Albóndigas de la abuela

Aloha matriculerooooos!! Madre mía, qué raro se me hace ponerme a escribir por aquí, tengo la sensación de que hace miiiiiil que no estamos por aquí. Y es que es verdad, he estado unas tres semanas a full tope de power con los dos trabajos finales de la carrera y hasta este finde ha sido un poco frenético todo. Pero, pero, pero, no sabéis las ganas que teníamos Emma y yo de volver por aquí y empezar otra vez. Si que es verdad que en Instagram hemos seguido subiendo cosillas, pero el blog...es el blog. 

Así pues, hoy os traemos una receta clásica clásica. Si os soy sincera, teníamos nuestras dudas sobre la publicación de este post porque total, ¿quién no sabe cocinar unas albóndigas? Pero la verdad es que al final, pensándolo bien, el blog lo lee desde gente que no ha cogido la sartén en su vida hasta masterchefs. Así que, oye, una receta nivel 1 de vez en cuando no viene mal. 

Las hemos titulado "Albóndigas de la abuela" porque, como os digo, es un plato de lo más corriente. No obstaaaaante, ya sabéis lo mucho mucho que nos encanta el picante, sabor que generalmente no encontramos en los platos de las abuelas. Así que oye, ese twist que tiene la salsa y que anima un poco el plato. Como siempre, si no sois de picante, no os alarméis, echad únicamente las especias que no piquen y ya está. On y va?

Para 4 personas: 

Albóndigas

  • 500g carne picada
  • 1 cucharada de harina de avena (opcional)
  • 2 claras de huevo (opcional)
  • Pimienta y perejil

En un bol bien señorioso, mezclamos todos los ingredientes. Con las manos, con una cuchara, con un palo selfie...con lo que queráis pero que quede una masa. Después, con mucho jarte y amor hacemos pelotitas. El tamaño va un poco al gusto, pero yo os diría que no hagáis balones de fútbol ni pelotillas de ping pon...vamos a encontrar un término medio que nos satisfaga a todos. 

Después, pasamos las albóndigas un poco por la sartén. No hace falta que se hagan ni muchisisisimo menos, porque luego va a ir todo al horno y allí ya se acaban de hacer bien. 

Para la salsa necesitas:

  • 1 lata grande de tomate natural triturado (sin azúcares añadidos, etc, etc.)
  • 1 chorrito de vinagre de módena
  • 2 cucharadas de chili en polvo
  • Especias (cantidad al gusto): orégano (de esto es de lo que más echamos), hierbabuena, perejil y pimienta negra.

En una olla aparte damos vueltecitas a este mejunje de brujas durante 15 minutitos y lo dejamos reposar un poco. Después, en un recipiente apto para horno juntamos las dos preparatiiions y al horno patos. Un poco a ojo también, pero con 15-20 minutos debería ser suficiente. También podemos hacerlo todo en una sartén, pero ojito que sea una sartén alta y que quepa bien toda la salsa...que por si no lo sabíais el CHUP CHUP del tomate es intenso y te puede dejar la cocina como si hubiera pasado por ahí el mismisimo satanás disparando balas de tomate. 

Podemos acompañarlas como en la Dama y el Vagabundo de unos sssssabrosos espaguetis, arroz o quinoa (bueno, ¿os imagináis a Reina y a Golfo compartiendo una de quinoa con albóndigas? Serían los perros más healthy de su ciudad); o podemos optar por hacer unas verduritas que hagan compañía a los rinocerontes que acabamos de hornear.

Y hasta aquí puedo leer y escribir pooooorque me voy a zampar un plato de esto ahora mismo. No os preocupéis porque nos vais a tener MUY mucho por aquí dando la lata. Oh, bendito tiempo libre...CÓMO TE QUIERO. 

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Un besote muy atomatado y mil gracias por leernos! :)