Tortitas de calabacín ft. Ania (@recetasania)

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Hola por aquí!

Cuando a finales del mes pasado recibí un email de Ale, para preguntarme si quería compartir una receta mía en su blog, no pudo hacerme más ilusión participar! Así que aquí estoy; hoy me cuelo en el blog de las chicas de la matrícula roja para compartir una receta rápida, sencilla y nutritiva :)

Antes de seguir me presento:

Mi nombre es Ania, y desde hace unos años comparto por las redes sociales recetas saludables, ideas de comidas diarias y algunos productos saludables. Siempre me ha gustado la cocina y la mayoría del tiempo intento cocinar sano, así como aprender a comer de la mejor forma posible. Como es lógico, no siempre he acertado y he vivido mucho tiempo creyendo falsos mitos sobre alimentación, o teniendo ideas equivocadas, pero que poco a poco, y con buena información he ido descubriendo y a día de hoy aún sigo aprendiendo a como comer de la forma más natural y sana.

Empecé compartiendo mis recetas a través de mi Instagram @recetasania y al cabo de un tiempo me animé a abrir mi blog www.recetasania.com mediante el cual, creo que es mucho más sencillo encontrar y organizar las recetas. Hace poquito también empecé con mi canal de Youtube, y la verdad que está siendo toda una aventura de aprendizaje ¡Me encanta! Es todo un mundo por descubrir para mí. En cuanto mis comidas diarias, ideas y algunos productos saludables, suelo utilizar la opción de Stories de Instagram, que me resulta súper útil y rápida, aunque algo efímera :)

Como me gustar ir pensando en maneras diferentes de comer verduras o ideas de recetas para personas que quizás les cueste incluir las verduras en su alimentación diaria, pensé que sería buena idea aprovechar esta ocasión para una receta así. Por lo que abrí mi nevera, y pensé ¿Qué hacemos esta vez con lo poquito que tengo? Y salió esta receta de tortitas de calabacín, que es perfecta para obtener ese “extra” de verduras, casi sin darnos cuenta.

Necesitamos:

- 1 calabacín (unos 200 g)
- 1/3 de taza de leche (entera o vegetal)
- 1 huevo
-  ½ taza de harina de trigo integral
- Sal, pimienta negra, cayena, ajo en polvo…en fin; especias al gusto!
-  1 cucharada de queso rallado (opcional)
- Unas gotitas de aceite de oliva virgen

Primero, limpiamos y secamos el calabacín. Sin pelar, lo rallamos por la parte finita del rallador y lo ponemos en un colador para que vaya soltando el agua.

En un cuenco mediano, batimos un poco el huevo, añadimos la leche y las especias, y mezclamos, batiendo bien. Añadimos la harina y removemos hasta incorporarla del todo para que no queden grumos. Si vamos a optar por ponerle queso, ahora es el momento de añadírselo.

Volvemos a nuestro calabacín rallado; escurrimos bien el agua del calabacín, apretando con las manos o envolviéndolo en un paño y estrujando bien. Lo añadimos a la masa anterior y removemos.

En una sartén, echamos un poco de aceite en spray o unas gotitas de aceite, y con un pincel o papel lo esparcimos. Cuanto esté bien caliente, ponemos una cucharada de masa, la esparcimos un poco y cocinamos a fuego medio- alto hasta que estén doradas por ambos lados. Dependiendo del tamaño de la sartén podremos hacer varias a la vez. A mí, en total salieron 10 tortitas.

En mi caso, las he acompañado de más verduras crudas, que me encantan, pero también se podría acompañar de huevo a la plancha, queso fresco o escalivada ¡Riquísimas!

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Crêpe de avena ft @amlledo

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Hallooo

¡Os saluda Lledó! Me he colado otra vez por aquí para compartir con vosotros una receta que hice, para variar, a modo de experimento pero que salió redonda. Encontraréis la foto en mi Instagram (@amlledo) y veréis que no tiene ninguuuna dificultad . Se trata de un desayuno algo “diferente” y ¡vegano!

Creo que no lo he comentado antes pero…me encanta desayunar. Aún recuerdo cuando madrugaba para ir a clase y era incapaz de ingerir nada. Me pasaba media mañana en ayunas y más tarde me entraban ataques de hambre que me llevaban directa a la cafetería. Comía cualquier cosa, desde snacks de bolsa hasta bollería de dudosa calidad y sin ningún aporte nutricional. Eso sí, los fines de semana no me saltaba mis desayunos a base de cereales azucarados, magdalenas o galletas. Y esa es una parte de la historia de mi vida que, por suerte, dejé atrás.

La transición hasta ahora no ha sido fácil. Es un proceso largo que implica esfuerzo, sacrificio, fuerza de voluntad, empeño y ganas, entre otras muchas cosas. Deshacerse de un hábito que te ha acompañado toda la vida lleva tiempo pero se consigue con pequeños, a veces insignificantes, cambios. En este sentido, Emma y Ale hacen un gran trabajo promoviendo hábitos saludables y motivándonos (a mi incluida) a llevar una vida más sana y activa.

La cuestión es que ahora no me pierdo el desayuno por nada del mundo. De hecho, ¡es mi comida favorita del día! Por eso hoy os doy una idea de un desayuno, sencillo y versátil, a ver si os animo a salir de los básicos.

INGREDIENTES: 

  • 100gr de leche de soja (valdría cualquier otro tipo de leche vegetal o animal)

  • 30gr de harina de avena integral

  • Especias al gusto (pimienta, nuez moscada, orégano, cayena, etc.)

Batimos todos los ingredientes con una batidora de mano hasta que no queden grumos y dejamos reposar mientras se calienta la sartén al fuego con unas gotitas de aceite*. Cuando tengamos la sartén caliente, volcamosla mezcla y dejamos cocinar el crepe por un lado hasta que le salgan burbujitas (eso significa que ya está cocido y que le podemos dar la vuelta). Con ayuda de una espátula de cocina, le damos la vuelta al crepe con mucho cuidado y lo dejamos hacerse por el otro lado. En unos pocos minutos ya estará listo para servir y rellenar con lo que más os apetezca.

Yo le puse aguacate, champiñones y queso, pero el relleno podéis prepararlo a vuestro gusto con atún, tomate, pavo, jamón, hummus, lechugas, maíz, etc. También se puede convertir en un desayuno dulce si le añadís como especia canela molida y rellenáis el crepe con fruta. Como veis, el ingrediente secreto es la imaginación.

*TIP: La clave de esta receta está en la sartén. Ha de ser antiadherente y estar en buenas condiciones para que no se pegue el crepe y podamos darle la vuelta sin problemas. También es importante que esté bien engrasada con aceite y que esté muy caliente cuando vertemos la mezcla.

Espero que os animéis a probarlo o, al menos, a ir introduciendo poco a poco desayunos variados, completos y saludables como este. ¡Nos vemos pronto por aquí matriculer@s! 

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Pollo en salsa agridulce de lima con verduritas ft. @maalcaldec_vidasana

pollo en salsa agridulce

Heeeeello! Soy María Alcalde de @maalcaldec_vidasana, en primer lugar mil gracias a Alejandra por ofrecerme este huequito en Lamatrícula, ellas ya saben que me ofrezco a ser la “presi” del su club de fan, y ahora lo sabéis vosotros también. 

                                                                                                                                                             Traigo una receta muy muy sencillita, pero os comento; actualmente vivo fuera y en una casa en la que no puedo recrearme en la cocina tanto como me gustaría, puesto que no es la mía ni dispongo de todo lo que yo solía utilizar, pero dentro de las circunstancias intento disfrutar en la medida de lo posible de la cocina, intentando siempre hacerlo en la versión más “healthy” que se me ocurre.

Aquí os traigo este plato de pollo en salsa agridulce de lima con verduritas, que acompañé con una ensalada de kalé. Como os describiré a continuación es muy sencillo de cocinar, pero a mí personalmente me encanta el pollo en todas sus versiones,  y es que me niego a renunciar a un plato rico por “contar calorías”, si algo he aprendido de todo un proceso de bajar peso, es que cometemos muchos errores, pero con ellos son con lo que más aprendemos.

Los ingredientes que utilicé fueron:

  •  Un muslo de pollo, que puede ser sustituido por pechuga, alita… o incluso otra carne como el pavo o el conejo.
  •  Media cebolla.
  •  Un par de dientes de ajo.
  •  Una zanahoria.
  • Champiñones.
  • Espárragos trigueros.
  • Una lima.
  • Hierbas aromáticas.
  • Stevia.
  • Pimienta.
  • Sal.
  • AOVE.

En primer lugar preparé el zumo de lima, tres pastillas de Stevia machacadas y medio vaso de agua en un recipiente. Tras haber lavado y troceado el muslo, bien salpimentado, lo dejé en el recipiente junto a la mezcla anterior para que tomara sabor.

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El siguiente paso es simplemente pelar y trocear las verduras de manera que podamos cocinarlas a fuego lento con unas gotitas de aceite de oliva.

 

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Yo primero pongo los dientes de ajo y la cebolla, cuando esta última empieza a quedar pochada añado el resto de verduras junto a un tercio de vaso de agua, para evitar abusar del aceite y poder cocinarlas a fuego lento. Tras unos minutos, añado el pollo junto con la mezcla de zumo de lima, Stevia y agua (previamente homogénea). Lo dejo a fuego lento y lo voy moviendo hasta que el pollo queda doradito y la salsa se ha reducido.

Es una receta que no lleva más de 30-45 minutos en preparar y a mí me encanta. Para terminar bien el plato me preparé una ensalada bien simple de kalé, tomate, remolacha y aguacate.

Espero que os animéis a probarla y me contéis cómo os ha pareció.

¡A por el día!

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Albóndigas veganas ft. @amlledo

albóndigas veganas

HELLO EVERYONE!

Hoy tengo el honor de tomarles el relevo a Emma y Ale con esta receta de albóndigas veganas pero, antes de entrar en materia, os contaré un poco sobre mí.

Algunos me conoceréis de Instagram como @amlledo aunque en realidad mi nombre es Lledó y a modo de aclaración diré que no, no soy vegana. Mi alimentación es variada e incluye alimentos de todo tipo, siempre tratando de priorizar aquellos de origen vegetal, integrales y libres de azúcares y aditivos. En resumen, intento llevar una alimentación consciente y equilibrada.

Puesto que comer es una de mis grandes aficiones, no siempre soy estricta con mi criterio de alimentación. Es decir, me permito disfrutar de escapadas gastronómicas (como podréis comprobar en mi cuenta de IG) pero nunca dejo de cuidar lo que como en casa. He aprendido que el equilibro es la clave, así que trato de combinar mi pasión por la gastronomía con un estilo de vida activo y saludable.

Os confieso también que me encanta cocinar, a pesar de haber sido autodidacta. Las ganas y la perseverancia han sido la clave para aprender en la cocina y llegar a sentirme segura en este pequeño rincón. Como me gusta probar cosas nuevas, siempre intento innovar, experimentar y no conformarme con lo de siempre. Así fue como salieron estas albóndigas que, aunque diferentes, no tienen nada que envidiar a las de toda la vida.

Como veréis, la receta es sencilla y los ingredientes, muy básicos:

- 1 Bote grande de lentejas cocidas
- Verduras al gusto (ej. Ajo, cebolla, espinacas, zanahoria, brócoli)
- 2 Cucharadas de salsa de tomate
- 1 taza de pan rallado
- 3 cucharadas de harina de avena (o cualquier otro tipo de harina integral)
- Aceite, sal y especias

Por un lado, lavamos bien las lentejas y, en un recipiente profundo, las mezclamos con el pan rallado. Por otro lado, calentamos la sartén con un poco de aceite y añadimos las verduritas troceadas. Cuando estén tiernas y doradas, incorporamos las dos cucharadas de salsa de tomate, la harina, la sal y las especias. Lo dejamos al fuego unos minutos y, cuando esté bien mezclado, lo vertemos en el recipiente donde habíamos dejado las lentejas. Lo trituramos todo junto hasta conseguir una masa homogénea y lo dejamos enfriar para no quemarnos al hacer las albóndigas. Cuando la mezcla esté templada, podemos ayudarnos con una cuchara para coger siempre la misma cantidad de masa y vamos dando forma redonda a las albóndigas. Las colocamos sobre una plancha de horno forrada con papel vegetal y las introducimos en el horno previamente precalentado. Con unos 20 o 30 minutos de horneado sería suficiente, aunque dependerá de cada horno y de la temperatura (180º - 200º aprox).

Con estas cantidades me salieron 23 unidades y las acompañé con unas patatas especiadas. ¡Una delicia!

Ahora ya no tenéis excusa para probar algo diferente, pero no os olvidéis de personalizarlo según vuestros gustos. No tengáis miedo de experimentar en la cocina y recordad que lo más importante es disfrutar del proceso.

Yo me despido ya, hasta la próxima. Mientras tanto seguiré tras la pista de las hermanas matriculeras ¡que aún tienen mucha guerra que dar!

albóndigas veganas

Cupcakes de garbanzos, banana y coco, con crema de anacardos ft @caruchoix

Cupcakes de garbanzos, banana y coco, con crema de anacardos

¡Hola desde Argentina! Mi nombre es Carolina (@caruchoix) y siempre me gustó cocinar. En mi casa, muchas veces cocinaba para toda mi familia (somos 5) así que me acostumbré a preparar comidas abundantes y generosas para que nadie se quedara con hambre. Cuando me mudé sola hace 3 años y pico, me di cuenta que al cocinar para mi misma, podía jugar un poco más con los sabores y preparaciones ya que no tenía que responder a ningún gusto más que el mío. Entre aciertos y desaciertos y siempre muchas investigaciones, descubrí que los ingredientes son lo más importante en la preparación de un plato. No sólo quería comer rico, sino que quería también comer bien y volver a encontrar el sentido a alimentarme: nutrirme. Encontré entonces una gran variedad de alimentos que ya conocía y muchos que no, y descubrí miles de propiedades que no estaba teniendo en cuenta; el orden de ingerirlos, cómo combinarlos e incluso como resaltar sus valores a través de la cocción / no cocción.

Y en todo este proceso, descubrí la clave que está a la vista de todos y que al mismo todos por alguna razón nunca parecemos razonar: el desayuno.

En Argentina (mejor dicho Buenos Aires, no puedo hablar mucho por el resto), la costumbre es levantarse y correr: correr al trabajo, correr a los compromisos, en fin: siempre correr. ¿El desayuno? ¿Para qué? Me levanto con sueño y el estómago cerrado, muy temprano porque tengo una hora y media de viaje hasta el trabajo. No llego a tiempo a tener ni siquiera ganas de desayunar, así que con suerte una taza de café y algo para picar y salir. Me pasaba a mi y a todas las personas que conocia. ¿El resultado? Mucha falta de energía y hambre generalizada hasta el almuerzo. Hacía el desayuno en cuotas y mal, nunca a conciencia y por lo general emparchado por harinas y azúcares. 

Hace aproximadamente un año empecé a escuchar y realmente escuchar a esa frase que reza: el desayuno es la comida más importante del día. Y descubrí que sí.

Incorporé fibras, proteína, vitaminas, semillas, lácteos y carbohidratos.  Es increíble ver como podemos combinar todo esto en una sola comida. ¡Y lo divertido y delicioso que és! Mi calidad de vida mejoró muchísimo: ya no sentía hambre todo el tiempo, ya había comido algo delicioso temprano y no sentía esa necesidad de consumir algo de antojo, entreno al mediodía y de a poco voy superando metas que jamás habría pensado. Tengo 31 años y de golpe me di cuenta que tengo un sólo cuerpo y que me tiene que durar mucho tiempo, así que solo depende de mí y de como lo trate. Con este compromiso conmigo misma, antes de irme a dormir todos los días pienso en lo que voy a desayunar y mentalmente me invento alguna receta a ver si funciona o no. Y siempre quiero probar cosas nuevas y cosas que jamás me habría esperado. ¿Garbanzos en el desayuno? ¿Y por qué no? 

 

Les dejo esta receta que me sorprendió muchísimo a mi misma, y que publiqué hace un tiempo en mi instagram.

Cupcakes de garbanzos, banana y coco, con crema de cajú.

Para los muffins:

- 1 lata y media de garbanzos 

- 50gr de coco rallado

- 1 banana grande

- 1 cdita de polvo para hornear

- 1 chorrito de esencia de vainilla

- 6 sobrecitos de edulcorante

- 1/3 taza azúcar mascabo

- 1/2 taza (o un poco mas si hace falta) de harina de arroz

- Pasas de uva (opcional)

- 1/4 de taza de aceite

Crema de cajú (anacardos)

- Cajú 100gr

- Casancrem(Philadelphia) light 1cda (no muy colmada) -

- Aceite de coco 1cdita

- 2 sobrecitos de edulcorante

Primero procesé los garbanzos con un poco de agua y el aceite, y ahí mismo en la procesadora le fui agregando las cosas de a poco (menos las pasas de uva).

Quedó una masa con una textura similar a la de las tortas de caja, pero un poco más espesa (si queda muy líquida sumar harina de arroz). Pasar a los moldes de muffin y dejar aproximadamente 30 mins en el horno a fuego medio. Ir chequeando con el cuchillo hasta que salga seco.

Procesar el cajú con la crema e ir agregando las cosas hasta que quede una pasta tipo crema (tardará 5 mins aprox). Dejar descansar en la heladera y decorar. 

Cupcakes de garbanzos, banana y coco, con crema de anacardos