vez tenía la sensación de estar leyendo una radiografía de mi misma en muchos aspectos y de personas que ni siquiera conocía. No paraba de preguntarme cómo se puede verbalizar tan bien emociones, angustias y pensamientos tan complejos como los que se presentan en ‘La mujer justa’.

Para mi, un diez de lectura.

Lo podéis encontrar aquí* o en cualquier librería.

Y hasta aquí mis tres recomendaciones para el día del libro (aunque ya vamos tarde) o cualquier día. Ahora que ya se acercan las vacaciones de verano puede ser un momento perfecto para ir haciendo la lista de lecturas para la playa. Contadme qué libros recomendaríais o cuál os habéis comprado o regalado este Sant Jordi. ¡Un beso fuerte!😘

*Todos los libros con asterisco son afiliados. Vaya, si compras con ese link me llevo un pequeño porcentaje.


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PODCAST LOVE: ¿qué podcasts escucho?

que podcasts escuchar

¡Aloha! ¿Qué tal? Estoy escribiendo este post de manera completamente espontánea. No lo tenía planificado ni pensaba publicar un post con esta temática en concreto. No obstante, esta mañana he subido un Stories compartiendo el podcast que he escuchado hoy y me habéis preguntado muchísimo por el tema. Así que como me alegro tanto de que os interese, os dejo por aquí toda la info de los podcasts que he escuchado, que escucho, así como toda la info de dónde lo hago.

¿Dónde escucho podcasts?

  • Aplicación de podcast del Iphone: normalmente utilizo la app que ya viene con el Iphone para buscar, guardar y escuchar los podcast que me interesan. Se me descargan cada vez que hay uno nuevo y para mi, de momento es la manera más cómoda de escucharlos.

  • Spotify: como os digo, normalmente utilizo la app Podcasts del Iphone, pero normalmente lo que está ahí, lo podéis encontrar también en Spotify

Mi lista de podcasts actual:

  • Free thoughts - Cato Institute

    Se trata de un podcast semanal en el que se debate con profesores, economistas, historiadores, etc temas sobre política, ciudadanía y libertad. Seguro que choca (como me pasa a mi) con muchas de vuestras ideas, pero me gusta el enfoque, los temas y el intercambio de opiniones que se dan en el podcast.

  • The 20 Minute VC - Harry Stebbings

    El podcast más famoso dentro del mundillo del Venture Capital. Me gusta porque es rápido, me permite estar al día de ideas nuevas y me interesa ese mundillo.

  • Fitness Revolucionario - Marcos Vázquez

    De momento, el único podcast sobre nutrición y entrenamiento que me gusta. El sonido es un poco incómodo pero siempre aprendo mucho con Marcos.

  • Modern Love - WBUR & The New York Times

    Una sección súper famosa del New York Times (Modern Love) en versión podcast. Narran historias sobre amor (de TODO tipo) que manda la gente a la columna y les ofrecen su visión y opinión.

  • Medium Playback - Medium

    Medium es la plataforma donde más me gusta leer artículos. Así que cuando sacaron el podcast no pude ser más feliz. Los autores de las historias las leen y comentan un poco lo que hay detrás de ella. Hablan sobre todo tipo de temas. Literalmente.

Mi lista de podcasts pasados (podcast que ya no se emiten):

  • The Heart of It - Estée Lalonde

    Serie de podcast corta (ocho episodios) de una de mis youtubers favoritas, Estée Lalonde. En sus podcasts habla de temas aleatorios pero generales: viajar, feminismo, identidad, etc. Podcast divertido, ameno y didáctico.

  • Ladies Who Lunch - Ingrid Nilsen & Cat Valdés

    En este podcast, de otra Youtuber que me encanta (Ingrid Nilsen), Ingrid y Cat comentan sobre diferentes temas que les mandan los oyentes. Las reflexiones que emergen de las cartas, así como los temas que trataban, me chiflaban. A veces se me hacían un poco largos, pero en general…TOP.

Y hasta aquí mi lista de podcasts. La iré actualizando a medida que añada o quite. ¡Espero que os sirva! Contadme en comentarios o en instagram (@aleoli.blog) qué apps usáis vosotros para escuchar podcast y cuáles escucháis.

¡Un abrazo enorme!

El arte de regalar: caso práctico

Hello! Este post es la segunda parte de "El arte de regalar: cómo hacer el regalo perfecto", así que si todavía no te has pasado por ese post te recomiendo muy mucho que lo hagas para que este tenga algo de sentido. 

Si en el post anterior comentábamos los diferentes aspectos de un buen regalo (en mi opinión, claro) en este vamos a poner en práctica muchos de los puntos que cubrimos en esa entrada. En este caso quiero compartir con vosotros un caso real de un regalo que podríamos hacer, por ejemplo, a nuestra pareja. 

el arte de regalar caso practico

Tal y como decíamos, lo primero que tenemos que hacer es pensar en la persona en cuestión y hacer una breve radiografía de su personalidad, gustos generales y del momento, así como de las vivencias compartidas. 

El nombre de nuestro sujeto es Norberto.

el arte de regalar

Norberto tiene un trabajo de oficina, de 9 a 7. Norberto es un chaval joven al que le gustaría pasar menos tiempo delante del ordenador y más en los bares de cañas con los amigos o viendo Stranger Things con su novia en el sofá. A Norberto le encanta viajar aunque tiene poco tiempo - maldito trabajo - y, además, su perro está enfermo y prefiere no separarse demasiado de él estos meses. Mientras desayuna se entretiene viendo Mundo Infierno, un programa de un cómico que le hace bastante gracia y le cae simpático. Momento glorioso antes de empezar la jornada. La comida favorita de Norberto es la pizza. Sí, poco original tal vez, pero qué le vamos a hacer. La pizza es la pizza. Otro de los entretenimientos favoritos de Norberto es descubrir restaurantes con su novia, Gabi. Siguen a 300 influencers foodies y tienen un buen ritmo de descubrimiento: un restaurante por semana aproximadamente. A Norberto no le va el rollo consumista, es de esos que dicen que lo tienen todo y que no quieren nada. Que nada les hace ilusión. 

El lunes Norberto cumplirá veintimuchos años y, aunque sus padres dicen que todavía es un mozuelo, Norberto ve como acechan los treinta. TREINTA. Pero si hace unos días estaba entrando en la universidad. 

En este caso, nuestra regaladora es Gabi, su novia. Y aquí nos va a contar cómo hizo para sorprender a Norberto y conseguir que empezase los veintitantos de la mejor manera posible. Teniendo en cuenta que era lunes. 

Gabi tiene un reto. 

Gabi decidió organizar el regalo en tres fases: pre cumple, durante el cumple y post-cumple. Total, ¡la vida es un carnaval! Organizaremos los regalos por fases para guardar el orden: 

  • Pre-cumple:

¿Quién se espera empezar a celebrar el cumpleaños antes de que sea el día en cuestión? Voilà amigos, factor sorpresa. Gabi decidió buscar una habitación en un hotel bonito (con tiempo para que le saliese más barato) con una terraza que tuviese vistas a la ciudad para pasar la noche del sábado. El plan: series, room service (o Glovo) y tiempo de calidad con Norberto. A veces nos empeñamos en hacer mil cosas, estar hasta las cejas de tareas y no somos conscientes del placer absoluto del no hacer nada y disfrutar de la compañía de una persona a la que quieres. 

Photo credit: http://www.traveler.es/experiencias/galerias/nh-hoteles-cinco-estrellas-madrid/1661/image/85018

Photo credit: http://www.traveler.es/experiencias/galerias/nh-hoteles-cinco-estrellas-madrid/1661/image/85018

  • Durante el cumple:

Si recordáis el día de cumpleaños de Norberto caía en uno de los días más odiados de la semana: el lunes. Gabi tenía claro que de algún modo había que hacer el lunes menos lunes y el cumple más cumple. Como los dos estarían trabajando, sólo se verían para cenar, le cocinó una tarta de queso (el postre favorito de Norberto) el día anterior y lo mandó por Glovo a su oficina el lunes por la mañana junto a una postal y una frasecilla. 

Tarjeta de Bieber porque Norberto no acaba de verle la gracia. (Asos)

Tarjeta de Bieber porque Norberto no acaba de verle la gracia. (Asos)

Calzoncillos que jamás se pondría pero que dan para unas risas. (Asos)

Calzoncillos que jamás se pondría pero que dan para unas risas. (Asos)

Papel de regalo con coña/cursilada interna. (Asos)

Papel de regalo con coña/cursilada interna. (Asos)

El poquito rato que tenían el lunes fueron a cenar juntos. El restaurante le pareció la ocasión perfecta para recordar uno de sus primeros viajes. Lógicamente, checkeó Tripadvisor, Yelp y trescientos blogs diferentes para cerciorarse de la calidad del sitio (y su perfil instagrámico, claro). Gabi quería tener un detalle material con Norberto. Una tontería simpática. Rebuscando por ASOS acabó en la sección de calzoncillos graciosos y ¿por qué no? compró el más hortera. Buen momento para empezar una coñita interna. Además, le regaló The Pizza Bible, un libro sobre pizza, aunque probablemente nunca cocine ninguna receta. 

La Primera Madrid. Photo Credit: http://www.telva.com/estilo-vida/restaurantes/2017/01/12/5877462a468aeb1d318b4679.html

La Primera Madrid. Photo Credit: http://www.telva.com/estilo-vida/restaurantes/2017/01/12/5877462a468aeb1d318b4679.html

  • Post cumple:

Lo bueno viene en el post cumple. Gabi aprovechó la obsesión de Norberto con Brux y consiguió un par de plazas en el programa. Por otro lado, hizo su research y encontró EL restaurante italiano. Resulta que las mejores pizzas no las hacen en Nápoles, las hacen en un pueblito de Castilla La Mancha. Ta-dá. Excusa perfecta para una escapada rápida de fin de semana. 

Escapada express a Almagro (a poco de casa por si el perrito se pone peor). Photo credit: http://www.turismocastillalamancha.es/patrimonio/almagro-10231/descripcion/

Escapada express a Almagro (a poco de casa por si el perrito se pone peor). Photo credit: http://www.turismocastillalamancha.es/patrimonio/almagro-10231/descripcion/

Las Tablas de Daimiel (cerca de Almagro). http://www.turismocastillalamancha.es/naturaleza/parque-nacional-las-tablas-de-daimiel-52771/descripcion/

Las Tablas de Daimiel (cerca de Almagro). http://www.turismocastillalamancha.es/naturaleza/parque-nacional-las-tablas-de-daimiel-52771/descripcion/

Restaurante Marquinetti (supuestamente el mejor pizzero del mundo). Photo credit: http://www.abc.es/viajar/gastronomia/20150511/abci-mejor-pizzero-mundo-201505111100.html

Restaurante Marquinetti (supuestamente el mejor pizzero del mundo). Photo credit: http://www.abc.es/viajar/gastronomia/20150511/abci-mejor-pizzero-mundo-201505111100.html

Y el presupuesto e imaginación de Gabi llegaron hasta aquí. 

Resumen

Como habéis podido comprobar, el regalo de Gabi englobaba un poco todo lo que comentamos en nuestro post anterior: experiencias vs objetos, tiempo de planificación, jugar con los tiempos, aprovechar el día en el que cae el cumpleaños y mucho conocimiento de su regalado. 

Al final Gabi se fijó en los pequeños detalles que hacen de Norberto y su relación algo especial: viajar, andar, ver series, la comida favorita, el fastidio de los lunes, etc.

Y hasta aquí el caso práctico de Gabi y Norberto. Espero que os haya gustado y que os hayan sido de utilidad este par de posts sobre el arte de regalar. Yo sin duda soy una freak de esto. No puedo ni explicaros lo feliz que me hace planear y ver la cara de mi regalado cuando POR FIN puedo contarle la sorpresa. 

Y eso es todo por hoy. ¡Muchas gracias por leer hasta aquí!

Un besote enorme!

El arte de regalar: cómo hacer el regalo perfecto

Aloha! Hacía tiempo que no tenía tanta ilusión, ganas y emoción por escribir un post. Y realmente, la temática no acaba de encajar con ningún apartado en concreto de la web. Pero tenía tantas tantas ganas de escribirlo que me da igual, dejemos que sea el misfit de los posts del blog. 

Como habéis podido comprobar en el título del post, hoy os quiero hablar sobre el arte de regalar. Y es que, este año me he dado más cuenta que nunca de lo mucho que me gustar pensar, tramar y compartir un regalo. Creo que todo el proceso, desde la incertidumbre de no saber qué regalar hasta el glorioso momento de entregar el regalo es una experiencia que me resulta absolutamente maravillosa. Por este motivo, quiero compartir con vosotros mi proceso mental a la hora de hacer un regalo y poneros un caso práctico que ilustre un poco todo lo que os voy contando (caso práctico aquí). Espero que os sea útil y que dejéis de ver el momento regalo como un tedio o algo que quitarse de encima rápido y corriendo. 

ideas de regalos

1. Detail is the new king (o la importancia del detalle)

Olvídate. Da igual lo que regales que si no hay detalle difícilmente vas a conseguir impactar. Detalle no significa inundación de regalos ni precios desorbitados. No. En el detalle hay mimo, hay cariño y hay ilusión. No tiene tamaño, no tiene precio y no tiene una forma específica. En los detalles hay atención, hay conocimiento sobre el otro, hay ilusión por hacer al otro feliz, hay ganas de demostrar amor (de todos los tipos). En la forma que sea. 

2. Experiencias mejor que objetos.

No tiene nada de malo regalar objetos y de hecho, son un recurso rápido para cuando estamos realmente desesperados o tampoco queremos esmerarnos mucho con el regalo. Pero, piénsalo, ¿cuántos objetos te han regalado a lo largo de tu vida y de cuántos te acuerdas? ¿Eres capaz de recordar que te regalaron tu cumpleaños pasado? Normalmente, tenemos tanto de todo y estamos tan acostumbrados a tener cosas materiales nuevas, que es difícil regalar un objeto memorable y que consiga tener un impacto emocional a largo plazo en la persona. 

Cuando hago un regalo, mi objetivo es que pase un año y la persona se siga acordando de lo que le regalé. Si bien podemos lograr esto con un objeto es bastante más complicado que con una experiencia. Y no me refiero a las típicas cajitas de "cena para dos" (aunque, ojo, pueden resultar un recurso excelente y son fantásticas para descubrir sitios nuevos y darnos ideas). 

Si te estás currando un regalo para alguien es porque realmente te importa y, lo más probable, es que tú también le importes a esa persona. ¿Qué es lo más valioso que tenemos en esta vida? Nuestro tiempo. Sí, ese tesoro que tenemos y que tan poco valoramos. Así que, qué mejor que regalarle a esa persona tu tiempo

Como regalar tiempo es algo abstracto, la manera de materializarlo son las experiencias. A través de las experiencias tenemos multitud de oportunidades de demostrarle a la persona que la conocemos, podemos romper un poquito la rutina y se trata de un medio precioso para expresarnos y manifestar el cariño que tenemos por la otra persona. 

No hace falta irse de viaje, una escapada de un día a un pueblo, una sorpresa en el trabajo o un detalle tan tonto como dejar un mensaje en el espejo empañado son gestos que perduran. 

El nivel de ñoñería y riesgo  is up to you.

El nivel de ñoñería y riesgo is up to you.

Aprovecha los detalles materiales para complementar la experiencia: son el añadido perfecto para hacer reir, para regalar un libro, algo que verdaderamente necesite. No obstante, como os digo, yo siempre prefiero utilizarlos como complemento y que siempre siempre tengan un porqué.

3. Piensa en la persona

Puede parecer muy obvio, pero muchas veces cuando regalamos no pensamos en lo que le gusta a la otra persona. Pensamos en lo que nosotros querríamos. Y no hay nada de malo, creo de verdad que se puede encontrar un punto medio. Seguro que hay alguna cosa que ambas partes disfrutáis haciendo...tira por ahí. 

Coge un papel y haz una lista. Apunta todo lo que te venga a la cabeza con respecto a esa persona: TODO VALE. Cualidades físicas, gustos, profesión, estudios...de verdad, todo. Haz otra lista con vivencias que hayas tenido con esa persona: momentos de risa máxima, viajes, sufrimientos comunes, etc. Es decir, todo lo que tengas en la cabeza compartido con esa persona. Con esas dos listas deberías tener un buen lienzo sobre el que empezar a trabajar tu regalo. Seguramente las primeras cosas que te han venido a la cabeza sobre esa persona son aquellas por la que la consideras especial y las que la hacen más característica: ¡juega con ellas!

Estáte atento a la persona unos meses antes: ¿con qué está obsesionado en este momento? ¿de qué habla? Puede ser una buena oportunidad para hacer un regalo complementario sobre algo muy actual que le haga ilusión en el momento pero que también logre recordar un año más tarde. 

Tú haciendo la lista

Tú haciendo la lista

4. Juega con el tiempo y el espacio.

Ole, menudo título físico me he marcado. Una manera fácil de darle un toque original a los regalos es jugar con los tiempos. Por ejemplo, un cumpleaños dura un día, pero: ¿cuántas horas hay en un día? Si no puedes ver a la persona el día de su cumpleaños, ¿hay alguna manera de estar sin estar?

Hoy en día tenemos muchísimos recursos: mensajerías express, Amazon, Glovo y demás webs y aplicaciones que nos ponen muy fácil llegar a la persona y sorprenderla con lo que nosotros queramos. Aprovecha el evento señalado para regalar para crear un "circo" alrededor que ensalce el evento en sí. 

5. Básicos

Si a pesar de haber seguido todos los pasos anteriores sigues un poco pez, no te preocupes. El síndrome de la hoja en blanco también se aplica en este caso y es normal sentirse un poco abrumado. Así que te dejo tres básicos que nunca fallan: 

  • Comida: la comida SIEMPRE funciona. Todo el mundo tiene alguna comida que le gusta más y por suerte, tenemos que comer. Aprovéchalo. No hace falta salir a cenar fuera si vamos justos con los dineros. ¿Por qué no organizar una noche temática alrededor de esa comida? La música, la decoración, la comida, la post-comida...todo importa.

  • Viaje/Escapada: todavía no conozco a nadie a quién no le siente bien salir un poco de las mismas calles que ve cada día. Como digo, no hace falta cruzar el océano y gastarse una millonada. Una mañana a 30 kilómetros de casa puede ser un regalazo.

  • Enviar por sorpresa un regalo: da igual lo que sea. En este caso el valor del regalo es la cara de la persona cuando recibe un paquete que no esperaba. Como digo, hoy en día lo tenemos fácil. Yo soy muy fan de este método con libros. Así de la nada, mando un libro a casa o al trabajo de alguien y os prometo que la ilusión es real. Incluso, podemos fusionar estos tres puntos: ¿por qué no mandar por Glovo una palmera de chocolate y arreglar el lunes de m**** que está teniendo una persona?

¡Esa es la actitud!

¡Esa es la actitud!

 

Y hasta aquí la primera parte del post sobre regalos. En la segunda parte os aplicaré todo esto en un caso práctico para ejemplificar bien toda esta teoría y daros más ideas. 

Espero que os haya gustado leer el post tanto como a mi escribirlo. Me encantaría saber vuestros comentarios e inquietudes con respecto al tema de regalar. ¿Os gusta regalar o preferís que os regalen? ¿Qué os gusta regalar?

Un besote enorme. Nos leemos prontito. 

Compensar la comida y el entrenamiento

compensar la comida

El otro día estaba entrenando después de una semana complicada en el curro (muchas horas, una rutina diferente….) y en la que apenas he encontrado tiempo (o fuerzas) para entrenar. El caso, estaba calentando y los primeros pensamientos que me vinieron a la cabeza fueron del tipo: “hoy y mañana entreno por toda la semana”. En definitiva, estaba (inconscientemente) tratando de compensar estos días atípicos y de no entrenar con un par de días “a muerte” y “dándolo todo”. Y entonces, me paré a pensar y detuve esta línea de pensamiento. No hay NADA que compensar. Es un día más de entrenamiento y punto. No hay que compensar absolutamente nada, ni en el entrenamiento ni en la comida. Tenemos muchísimos días en nuestras vidas y una semana, en el total, no es nada. No pasa nada. Al final, el pensamiento compensatorio, normalmente, nos conduce a conductas poco eficaces a largo plazo y nos encamina a cometer alguna que otra tontería o, incluso, barbaridad. Os voy a poner en este caso, por cambiar un poco del tema de la comida, el pensamiento compensatorio con el deporte.

Si uno lleva dos semanas sin entrenar y con poco movimiento, por mucho que los meses anteriores haya entrenado con normalidad, necesita un pequeño período adaptativo. El cuerpo y la cabeza lo necesitan. Durante dos semanas no echas nada a perder, pero es imposible pretender que el cuerpo esté en exactamente el mismo punto que hace dos semanas. Al final, con ese día de “hoy compenso” utilizamos las mismas cargas, mismas repeticiones e incluso le damos mayor intensidad a la rutina; no nos damos cuenta que nuestro cuerpo necesita un tiempo de adaptación. Sin ese tiempo, somos mucho más propensos a sufrir una lesión (aunque sea a largo plazo)  y a frustrarnos y desmotivarnos por no llegar al mismo estado de la semana pasada o por no mejorarlo. Nos cuenta mucho parar y darnos cuenta que hemos tenido una serie de factores que han significado que la semana no haya sido igual a la anterior y que explican que no podamos levantar X carga o nos fatiguemos algo más durante el entreno. Nos resulta complicado aceptar que hay MILLONES de cuestiones que nos influyen, tanto física como mentales, y que tienen su impacto en el entrenamiento.

Por no hablar de la culpabilidad que acompaña todo este proceso. Por una parte, nos sentimos mal porque durante X período no hemos entrenado o comido como “deberíamos”. Por otro lado, nos sentimos culpables porque sentimos que no alcanzamos el mismo nivel que antes en el gimnasio o podíamos haber comido “mejor”. Y encima, si con la comida ha habido excesos nos sentimos culpable durante esas comidas y no las disfrutamos como deberíamos.

Un entreno no vale por cinco, igual que una comida no compensa otra. No funciona así la cosa. Simplemente entrena lo mejor que puedas y punto.  Lo mismo con la comida, claro: no necesitas zumos detox para compensar tu tarta de cumpleaños, ni atiborrarte a proteína porque comiste pizza el fin de semana. Simplemente, vuelve a tu rutina habitual y listo.

Vamos a intentar silenciar poco a poco este tipo de pensamientos que suman tan poco y nos quitan tanto. Tratemos de disfrutar de lo que tenemos y hacer lo mejor que podamos dentro de nuestras circunstancias.

Muchas gracias por leerme y nos vemos pronto. Un besote grande. 

¿Por qué nunca me veo bien?

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No sé muy bien cómo enfocar este post: no sé muy bien cómo recoger en palabras la marabunta de pensamientos que se me pasan por la cabeza con respecto a este tema. El otro día enseñé por Stories una serie de fotos de mi hace unos años cuando alcancé mi peso más bajo. Explicaba que en ese momento no me veía bien, que vivía obsesionada con sacar fotos en las que se marcaran los huesos y comparando continuamente fotos en ropa interior frente al espejo. Bien, en ese momento, tras adelgazar mucho y estar más delgada que nunca en mi vida, no me veía bien. Me seguía viendo grande, no acababa de estar como yo tenía en mente que tenía que estar y ciertamente, veía miles de "fallos": en mis brazos, en mi tripa, en mis caderas, en mis piernas...vamos, enterita. No me veía ni bien de cara: me enervaba horriblemente verme la cara tan chupada. ¿Por qué se está yendo la grasa de mi cara y no del resto del cuerpo? Me enfadaba y me culpabilizaba. Explicadme vosotros qué persona tiene el superpoder de elegir de donde se le va la grasa y de donde no. Contadme porque yo no la conozco. Pero aún así, era mi culpa por "no estar haciendo suficiente" (ejem, ejem, dijo doña 5 horas en el gimnasio y comida de pajarito). 

Y sé, porque gracias a muchos de vosotros lo sé, que no estaba (ni estoy) sola. Que verse bien a uno mismo no depende tanto de lo que pesemos como de lo que tenemos en la cabeza. Muchas veces cuando adelgazamos, especialmente quienes hemos tenido sobrepeso u obsesidad toda la vida, lo hacemos creyendo que cuando adelgacemos, cuando ya no seamos gordos, seremos felices. Que todos los problemas mejorarán y la mayoría de ellos se desvanecerán. Creemos (generalizo) pensando que todo lo malo que nos pasa es culpa de nuestro peso, es porque "estoy gorda". Si el chico que me gusta me rechaza es porque estoy gorda, si a mi nadie me elige en el equipo es porque estoy gorda, si no me han dado el trabajo es porque estoy gorda, si mis amigos se apartan de mi es porque estoy gorda, si mi madre se enfada en casa es porque estoy gorda, y si no es por eso, sin lugar a duda, ser gorda lo agrava. 

Y bien, adelgazamos con ese mantra en la cabeza: "cuando esté delgada seré feliz". Y ay, qué equivocadas estamos y cuántas tortas necesitamos para darnos cuenta. Y es que, muchas veces, cuando adelgazamos nos lanzamos a la piscina y boom, no pensamos en si sabemos nadar o no. No tenemos un propósito claro más allá del "estoy harta de ser gorda, tengo que estar delgada para ser feliz" (lo de que lo hacemos por salud ya si eso en otra vida) y tenemos muy claro, cada una, a quien nos queremos parecer. En mi caso, a cualquier bloggera de moda de constitución delgada y aniñada que os podáis imaginar. ¿Tienen algo de malo sus cuerpos? Para nada. ¿Es un ideal alcanzable para mi? No. Porque hay veces que el, "todo es posible" no es cierto; porque tu constitución es la que es, tu genética te viene dada y hay cosas que por mucho que quieras no vas a poder cambiar. O el precio que vas a tener que pagar para cambiarlas es tan alto que seguramente no te merezca la pena. Ejemplifico para que no se me malinterprete: si yo mido 1,60, por mucho que quiera y me enrrabiete, no voy a medir nunca 1,75. Nunca, y es así. Si mi forma de la pantorrilla es curva a los lados, lo es con más y con menos grasa: es su forma y no puedo cambiarla. Punto. 

El problema, muchas veces, es ese. Utilizamos el proceso de adelgazar como un medio sin trascendencia para alcanzar un fin que no siempre es alcanzable y que, generalmente, se construye a base de comparaciones y admiraciones hacia otras personas que consideramos "guapas"o que tienen "cuerpazo". No nos paramos un minuto a pensar qué hay detrás del físico de esa persona, cómo somos nosotros y cómo es nuestro cuerpo, cómo es nuestro entorno o para qué realmente, más allá del tan abstracto "ser feliz", nos estamos embarcando en ese proceso. 

Así pues, nos ponemos las anteojeras (eso que se le pone a los caballos para que no miren a los lados) y pisamos el acelerador. Nos da igual si por el camino nos cargamos postes, se nos desgastan las ruedas o nos quedamos sin gasolina. Hasta que nos llevamos el bofetón. La torta del siglo. Llegar a lo que uno tenía en mente, pongamos pesar X o entrar en tal talla, y sentirse, en muchos aspectos, igual de mal o peor que antes. Seguimos sin tener esas piernecitas largas, estrechas y cuyos muslos no se rozan, en casa sigue habiendo broncas y el chico/a que nos gusta sigue sin estar interesado en nosotras. Vaya, igual no todo era estar gorda. Y la sensación de sentirte pequeñita sigue ahí, de no saber que ponerte porque todo te queda mal también y el miedo a ponerte bañador, ir a la playa o bajar a la piscina...intacto. 

Y he aquí el problema. Cuando adelgazas para ser feliz, con la comparación como motor principal y con tu valía medida por un número (sea el peso, la talla, las medidas, me da igual) estás condenado, más tarde o más temprano, a vivir frustrado. Porque verás, y especialmente me dirijo a quienes nunca han experimentado el ser delgado, que unos kilos menos no te dan la felicidad, que nunca serás esa persona con la que te comparas o la que admiras y que siempre habrá un número más bajo al que llegar. Y eso, queridos lectores, es muy muy peligroso. 

Adelgazar es un camino, y probablemente un camino más largo de lo que te gustaría. Y, soy consciente que, dependiendo del punto en el que estés, lo que te digo no te guste y tengas que pegarte el tortazo por ti misma. Vamos, que no me vas a hacer ni caso. Pero bueno, sigue leyendo, al menos para que tengas ahí el run run. Decía, adelgazar es un camino muy largo; de hecho, es posible que alcances una meta física pero el trabajo mental necesite mucho más tiempo. Quizás, toda una vida...no lo sé. Pero es importante TENER PACIENCIA y buscar SIEMPRE hacer las cosas bien desde el principio, empezando por huir de las dietas milagro y los planes de entrenamiento en los que en 5 días has perdido tu grasa corporal. Es fundamental, que te aprecies y te valores en función de los logros que hagas como persona: ir a una clase colectiva aunque te daba vergüenza, elegir frutos secos en lugar de gominolas, atreverte a decirle al chico que te gusta lo que sientes, ponerte en bañador...¡LO QUE SEA! Lo que sea que a ti te haya hecho superarte y te haya hecho sentir bien. Algo que estés orgulloso de contarle a alguien, que te haga avanzar y crecer como persona. Y esto puede o no estar relacionado con adelgazar, insisto todo sirve. Adelgazar es una parte más de tu vida, pero no ES TU VIDA. Tu no eras antes una persona diferente cuando estabas gordo. Te guste o no eres la misma persona, con muchos cambios, pero el mismo cerebro, las mismas manos y el mismo todo. Habrá muchas cosas de tu pasado como gordo, repito, especialmente si lo has sido siempre, que no se irán con la grasa y con las que tendrás que lidiar para encontrar esa ansiada felicidad. Adelgaza por y para ti. 

Y después de mucho leer, ahí tenéis mi respuesta a la pregunta: los números y las comparaciones son ladrones de felicidad. Os suelto el rollo que os he contado no porque yo haya asimilado esto al 100%. Para nada, a mi me cuesta esfuerzo diario y días muy malos aplicarme lo que os comento aquí. Pero sí que es verdad, que no siento que merezca menos por no estar como X persona ni voy al gimnasio con el único propósito de quemar y quemar y quemar calorías. Lo que no quita que muchas veces vea una foto en Instagram y diga, jope ojalá tuviese ese cuerpo. En otro post podemos hablar de cómo lidiar con este tipo de pensamientos, que si no se nos va a hacer muy largo el post.

Espero que os haya gustado y que me comentéis lo que penséis o necesitéis. Quereos mucho. Un beso gigante. 

 

¿Qué leí en Otoño? - La biblioteca de Aleoli📚

libros review reocmendacion

¡Hello mundo!

En agosto publiqué una foto en Instagram donde os contaba que quería empezar a leer más. Por mil motivos (o excusas) dejé de ser una persona que devoraba libros, una niña pegada a un libro, a no leer prácticamente nada. Un día me di cuenta del tiempo que pasaba viendo Stories de gente que realmente no me importaba, consultando Instagram casi al minuto para al final acabar con la desagradable sensación de no haber hecho nada (repetidamente) y de estar viviendo la vida de otros y no la mía. Y pensé ¿y por qué no invierto ese mismo tiempo en libros? Y vaya, creo que más o menos lo he conseguido. Entre finales de agosto y septiembre me he leído cuatro libros y he empezado otro. No sabía si ahondar o no en este post en los motivos que nos llevan, a cada día, en general, a leer menos y menos. Llevo dándole vueltas al impacto que tiene esta realidad en nuestra sociedad: cómo afecta esto a nuestra capacidad crítica, a nuestra gramática y ortografía, la dependencia que tenemos del teléfono móvil y las redes sociales y a otras cuestiones como la concentración y el análisis. Pero bueno, he decidido que mejor lo dejamos para otro post porque si no esto se va a hacer eterno. 

En esta entrada no voy a dar información detallada de cada libro, es decir, no voy a decir cuántas páginas tiene el libro, editorial o fecha de publicación. Toda esta información la tenéis a golpe de click y realmente, no me apetece recopilarla. Únicamente os voy a compartir mi opinión por si queréis contrastarla con la vuestra, buscáis una nueva lectura o queréis saber qué se dice de determinado libro. Así que allá voy. Por cierto, pinchando en el título de cada libro os lleva Amazon directamente ;). 

En septiembre leí (todo son novelas):

Expresé mi opinión con pasión en Instagram Stories a medida que iba leyendo este libro porque, de verdad, no podía contenerme. Sin ninguna duda, es uno de los peores libros que he leído en mi vida. Lo único bueno que le encuentro a este libro es el principio, que oye, no le quito mérito, es llamativo. Y punto. La patada, perdón, el patadón que le da a nuestra gramática no tiene perdón. Me resulto complicadísimo seguir la trama y el hilo de la historia porque la redacción, sinceramente, no hay por donde pillarla: construcciones gramaticales inventadas, gerundios e infinitivos incorrectos, palabras repetidas varias veces en una misma frase, términos pomposos para disfrazar una redacción pobre y descuidada. De verdad, yo tuve la sensación de que nadie había editado y revisado ese libro. Leerlo me dolió. En cuanto a la historia, que supuestamente es lo que hace a este libro tan increíble, qué decir. Hay muchísimas novelas que también tienen una buena trama y están bien escritas. Ésta, por el contrario, se desarrolla con personajes mal construidos, una falta de documentación aterradora y una historia que acaba por no tener ni pies ni cabeza. 

No lo recomiendo. Pero oye, que para gustos, los colores. 

No está en la foto porque no lo tengo conmigo, pero también leí el thriller de Carme Chaparro, "No soy un monstruo". Después de lo desencantada y desilusionada que venía del libro anterior, era relativamente fácil que todo me supiese a gloria. Este libro me gustó. Me mantuvo intrigada, me encantó el final y me entretuvo. Si os gustan las novelas de casos policiales y demás, yo diría que sí que os va a entretener. 

Os voy a ser sincera. Compré este libro porque me encantó la portada. Quiénes me seguís por Instagram, sabéis que tengo una obsesión con los cactus. Pero desde hace mucho tiempo, ¿eh? Que yo soy muy hipster para estas cosas: yo lo vi primero😎. Bueno, el caso, vi que era de misterio y que tenía cactus en la portada y dije: "¡pa mi!". Se trata de un libro fácil de leer, aunque hay partes que se me hicieron un poquito densas, pero que, oye, te mantiene en tensión, no tienes ni idea de qué pasara (aunque bueno, seré sincera: a mi el día que repartieron el don de predecir finales e intuir el desenlace, me debieron pillar de vacaciones). Me gustó mucho la ambientación de la novela, se nota que Paul Pen se documenta...no como otros. Ejem, Javier, ejem. Las descripciones de los paisajes, de donde sucede la historia y de los personajes me transportaba perfectamente y, de verdad, sentía que estaba ahí entre cactus. 

Me encantaría deciros que me ha encantado, que me ha removido el corazón y que se ha convertido en uno de mis libros favoritos...pero no. Probablemente, al estar algo oxidada en el hábito lector, concentrarme con este libro me costó mucho. Lógicamente, para leer este libro hay que contextualizar y enmarcar la época cuando se escribió y hay que armarse de paciencia porque, probablemente, tengas que releer una misma frase varias veces y aún así, te cueste digerirlo. Es decir, ¿lo recomiendo? Sí. Creo que poco a poco hay que ir leyendo libros clásicos de la literatura universal, pero, no quita que sea denso ni que nos tenga que gustar. Compré la versión bilingüe para poder disfrutar del original y menos mal, porque si únicamente hubiera comprado el libro en inglés, no me hubiera enterado de nada. En el caso de este libro, además, debo señalar que pequé demasiado en eso que se conoce como "deformación profesional". Y es que, como sabéis uno de los grados que estudié fue Traducción e Interpretación. Al tener ambas versiones (español e inglés) en la misma página no podía evitar centrarme más en la traducción, sus retos y analizar cómo lo había resuelto el traductor que en la historia en sí...que, siendo sinceros, se me hacía un poco empalagosa. Dicho esto, lo recomiendo. Eso sí, con paciencia. 

He incluido Patria aunque no lo he acabado de leer todavía porque, técnicamente lo empecé en Septiembre y así aprovecho para comentaros qué me está pareciendo de momento. La palabra que para mi define lo que llevo leído es: tierno. Me está resultando una lectura tremendamente tierna. La manera en la que está escrito el libro, la historia y la ambientación general se me hace enternecedora, aunque bueno, entiendo que haya quien no esté muy de acuerdo con esta palabra por motivos obvios. Pero bueno, ya os contaré más en detalle el mes que viene. 

Y hasta aquí las opiniones de hoy. Espero, de verdad que nadie se sienta ofendido por ninguna de ellas. Lo bonito de todo esto es que al final un mismo libro tiene un impacto y una impresión única en cada persona que nos permite debatir, discutir y tener conversaciones interesantes🙃. Si tenéis Goodreads podemos ser amigos y cotillearnos libros y esas cositas guays. Mi usuario es: aleoli y el link directo es este.

¡Espero que os haya gustado el post! Contadme qué estáis leyendo ahora mismo, recomendaciones o, si habéis leído alguno de estos, vuestra propia opinión. Un besote ENORME. 

 

Motivación y disciplina para adelgazar. ¿Cuál es la diferencia?

disciplina motivacion adelgazar

¡Hello aleolis!

Dicen que para adelgazar hay que estar muy motivado: motivado para "hacer dieta", para entrenar, para resistirse a la tarta de cumpleaños de tu mejor amiga o, en general, para conseguir un objetivo. La idea general es que necesitamos grandes dosis de motivación para lograr algo, en este caso adelgazar. Y sinceramente, desde mi punto de vista, lo que realmente necesitamos para lograr bajar de peso y MANTENERLO en el tiempo es disciplina. Y como todo lo bueno, cuesta un poquito conseguir dominar este arte. Pero bueno, vayamos por partes. 

La motivación esta genial y es FUNDAMENTAL para arrancar. Pensemos en un coche, ¿de acuerdo? Bien, la motivación podría asemejarse al gesto de introducir la llave y girarla para que arranque el coche, pero lógicamente para que éste se mueva (al menos de momento) necesitaremos apretar de manera continuada el pedal y el freno. Simplemente con el giro de la llave no es suficiente. Como decía, necesitamos apretar el freno, el acelerador y tener gasolina en el depósito; digamos que estos elementos podrían compararse con la disciplina. 

LA MOTIVACIÓN

Y, ¿por qué no podemos depender ni sustentar nuestro proceso de pérdida de peso en la motivación? Porque ésta, queridos lectores es dependiente de muchos factores: de nuestro estado de ánimo, nuestro estado emocional y un montón más de factores. La motivación puede durar más o menos tiempo, pero SIEMPRE es temporal. Resulta IMPOSIBLE mantener un mismo nivel de motivación con respecto a un tema durante toda una vida. En el caso de adelgazar, es imposible estar siempre A TOPE y lleno de ganas y POWER interior: habrá veces que te frustres, que no logres los avances que esperabas o que des algún paso hacia atrás. Y todo ello tendrá impacto en la motivación. Cuando dependemos de la motivación para hacer algo, normalmente, únicamente lo llevemos acabo cuando nos sintamos de determinada manera. Y, como digo, habrá MUCHOS días en los que la motivación no esté por las nubes. Este es el motivo por el que las dietas no funcionan. Esperamos a ese lunes en el que estamos super motivados para comprar lechuga en lugar de Nocilla y cambiar las galletas por pan integral; pero resulta, que el miércoles en el trabajo te ha caído una bronca de tres pares de narices, hayáis discutido con vuestra pareja y tengáis vacía la nevera. En este momento, en el que se dan todos los factores para que toméis decisiones que el lunes no querías tomar es cuando la motivación no funciona. Es hora de la CHAN CHAN CHAN...¡DISCIPLINA!

LA DISCIPLINA

La disciplina es nuestra mejor superpoder; no importa como te sientas, qué te apetezca o no, a la disciplina no le importan tus sentimientos, es una gran roca emocional, únicamente quiere QUE LO HAGAS. Aplicar la disciplina para conseguir nuestros objetivos es un método de resolución de problemas que no depende de cómo nos sintamos. Es decir, cuando aplicamos la disciplina, no esperamos a tener ganas para hacer algo, lo hacemos a pesar de no tener ganas. La disciplina, es lo que crea hábito. ¿Es sencillo? ¿Es fácil? No. Como todo lo bueno, cuesta. En general, de manera natural, nos resistimos al cambio, a lo difícil, a lo tedioso, a lo que nos da miedo. No obstante, cuando hacemos aquello que estamos posponiendo por pereza, falta de motivación, desgana y demás, el subidón de adrenalina, de orgullo y confianza personal son incomparables. Y, al final, esta sensación, el saber que estás haciendo para ti lo que más te conviene a pesar de que no sea lo que más te apetece en ese momento, es lo que creará el hábito. Y de ahí, aleolis, ya es muy difícil salir. 

LA RELACIÓN DISCIPLINA - MOTIVACIÓN

¿Quiere esto decir que nos olvidemos de la motivación? ¿Que no la necesitamos para nada? EEEERROR. En absoluto. Hemos dicho que el coche no funciona sin arrancarlo, ¿no? Tenemos que aprovechar los picos de motivación para construir y trabajar la disciplina (como un músculo) o para proporcionarnos un extra de ganas que nos permita entrenar con más intensidad o ponernos un poquito más creativos en la cocina. En ocasiones, esos picos duraran más y en otras menos, pero SIEMPRE tenemos que aprovecharlos mientras duren, no depender de ellos. 

Pero, ¿quiere esto decir que no puedo tener ni un día vago?¿Un día que no me apetece hacer nada? CLARO QUE SÍ. Un año tiene muchos días, muchos días para todo. Dentro de los 365 días con los que contamos, hay días que nuestro cuerpo nos va a pedir no entrenar, nos va a pedir comer algo que se salga de nuestra alimentación habitual. Claro que sí. Y está BIEN. No pasa nada, no hay cabida para los remordimientos. Para eso está el hábito y la disciplina, para reconducirnos de nuevo. Eso sí, que estos días sean puntuales, que no se convierta en una espiral infinita. 

Así que, en conclusión y para ir acabando, que me he enrollado mucho: si quieres hacer algo ponte hoy mismo, ahora mismo...aunque no te apetezca. Da un pasito. Por norma general, la motivación llegará y aumentará en cuanto te pongas en marcha y te decidas a hacerlo. Lo cual me recuerda mucho a esta famosa frase de Picasso: "La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando". Pues algo parecido pasa con la motivación...que al fin y al cabo, no deja de tener un gran componente de inspiración ;). 

¡Un besote muy fuerte! Nos leemos pronto :)

 

Lo haré cuando adelgace

motivación adelgazar como perder peso lo haré cuando adelgace

"Lo haré cuando pierda peso". "Me apuntaré cuando esté delgada". "Me lo pondré cuando me quite esta tripa". Estas son algunas de las frases que me repetía (y que todavía, de vez en cuando, resuenan) una y otra vez. En mi cabeza, todo lo bueno me llegaría y me pasaría cuando estuviera delgada: ir a la piscina de mis amigos, irme de vacaciones a la playa, ponerme una falda o vestido o apuntarme a clases de baile. Estas eran sólo algunas de las cosas que posponía hasta que, milagrosamente, algún día consiguiese perder peso. Vaya, puse mi vida en pause hasta que estuviese delgada. Durante mucho tiempo asocié la felicidad a estar delgada, creía que cuando estuviese delgada alcanzaría un estado de felicidad tal que sería capaz de hacer todo aquello que estaba dejando de hacer, decir todo lo que me estaba conteniendo y, en definitiva, vivir. Me privé de todo esto por el hecho de estar gorda, como una especie de castigo por mi condición.

Lo duro llegó cuando adelgacé y todavía no era capaz de darle al "play". Seguía sin tener la confianza para hacer todo aquella que había imaginado durante años y me mantenía centrada y agobiada en seguir perdiendo peso, puesto que, para mi, todavía estaba muy lejos de "estar bien". De esta manera, seguí en el mismo pensamiento del: "cuando llegue a pesar tanto, haré X". Hasta que un día, me di cuenta, y por fin advertí que, el estar delgado no da la felicidad divina  ni el pase directo para alcanzar tus aspiraciones, deseos y metas. Que la vida no pasa de negro a blanco por estar delgada. Simplemente no es así. Muchos de nosotros empezamos a adelgazar con esa mentalidad: que todos nuestros problemas se esfumarán una vez estemos delgados y es importante ser consciente de que, aunque muchas cosas puedan mejorar, el mundo sigue igual y el nuestro particular también. Hay muchas otras variables y circunstancias en la vida que nos rodean y nos influyen. 

Por eso es importante trabajar la cabeza en un proceso de pérdida de peso y, sobre todo, estemos en el peso en el que estemos, no poner nuestra vida en pausa. En mi caso, creo que ese fue el motivo principal que me impulsó a adelgazar: ver que pasaban los días/años (a una velocidad vertiginosa) y yo dejaba pasar de largo todo aquello que me apetecía hacer: viajes con mis amigas, días de piscina o prendas de ropa que me hubiera encantado ponerme. Aún así, me equivoqué pensando que todo esto dejaría de ser una preocupación una vez adelgazase, porque no lo fue. Incluso a día de hoy sigo trabajando para superar miedos e inseguridades que un día pensé que no tendría en mi estado actual. 

Así que, desde mi experiencia te digo, estés donde estés: VIVE. Haz lo que te apetezca hacer peses lo que peses y tengas lo que tengas; el tiempo pasa mucho más rápido de lo que nos gustaría y no hay sentimiento más amargo que el "me quedé con las ganas de". No vales menos ni tienes menos derecho a disfrutar de lo que sea por estar gordo/a. Te recuerdo que no somos únicamente nuestro cuerpo, que hay persona más allá. 

Y dicho esto, ¡a vivir!

 

¡Bienvenido Aleoli!

la matricula roja aleoli

¡Aloha a tooooodos!

Hace unas semanas pudisteis comprobar como, poco a poco, iba cambiando cada uno de los nombres de las redes sociales donde, durante años, nos encontrabais como "La Matrícula Roja". Y es que, efectivamente, hemos decido estrenar nombre y aventurarnos a la locura que esto conlleva. 

La pregunta que, sin duda, más he recibido estos días ha sido la de: "¿y ese cambio de nombre?" Y bien, hoy os vengo a explicar claramente los motivos que han impulsado el cambio y, lógicamente, el porqué de nuestro nuevo y flamante nombre. 

La Matricula Roja nació con la ilusión y emoción con la que se crea cualquier blog: ganas de escribir, de contarle al mundo "no sé muy bien qué" y que, sin premeditarlo, se convirtió en una página donde compartir nuestra experiencia con la vida sana, la pérdida de peso y el gimnasio. Empezó cuando aún estaba en plena carrera y como buen boceto digital, carecía de cualquier tipo de plan, estrategia o estructura. Simplemente, se impulsaba con cariño, ilusión y ganas de ayudar a los demás. Cuando teníamos tiempo libre se lo dedicábamos y aparecíamos sin parar por aquí, y otras, podían pasar meses sin teclear palabra. Además, como es lógico, cada bache que nos ha ido presentando la vida, ha tenido su reflejo e influencia por aquí. Es decir, cuando estábamos/estaba pasando un "mal momento", La Matrícula Roja también lo sufría. Al fin y al cabo fue, y es, una extensión de lo que somos nosotras. A medida que han ido pasando los años, nos hemos dado cuenta de la necesidad de profesionalizar nuestro contenido para que llegue al mayor número de personas, nos permita rentabilizar el tiempo que invertimos en el blog y nos permita diversificar nuestro trabajo. Esto no significa que el contenido que veréis a partir de ahora será contenido de click fácil, repetitivo y que sí, llama la atención, pero no aporta nada. En absoluto, mi intención es mantener la frescura e improvisación en cada post, porque no, no sé escribir sin cariño y sin humanidad. No obstante, sí que habrá una mayor organización con el número de posts por semana, tipo de posts, gestión en redes del contenido y demás. Pero en fin, se trata de temas más bien administrativos y de gestión que, poco deben repercutir en la calidad del contenido. Para vosotros, nuestros lectores matriculeros, no se traduce más que en ventajas. 

Por otro lado, La Matrícula Roja nació en cierta medida porque yo, Ale, siempre he sido muy de esto de abrir blogs, canales, estrenar cuadernos y empezar agendas. Emma, no tanto. Nuestra matriculera borde se embarcó en esta aventura un poco obligada por mi, pero le ha echado ganas, tiempo y esfuerzo como nadie. No obstante, a medida que crecemos, yo incluida, nuestros intereses cambian, se apagan ilusiones y se encienden otras. Y eso...es bien. Se llama cambio, y hay que darle la bienvenida. Además, para ser sinceros, el blog ha estado siempre capitaneado por mi propia experiencia con la pérdida de peso, mi frikismo por la nutrición y el ejercicio físico y lo mucho que empatizo con estos temas. De hecho, desde el principio fui yo la que me encargué de las redes sociales, de interactuar con vosotros y Emma, en un segundo plano, aparecía, en gran medida, porque yo la empujaba a hacerlo. De este modo, la conexión con vosotros y el blog ha sido siempre mucho más cosa mía que suya. No obstante, Emma SIEMPRE ha estado ahí: para aportar, para trabajar, para mejorar y para ayudar. Todo lo visual que veis en el blog (que no es poco) es de su puño y letra. 

No obstante, hablando del futuro del blog, de lo mejor para el mismo y de los nuevos proyectos que se plantean decidimos que el hecho de "vender" dos cuando en realidad es la historia y pasión de una, apoyada por un equipo inmejorable, no tenía mucho sentido y creaba confusión. A pesar de ser yo quien siempre escribe en Instagram, hay mucha gente que no sabe si habla Emma o Ale. Además, ambas estamos viviendo muchos cambios personales y profesionales que, con bastante probabilidad, supongan estar lejos la una de la otra en un futuro no tan lejano. 

Sumado a esto, lo cierto es que llevamos ya tiempo sintiéndonos algo atadas a un nombre que no sentimos que represente bien lo que os contamos día a día y lo que queremos comunicar. El blog se llamó así porque en su momento no se nos ocurrió nada mejor y, como buenas novatas que éramos, no pensamos en las limitaciones visuales, terminológicas y comerciales que nos podía traer. 

Y más o menos, estas son las razones que han impulsado el cambio de nombre. ¿Significa esto que Emma desaparece para siempre? ¿Que nos llevamos mal? En absoluto. Emma sigue ahí, forma parte del equipo de Aleoli y siempre siempre siempre será así. Todo el tema gráfico, ciertas fotografías, la página web y el apoyo incondicional son y serán Emma. No ha habido NINGÚN tipo de mal rollo entre nosotras, ni broncas (más allá de las típicas de hermana) y sigue siendo mi mejor amiga, mi persona favorita en el mundo y por la que daría una pierna si hiciera falta. La decisión ha sido fruto de una profunda reflexión, mucho amor por "La Matrícula Roja" y el deseo de hacer lo mejor para el blog. 

Así pues, nace Aleoli. Como podréis observar, el nuevo nombre está formado por dos sílabas: "ale" y "oli". Muchos de vosotros no lo sabéis, pero mi comida (o una de ellas) favorita desde que tengo uso de razón son las patatas alioli. Pero de esas que están cocidas y no fritas. De las del bar de toda la vida, esas. Así pues, gracias a mi nombre acortado (Ale) y al destino (ya que estaba libre el dominio) pudimos empezar esta semi-nueva andadura con Aleoli. Después de las pizarras de brainstorming llenas de nombres y no estar convencidas con ninguno, apareció Aleoli y nos encantó. Transmitía amor por la comida, pero no nos limitaba exclusivamente a un blog de recetas. Al mismo tiempo, el juego de palabras nos transmitía frescura y diversión. Y, desde un punto de vista estético, Emma le veía mucho potencial. Así pues, nos decidimos, nos pusimos manos a la obra y en la obra seguimos. 

Y bueno, no tiene mucho más. Aquí tenéis los motivos del porqué de nuestro cambio y la explicación del nuevo nombre. Esperamos veros por aquí igual que lo habéis estado haciendo hasta ahora y, como siempre, quiero agradeceros, desde lo más profundo de mi corazón matriculero todo el apoyo que nos dais y nos habéis dado duranate estos años. 

Gracias. 

aleoli la matricula roja

¿Engorda el plátano?

Photo by  Mike Dorner  on  Unsplash

Photo by Mike Dorner on Unsplash

Cuando empezamos algún tipo de dieta o estamos pensando en adelgazar, una de las frutas que se nos aparece en pesadillas por las noches y quitamos de cuajo, como si de veneno se tratase, es el plátano. Supongo que es por su sabor dulzón, el plátano tiene fama de ser una fruta ultrahipermega calórica que nos impedir ganar nuestra agónica batalla contra la báscula. Sufirmos, miramos el plátano en el frutero con ojitos de deseo, pero no probamos bocado porque el plátano engorda. 

¿Y si te digo que no, que el plátano no engorda? Que el único que engorda eres tú. que el plátano no sube ni medio gramo. Pero bueno, bromas aparte, el plátano no te va a hacer engordar ni va a ser el freno de tu proceso de pérdida de peso. 

Te lo digo desde ya. NO LE TENGAS MIEDO AL PLÁTANO. Se puede adelgazar comiendo plátano, no hay necesidad de sufrir y prohibirnos disfrutar algo tan rico como el plátano. El plátano es un alimento muy muy nutritivo. Tiene un compendio de elementos (antioxidantes, potasio, azúcares, fibra) completísimo y muy beneficioso para nuestra salud. El plátano tiene mucha fibra, y dirás, ya me viene ésta con la pesadez de la fibra y lo importante que es. Pero amigo, la fibra es tu aliada. 

La fibra no solo es buena porque nos ha dicho una caja que lo es. La fibra, en la mayoría de casos, nos va a aportar una sensación de saciedad muy beneficiosa a la hora de perder peso. Cuanto más saciados nos sintamos menos comeremos con ansiedad, entre horas o en modo "pozo sin fondo" cuando llegamos a la comida o a la cena. Además, me voy a poner un poquito más técnica, la fibra ayuda a controlar la insulina y reducir los niveles de grelina, que es la hormona que nos abre los apetitos. Y bueno, que quede claro que la fibra tiene otros muchos beneficios, pero me quiero centrar ahora mismo en la cuestión de perder peso. 

Como siempre, la clave está en la cantidad. Piensa que una ración de plátano se traduce en medio plátano grande o uno pequeño. Si entre comidas incluyes una ración de fruta, no tienes que tener miedo de que sea un plátano. Si te apetece adelante, no hay problema. Eso sí, el único contra que yo le encuentro para incluirlo entre comidas es que me lo acabo muy rápido y me quedo con la típica sensación de "¿y ya?", por lo que prefiero frutas que tarde más en comer como la manzana o las fresas.

¿Cuándo tomo yo el plátano? Casi todos los días como un plátano: ya sea entre horas, antes de entrar (es un EXCELENTE pre-entreno y un excelente post-entreno acompañado de una proteína) o para desayunar con una taza de avena en forma de tortitas. 

Y hasta aquí por hoy con el plátano. Espero que os haya quedado claro lo importante, que PODÉIS comer plátano sin problema aunque queráis perder peso. Cualquier duda, ya sabéis, me podéis escribir al email o dejar un comentario por aquí🙋. Un besote enorme!

#sayonaragrasa: etapas

etapas motivacion adelgazar

Aloha matriculeros! 

Al fin retomo esta sección. Bueno, al fin retomo (o intento) retomar el ritmo normal del blog...que ya sabéis, con estos tres meses tan intensos de curso ha sido realmente difícil compaginar todo. Pero bueno, lo que quería decir es que esta sección es muy especial para mi por varios motivos: por un lado, os hablo desde el punto más humano, íntimo y sincero del proceso de perder peso. Por otro lado, trato de poner en palabras lo que se nos pasa por la cabeza en todo este camino y que, muchas veces nos hace sentir solos, incomprendidos y, muchas veces, nos desvía al camino menos acertado (es decir, nos aleja de nuestra meta). 

Una de las cosas que más me cuesta escribir en los #sayonaragrasa son los títulos, porque de verdad, lo que os quiero contar es tan amplio, abstracto y personal que es difícil resumirlo en unas cuantas palabras. Pero bueno, creo que "etapas" resume bastante bien lo que os vengo a contar hoy. 

El post de hoy va para todos aquell@s que llevamos bastante tiempo en este vaivén del peso, toda la vida incluso. El caso es que cuando decidí perder peso de manera seria, esto se convirtió en mi prioridad casi absoluta en mi vida. En la universidad bajé significativamente el rendimiento (también os digo que no me gustaba la carrera, entonces clá...), salir de fiestorra, cenas y demás lo reduje a lo mínimo y básicamente me centré en controlar/mejorar mi alimentación, entrenar como si fuese a competir en las Olimpiadas y poco a poco introduciéndome más en temas de nutrición y entrenamiento. Y realmente, eso ha sido mi vida durante unos años. Quiero decir, no me imaginéis 24h en el gimnasio y con un libro de macronutrientes en la mano durante 3 años, pero sí que priorizando un entreno frente a unas cañas con amigos después de acabar el curso. Que no estoy diciendo que esté bien ni mal, simplemente fue. 

Como os digo, mi carrera no me motivaba demasiado y nunca he sido una persona de grandes grupos de amigos. Me ENCANTA la gente, pero siempre me han dado miedo los grupos grandes, salir de fiesta y demás eventos que requieren que te relaciones con gente de golpe y, generalmente, con alcohol de por medio. En cuanto a la carrera, el hecho de estar tan descontenta con mi elección y estar más perdida que una peonza en lo que a mi futuro laboral se refería me llevó a un estado de negación y retrasar al máximo el momento de tomar decisiones. No sabía qué quería hacer: si estudiar otra cosa, empezar a trabajar, montar algo por mi cuenta. En fin, un poco lo que le pasa a mucha gente en los últimos cursos de universidad. Así que yo decidí refugiarme en la comida, el deporte y la cuestión del peso para retrasar todo lo posible el buscar una solución a estos "problemas". Así que nada, yo me mantuve muy centrada en todo lo relacionado a mi cuerpo, diese o no diese resultados más o menos visibles (que también, ese es otro tema). 

¿Y qué ha pasado ahora? Pues bien, en los últimos meses/años me han surgido un montón (bueno, unos cuantos) de proyectos chulos, el curso que os comento me ha ayudado a hacerme una idea de lo que me gusta, donde creo que podría encajar y me ha despertado una "ambición laboral" que no sabía si algún día encontraría. Esto se traduce en ganas de ir a eventos, charlas, estudiar y apuntarme a saraos diferentes al gimnasio y la nutrición. Además, la Ale social ha despertado e intento ir a cualquier jarana que se presente. Tampoco es que tenga el calendario reservado hasta fin de año, pero quiero decir, que en este momento, priorizo un terraceo con mis compañeros de clase después de unas presentaciones a una clase de Combat. Y ojo, que no digo que lo anterior estuviese ni bien ni mal. Simplemente, ahora mismo, en este momento de mi vida, esa interacción social me aporta más y me hace más feliz que ir al gimnasio. Y no está mal. Para mi, significa superar una especie de fobia social tonta que llevaba arrastrando durante no sé cuanto tiempo. Y sienta bien, muy muy bien. 

¿Qué quiero decir con esto? Que en este momento, con el posgrado, la emoción que cargo ahora en lo referente a mi futuro profesional y el subidón social que estoy viviendo, la cuestión de adelgazar, de entrenar todos los días de la semana y llevar una alimentación de diez está en un segundo plano. Y digo segundo plano y no olvidada, porque me sigue importando mi cuestión del peso: como bien (pero mis cañas y extra de comer fuera caen), sigo yendo al gimnasio (aunque sea dos veces a la semana) y quiero estar en un porcentaje de grasa saludable. No puedo olvidarla porque sigue siendo parte de quien soy y me gusta hacerlo, es más, lo hago con gusto. No obstante, mi proceso de adelgazamiento no está a full, y por ello, tampoco veo resultados escandalosos y sorprendentes. Y no pasa nada. No es más que una etapa. Igual que lo fue vivir por y para mi cuerpo durante la etapa anterior. 

adelgazar motivacion reflexion autoayuda

Lo que quiero daros a entender con esto es que os deis una oportunidad y viváis cada etapa. En mi caso, al principio de esta etapa pasé por una fase en la que me sentía enormemente culpable por no ir tanto al gym, por no poder darme más caña en los entrenos, por no estar cumpliendo el plan al 100% y, en definitiva, no estar tan centrada en mi proceso. Lo que no me daba cuenta es de todo lo que estaba (y estoy) ganando en otras esferas de mi vida y de lo mucho que estoy aprendiendo y creciendo como persona. 

Bueno, vuelvo a lo que quería decir. Adelgazar, o haber tenido sobrepeso toda la vida y estar en proceso de perderlo, puede ser un proceso muy largo. Y cuando digo muy largo, no me refiero ni a uno, ni a dos ni tres años. Puede ser mucho mucho mucho mucho más largo. Y entre medias, nos pasan cosas....bueno, pasa la vida. Y también es importante que seamos conscientes de lo importante de vivirla y apreciar las cosas buenas de cada una de estas etapas. No se trata de excusas ni justificaciones, simplemente, lo que comentaba en un vídeo: life happens. Considero que es crucial que sepamos identificar qué nos aporta cada etapa, cómo nos afecta, qué nos aporta y no martirizarnos por cambiar las prioridades o reajustar rutinas y maneras de hacer las cosas y ver la vida. Ay matriculeros, ¡menuda montaña rusa! Eso que dicen que la vida se compone de momentos, yo me lo tomo casi como lema de vida. Tenemos la responsabilidad y la capacidad absoluta de decidir qué momentos escogemos para construir nuestras experiencias y, aunque suene un poco a lo grande, nuestra vida. Haz todo aquello que creas que te suma, que te aporta experiencias y te hace crecer. Y si alguna vez hay algún conflicto entre ellas, es decir, estás dejando de hacer una por la otra (de manera sistemática), trata de encontrar ese punto de equilibro, ese ansiado punto medio que te va a permitir irte a dormir con una gran sonrisa cada noche. 

Bueno, espero que se me haya entendido y espero que me contéis como siempre vuestras propias experiencias, pensamientos y opiniones. 

¡Un besote fuerte!

Embutidos embusteros: ¿cuál comprar?

pavo envasado no sano

"Eh! Que ya me he empezado a cuidar, ahora como pavo todos los días" Esta es una de las frases que me repite la gente de mi entorno cuando llega enero, mayo o septiembre y quieren "cuidarse" un poquito. También en un intento de llevar una alimentación más "sana" se oye mucho. Y es genial, no me confundáis. El mero hecho de querer pulir la alimentación es un paso enorme en sí mismo, así que por esa parte ninguna queja. El problema es que hay una confusión con respecto a lo que es y lo que no es el pavo (de embutido) que ni el peor de los sudokus. Y en general con los embutidos. Cuando voy a la charcutería se me llevan los demonios cuando oigo a un cliente, con la firma convicción de que está tomando una buena elección, pedir 100 gramos de pavo sin grasa, sin lactosa y sin sal. Y, estaréis pensando ¿por qué? Pues bien, esa persona que quiere cuidarse y que piensa que está comprando un alimento de lo más saludable en realidad está comprando un producto que contiene un porcentaje muy bajo de pavo y una extensa lista de ingredientes de dudosa calidad nutricional.

No nos vamos a engañar, los embutidos son un recurso, para muchos, delicioso y práctico. Son rápidos de comer, muy versátiles a la hora de elaborar preparaciones y también son portátiles. Pero, en el "lado oscuro", se trata de productos procesados, con un alto contenido en sodio y que, en su mayoría, incluyen ingredientes como la dextrosa (azúcar) o la fécula de patata. 

Y es que, los embutidos son los reyes del "sin": los compramos por lo que NO tienen y no nos preocupamos por lo que SÍ tienen. El etiquetado de estos productos es extremadamente confuso y están diseñados para que nuestra atención se centre en que no tiene grasa frente a otras cuestiones como el ridículo porcentaje de carne que contienen. Pensadlo, ¿por qué el pavo, que de manera natural no contiene gluten, necesita una etiqueta que indique que no tiene? o ¿por qué el pavo, que ya de por si es bajo en grasa, necesita una pegatina de "reducido en grasa"? ¿De verdad te compensa una mínima reducción en el porcentaje de grasa en un producto que de por sí es bajo en grasa por un puñado de sal y azúcar (entre otros)? Quizás es mejor que contenga un poquitín más de grasa pero que sea un 90% pechuga de pavo. Cuánto daño ha hecho la maldita obsesión anti-grasa. No hay que irse muy lejos para confirmar esto, pregunta a cualquier charcutero por pavo natural -sólo pavo- y no te ofrecerá ninguna de las marcas más comerciales y más "televisivas". Y es que ¡manda narices! Me fastidia mucho ver cómo gente que intenta tomar buenas decisiones no lo hace por una cuestión de publicidad.

Pero bueno, vamos a ponerle solución a esto en un periquete y vas a saber qué y cómo pedir en la charcutería. (Recuerda que se trata de producto procesado, por lo que vamos a evitar que se convierta en la base de nuestra alimentación. Mucho mejor que ases/cuezas una pechuga de pavo de la carnicería y la desmenuces...nos entendemos, ¿no?:

  1. Menos es más. En general, la mejor opción será el pavo que menos etiquetas, colorines y demás tenga. No tiene ni un color blanquecino, ni rosa rosa ni nada por el estilo. 
  2. El pavo. La marca que yo compro es Frial, y aunque tiene sal añadida es lo más natural que he encontrado hasta la fecha. 
  3. Jamón York. Tiene algo más de grasa que el pavo, pero de nuevo, pregúntale a tu charcutero por el más natural. Uno que simplemente esté cocido y YA. 
  4. Jamón serrano. Ya sabéis que yo sin él no puedo vivir, me encanta, la adoro y siempre será así. Pero como es un alimento que consumo casi a diario, procuro pedir de la parte alta que absorbe menos sal y siempre le quito la parte de la grasa. 
  5. No te obsesiones con el "sin". Que no tenga uno u otro elemento no quiere decir nada, es más, seguramente se ha quitado algo para incluir más de otro. Por ejemplo, grasa por azúcar. 
  6. Invierte en salud. El pavo y el jamón natural son algo más caro que el resto de opciones, pero créeme, si comes de forma regular embutidos, estás invirtiendo en salud. 

Pero Ale,

¿Cuánto puedo comer? Depende. Una ración equivaldría a una loncha grande o dos pequeñas. En mi caso, por ejemplo, que tengo tres raciones en el desayuno, tomo tres-cuatro lonchas de jamón serrano. 

¿Es verdad que pueden dar cáncer? Como ya hemos visto, los embutidos son productos procesados que contienen grasas (en su mayoría de las menos deseadas), una alta cantidad de sodio y sí, tienen cierta relación con el cáncer. Y esto, ¿por qué? Para responder a esta pregunta (bueno, y consultar todo el post) hemos consultado a mi nutricionista Krizia. Krizia nos explica que, en estos procesos se añaden nitritos, nitratos y otras sustancias químicas que pueden estar asociadas al desarrollo de cáncer, principalmente al cáncer colonrectal o cualquier parte del estómago. Ahora, tampoco es cuestión de alarmarse:  siempre y cuando consumamos los de mejor calidad y evitemos tomarlos a diario no pasa nada. No obstante, debemos tener siempre en cuenta que dentro de los embutido enlatados, curados, ahumados y demás, el número de opciones no saludables es bastante mayor al saludable. 

¿En qué casos es mejor evitar su consumo? Bien, Krizia lo desaconseja a personas con hipertensión, problemas cardíacos, retención de líquidos y  enfermedades renales.

Y hasta aquí el post de hoy. Y vosotros, ¿soléis tomar embutido a diario? ¿cuál es vuestro preferido? Espero que os haya sido útil y cualquier duda, ya sabéis, podéis dejarlo en los comentarios o -mandarnos un email. ¿Soléis tomar embutido a diario? ¿Cuál es vuestro preferido?

pavo natural o envasado adelgazar
pavo jamon envasado dextrosa

** Este post lo he escrito junto a mi nutricionista Krizia Radesca, quien se ha encargado de supervisar toda la información que os traigo. 

Batidos de proteína: ¿sí o no?

foodspring proteina opiniones

Una de las dudas más recurrentes que recibo gira en torno al tema de la proteína en polvo. Si yo tomo, si no, si es buena, si es mala, si adelgaza, si engorda o si merece la pena gastarse el dinero en ella. También he escuchado en más ocasiones de las que me gustaría que un entrenador ha puesto como condición imprescindible tomar tal proteína junto a tal producto de suplementación (normalmente acompañado de una tienda o marca específica…qué casualidad) para lograr un objetivo, generalmente, perder peso. 

.Así que bueno, voy a tratar de contestar a las dudas más frecuente y si se queda algo me lo dejáis en los comentarios. 

proteina en polvo buena o  mala

La proteína en polvo no es milagrosa, no es indispensable y no hace falta consumirla si no queremos. Podemos optar su consumo por múltiples motivos, entre ellos, la practicidad/comodidad o la necesidad de cubrir una cantidad de proteínas “x” que a través de las comidas principales del día no alcanzamos a satisfacer. Las proteínas no se crean mediante fusiones galácticas y se extraen de alimentos reales, así que, no, la proteína no es el demonio. Por ejemplo, la famosa “whey proteína” se extrae del suero de la leche. Nutricionalmente son igual que si las adquirieras de otra fuente. Así que por ahí tranquilidad. 

Voy a hablar un poco para el común de los mortales que ni entrena 5 horas al día, ni va a competir ni na de na. El batido puede ser una opción buena cuando, por ejemplo, vamos a entrenar y no queremos andar con comida por ahí que igual requiera utensilios o algo más de tiempo. Si vamos con el corre corre del día a día, el batido puede ser extremadamente cómodo y práctico para muchas personas. ¿Que no tienes prisa y luego vas a ir a casa? Trata de tomar esa proteína de un alimento. Pero oye, que te provoca o te pica la curiosidad, no pasa nada, es una opción preferible a lo que se suele ver de merienda por ahí. De hecho, un batido de proteínas tiene un efecto saciante, puesto que te hace sentir lleno por más tiempo y a nivel mental, como suelen ser más bien dulces, calman un poco ese apetito dulzón que a veces nos invade. Pero, insisto…NO son necesarios. 

También tenemos que tener en cuenta que la proteína en polvo TIENE calorías, y que un exceso de calorías, vengan de donde vengan, nos va a hacer ganar peso. Así que, eso también tenemos que tenerlo en cuenta si queremos incluirlo en nuestro plan de alimentación. Tenemos la tendencia a pensar que lo líquido no tiene calorías y, desgraciadamente, la cosa no funciona así. Una noche de fiesta puede dispararnos las calorías del día una barbaridad. 

¿Qué hago yo? Cuando consumo proteínas, como en el ejemplo de arriba lo hago por una cuestión de practicidad. En el desayuno, cuando me hago gachas incluyo la proteína ya que en mi plan tengo que consumir proteína en los desayunos y no me entusiasma acompañar la avena de pavo, huevo, pollo, etc. También, de vez en cuando, varío mis meriendas, que suelen ser fruta, por un batido, pero vamos, que podría prescindir de ello sin problema.

whey protein beneficios

Y hasta aquí el resuelve-dudas de hoy. Este post lo he escrito junto a mi nutricionista Krizia Radesca, quien se ha encargado de supervisar toda la información que os traigo. 

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También querría agradecer a Foodspring por darme la oportunidad de probar su línea de productos, entre ellos su proteína de fresa y frambuesa. Lo primero, aclarar que no soy especialmente fan de las fresas en repostería, dulces y demás, con lo cual es difícil que sea un sabor que me vuelva loca. No obstante, ambos sabores están ricos, me saben a chuche y sobre todo, me gusta muchísimo la textura. Con un chorrito de leche de almendra sin azúcar tenemos una merienda súper saciante y deliciosa. Si queréis probar cualquiera de sus productos con un 15% de descuento podéis introducir el código lamatricularojaFSG al finalizar la compra y lo tendréis resuelto. Poco a poco os iré contando más opiniones sobre los productos que me enviaron para que tengáis una idea más precisa de lo que ofrecen.

 

San Tontolín de Sofía Sisqués (Descargables!)

sofia sisques ilustraciones

 

San Valentín está muy bien si, como yo, eres un romántico/a de la vida y vives en un mundo de hadas, princesas y caballos blancos. Pero, seamos realistas, la vida no es así. De hecho, hasta este año, todos mis años de San Valentín han sido de soltería y miradme, aquí sigo...y creo que tampoco he salido tan mal, o sí, no sé muy bien. 

El caso es que Sofía ha sabido extraer la esencia de San Valentín y plasmarla en ilustraciones que combinan colores pastelosos típicos de este día con un espíritu de "lo mando todo a la mierda y tan felices todos". Y es que, ha dado con esas cosas que emocionan a quien verdaderamente merece ser feliz, TÚ. Pizza, consolas, hamburguesas...Sofía, lo sabe (y lo ilustra todo).

Gracias a su generosidad, nos ha dejado todos estos descargables que podéis utilizar de fondo de pantalla (como yo), enmarcarlos para vuestro cuarto (como yo) y simplemente para tenerlos ahí y subirlo hoy al Instagram como señal reivindicativa. Echad un ojo a su portfolio, ¡os encantará! Los descargables los tenéis un pelin más abajo. 

¡¡FELIZ SAN TONTOLÍN a todos"

Portfolio Sofía: https://www.behance.net/sofiasisques
Instagram Sofía: https://www.instagram.com/sofiasisques/

sofia sisques ilustraciones

Haz click en el botón para acceder a los descargables!

sofiasisquesilustracion

10 lecciones que me ha enseñado mi perrita Chloe

Hoy os traigo un post que no tenía para nada preparado, que me se ha ido ocurriendo mientras revisaba unas fotos que nos sacó Emma el otro día a Chloe y a mi, y la verdad es que ¡cuánto se puede aprender de nuestras mascotas! En mi caso, sólo he tenido una perrita más aparte de Chloe, Puka, que murió hace un par de años. El caso es que, a medida que pasaba las fotos se me iban ordenando una serie de pensamientos que se me vienen a la cabeza cuando paseo, vacilo o mimo a Chloe. Y es que, sin saberlo ni pretenderlo, me da unas lecciones de vida que ni El Mundo de Sofía. Me ha parecido conveniente compartir con vosotros toda esta sabiduría, porque, lo cierto es que si nos la quedasemos Chloe y yo, estaría siendo un pelin egoísta. Y aquí lo que te quieras, pero egoísmo no, gracias. 

1. En este mundo hay que dar muchos lametazos. El mundo está demasiado mal como para no dar amor, No te digo que vayas repartiendo besitos y abrazos al primero que pase, pero intenta ser una persona simpática y amable con los demás. 

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2. Pero también hay que dejar que te rasquen la tripa de vez en cuando. ¡Déjate querer! Cuantas veces nos habremos perdido un montón de buenos momentos o personas por ser espinosos y no dejarnos mimar. 

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3. Métete al agua aunque nunca hayas nadado antes. No tengas miedo a intentarlo, si no sabes nadar, ya te darás cuenta y saldrás. Pero no dejes de intentarlo. 

4. Hay un aquí y un ahora. Chloe no distingue muy bien si nos hemos ido hace dos días o hace cinco minutos, vive cada bienvenida con una alegría y una emoción que es que me derrito. Ojalá nosotros fuésemos capaces de hacer lo mismo, disfrutar de lo que nos hacae felices ese momento y olvidarnos menos de lo que vendrá en una hora o lo que hicimos mal hace un par de días.  

5. Si estás convencido de que el cartero es Lucifer, ladra. Obviamente, el cartero no es Lucifer. El cartero es un buen hombre que viene a traerte el correo. Pero a tu perro le da igual, le ladra porque cree que es malo y está convencido de ello. Así que lo mismo te digo, si crees que algo que piensas o crees es verdad, ve a por ello.  

6. Mira fijamente el grifo cuando no te quede agua en el bebedero. Sé directo. Qué quieres algo, dilo. Que te pasa algo, dilo. Que no te encuentras bien, dilo. Cuanta más comunicación hay entre las personas, mejor va el asunto SIEMPRE. Y eso, es así. 

7. ¿Alguien dijo ardilla? ¿No? Ah, vale. Preocúpate, pero lo justo. Está bien alarmarse y estar alerta, pero tampoco hace falta. Si no hay ardilla, no hay por qué seguir angustiado. 

8. Acaba con la lengua fuera cada día. Vive intenso, fin. 

9. Un palo puede ser el mejor de los juguetes. No siempre, pero muchas veces creemos que con lo que tenemos no es suficiente, que necesitamos tal o cual para conseguir algo, y, en realidad no es así. Con lo que tenemos y un poco de ingenio nos lo podemos armar la mar de bien y conseguir lo que estamos a dos excusas de conseguir. 

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10. Todo el mundo merece que le olfateen el culete. Sé que puede sonar un poco mal pero lo que quiero decir es que hay que darle una oportunidad a todo el mundo e intentar ser un pelin menos juzgones. Que luego no nos gusta, adiós.

Conquistando la piscina

Alone Series by Belhoula Amir

Alone Series by Belhoula Amir

Aloha matriculeros!!!!!!!

Ya son unos cuantos años con vosotros, y unos cuantos años compartiendo muchas de las cosas que me han pasado a medida que he ido creciendo y han ido pasando los años. Por eso, no podía dejar de documentar el día de hoy. Porque la verdad ha sido un día diez, bueno, por lo menos la mañana. Recuerdo aún un post en el que os contaba cómo por primera vez en no se cuanto tiempo me había atrevido a ponerme...UNOS PANTALONES CORTOS!! Increíble...de eso hace justo un par de veranos. Mini paso que ahora mismo está más que dado. A día de hoy llevo sin ningún tipo de problemas faldas, vestidos y pantalones cortos. Parece una tontería (y lo es), pero para quien haya estado/esté en esta situación es fácil ponerse en mi lugar y entiende la satisfacción y el orgullo que produce esta chorrada. 

Bueno, pues hoy os vengo a hablar porque al fiiiin, he conquistado uno de mis GRANDES GRANDES terrores: la piscina...o más bien, el bañador. YES. Y ha sido maaaaaaaravilloso. Mucho más maravilloso que andar asada en Madrid en agosto, mucho más maravilloso que corretear con la toalla de aquí para allá y desde luego, mucho mejor que rechazar planes por no aparecer por la piscina. De hecho, no se me ocurre nada malo que haya venido de ponerme el bañador y meterme a la piscina: tengo un bañador monísimo, he entrenado una hora entera en el agua y me he sentido libre como un pececillo. De verdad, ha sido una sensación genial. 

Lo curioso es que lo lógico hubiera sido que cuando ya estaba más delgada, cuando creía tener mucha más confianza en mi (hace dos años), hubiera cogido y me hubiera metido al agua. Pero no. Y es que creo que todo tiene su momento. Mentalmente me siento muchísimo más fuerte, más segura y más "me la suda todo" que nunca. Y esto, como he dicho muchas veces, creo que se va ganando con la edad...y aún me queda mucho eh? Vamos, tiro yo la primera piedra. Pero bueno, mejor ahora que cuando tenga cincuenta años. Me niego, en rotundo, a seguir perdiéndome experiencias y "vida" por esto. No me veo dejando de jugar con mi hijo (hablando a muchos años vista :D) en la piscina por mis propios complejos. No. No. Y NO. 

Además hoy, me he grabado practicando fuerza para dominadas y he flipado. Es un ejercicio que hago con relativa frecuencia y nada, para mi es uno más. Pero al grabarme y verme he pensado...holyshit. ¿Dónde está esa niña que durante la prueba de aguantar en la barra en clase de Educación Física se escondía debajo de las colchonetas? ¿La que suspendía la prueba por no poder ni agarrarse? La que sudaba la gota gorda porque tenía que informar (o más bien inventar) al profesor de su peso. Bueno, la niña está aquí escribiendo, un poco más mayor. Pero bueno, me ha llenado de orgullo, la verdad. Y pienso que si mi yo de ese momento me viese ahora mismo, estaría muy orgullosa. Así que, otro extra de la mañana. 

 
 

Pero bueno, que sepáis que SÍ, que me ha dado vergüenza. Que se me ha hecho muy raro quitarme la toalla y meterme dentro del agua. Que me viesen los socorristas. TODO. Que ayer cuando me compré el bañador y me lo probé al llegar a casa, no me atrevía a mirarme en el espejo de cuerpo entero. Que tampoco es fácil para mi, pero merece la pena, de verdad. Si medianamente te identificas con esto y sigues privándote como yo hasta ahora (11 años sin meterme al agua), de corazón te digo que lo hagas, que no pierdas más tiempo y te permitas ser libre y disfrutarte al máximo. Ahora, tampoco te martirices si no te sientes capaz en este momento. No pasa nada. No eres yo ni nadie más. Un día, si de verdad lo quieres, si de verdad te convences a ti mismo de que NO HAY MOTIVO por el que tú no puedas ponerte un traje de baño y zambullirte, lo harás. Y ese será tu momento. Un momento feliz y un paso gigante. Recíbelo con orgullo, date un autoabrazo y a seguir conquistando miedos. 

Un besote ENORME.