Chupitos de leche (cookie shots!)

Buenos domingosss a todos!

¿Qué tal va ese amuermamiento de fin del fin de semana? El nuestro ahí, ahí.

Somos conscientes de que esta semana hemos estado un poco más cocinitas que otras, pero es que ha habido varios contratiempos y no nos ha dado la cabeza (y el tiempo) para preparar otra cosa. La receta que vais a ver hoy nos ha costado LA VIDA grabarla, y claro...nos ha ido retrasando con todo lo demás. Pero en fin, lo importante es que ya acabamos semana y la acabamos como debe ser, con un post.

Los chupitos de leche (o cookie shots en inglish pitinglish) son una monería que llevábamos queriendo aprender a hacer desde hace un montón de meses...y es que son tan monos. Sabemos que vosotros también queréis, que las fotos/vídeos que subimos a Facebook e Instagram el lunes han triunfado. Toooodos queremos chupitos de leche. Así que, aquí tenéis cómo hacerlos. Es facilísimo...un poco tedioso, pero fácil.

Para hacer la masa de galleta, nosotras hemos aligerado y "healthificado" un poquito la receta original: hemos sustituido el azúcar blanco por edulcorante y azúcar moreno, la harina blanca por harina de avena y harina integral. Si queréis hacer la receta de cookies normal, simplemente cambiad los ingredientes y listo.

El vídeo lo tenéis tal que aquí:

Lo primera que vamos a hacer es triturar bien la avena hasta que quede textura de harina. Después, la vertemos en un bol junto con la harina, la sal y la levadura. Le damos vueltas con una cuchara y punto. Lo dejamos a un lado y cogemos otro bol. Ahora, cogemos un bol algo más grande que el anterior, echamos la mantequilla y la batimos hasta que quede una textura de nubecita. Si no tenemos una batidora de este estilo, podemos hacer lo mismo con un batidor de mano (varilla)...así además, trabajamos brazo y no tenemos que ir al gimnasio después (jajajja, la verdad que no...). Cuando tenga la textura que hemos dicho, cascamos un huevo, echamos el edulcorante, el azúcar moreno, el aceite y el toque de vainilla. De nuevo, lo batimos todo junto hasta que todo esté bien mezclado.Ahora toca incluir la primera mezcla en la segunda. Para ello, sin dejar de batir, añadimos poco a poco la mezcla 1 en la mezcla número 2. Ten paciencia porque puede ser un poco desesperante...la masa se vuelve muy espesa y cuesta un montón batir. Cuando te quede un pegote pegajoso habrás acabado.

Ahora toca añadir las chispas de chocolate. Si puedes conseguir chispitas pequeñas, mejor. Entiendo que a todos nos encantan las lagrimitas de chocolate, pero ojo, no te emociones echando que luego es imposible hacer los vasitos (habla la experiencia). Cuando ya tengas la masa hecha, coge moldes que tengan forma de vasito. Nosotras hemos usado estos de magdalena. Lo ideal sería usar unos un poco más pequeños y sin la forma de flor, así nos ahorraríamos tener que cortar y lijar la galleta al final.
Pega bien la masa a los lados del molde, pero muy bien...con ganas. Intenta que el grosor sea de medio centímetro (un poco menos también vale) y en la parte del culo del vaso, ten cuidado de no hacer un pegote de masa. Cuando tengas hechos los vasitos, déjalos reposar en la nevera quince minutos. Después, mételos en el horno precalentado y a 150-100 grados durante 20-30 minutos. Cuando ya esté todo hecho, fundimos cuatro o cinco barritas (que no tabletas) de chocolate para fundir y bañamos el interior de los vasitos. Es muy sencillo, vierte una cucharadita de chocolate dentro del vaso y empieza a girarlo para que se distribuya bien por todo el vasito. Si se te ha quedado el chocolate espeso, coge la cucharita y pintalo poquito a poco.

A continuación, otra media hora (mínimo) en la nevera.

Y ya está. Ahora lo único que tienes que hacer es llenarlos de leche (añádele vainilla, canela, cacao) y disfrutarlos. La mejor manera, dicen, es beber un sorbito y justo después pegar un buen bocado.