Puré de verduras fácil sin complicaciones

puré de verduras facil para niños

Hola. Tengo unas ganas de que llegue el frío que no me aguanto. Por eso, el otro día decidí preparar el primer puré de la temporada, para ver si se va dando prisa y puedo desempolvar mis jerseys gustosos y mis bufandas eternas. En realidad, también debo confesar que tenía muchas verduras a punto de "mustiar" y había que hacer algo con ellas. De ahí ha salido este puré de verduras tan bonito, lleno de nutrientes, sano como un apio e ideal para una cena rápida y sin complicaciones. El secreto mágico de esta receta es la pimienta blanca, que le da un saborcillo y un picantito que alegra hasta la más triste de las verduras. Pero bueno, que no me enrollo y que os dejo por aquí la receta. Es tan "de vagos" que ni siquiera pochamos la verdura al principio. 

Ingredientes

  • 2 calabacines
  • 1 buen pedazo de brocoli
  • 2 cebolletas
  • 8-10 espárragos verdes
  • 2 tazas (puñado grande) de espinacas
  • 1 chorrito de leche de almendra (o leche normal, o nada)
  • Pimienta blanca y sal

Preparación

En agua hirviendo incluimos todas las verduras excepto las espinacas. Cuando ya estén las verduras blanditas (que no deshaciéndose), dejamos templar y colamos el caldo (dejamos un poquito para no desertificar el puré). Una vez se haya templado el asunto, es decir, ya no queme, podemos batir todos los ingredientes, añadir las espinacas, la leche de almendra, la pimienta blanca y la sal.

Y poco más, podemos congelarlo o guardarlo unos días en la nevera para disfrutar en cualquier comida. A mi me gusta acompañarlo con un filete de pollo o merluza y un puñado de lechuga en crudo. 

Si os decidís a hacerlo, os animo a compartirlo en Instagram/Stories con el hashtag #aleolirecipes y mencionándome para que pueda verlo. ¿Cuál es tu puré favorito? 

 

Tortitas de calabacín ft. Ania (@recetasania)

recetasania tortitas calabacin sana

Hola por aquí!

Cuando a finales del mes pasado recibí un email de Ale, para preguntarme si quería compartir una receta mía en su blog, no pudo hacerme más ilusión participar! Así que aquí estoy; hoy me cuelo en el blog de las chicas de la matrícula roja para compartir una receta rápida, sencilla y nutritiva :)

Antes de seguir me presento:

Mi nombre es Ania, y desde hace unos años comparto por las redes sociales recetas saludables, ideas de comidas diarias y algunos productos saludables. Siempre me ha gustado la cocina y la mayoría del tiempo intento cocinar sano, así como aprender a comer de la mejor forma posible. Como es lógico, no siempre he acertado y he vivido mucho tiempo creyendo falsos mitos sobre alimentación, o teniendo ideas equivocadas, pero que poco a poco, y con buena información he ido descubriendo y a día de hoy aún sigo aprendiendo a como comer de la forma más natural y sana.

Empecé compartiendo mis recetas a través de mi Instagram @recetasania y al cabo de un tiempo me animé a abrir mi blog www.recetasania.com mediante el cual, creo que es mucho más sencillo encontrar y organizar las recetas. Hace poquito también empecé con mi canal de Youtube, y la verdad que está siendo toda una aventura de aprendizaje ¡Me encanta! Es todo un mundo por descubrir para mí. En cuanto mis comidas diarias, ideas y algunos productos saludables, suelo utilizar la opción de Stories de Instagram, que me resulta súper útil y rápida, aunque algo efímera :)

Como me gustar ir pensando en maneras diferentes de comer verduras o ideas de recetas para personas que quizás les cueste incluir las verduras en su alimentación diaria, pensé que sería buena idea aprovechar esta ocasión para una receta así. Por lo que abrí mi nevera, y pensé ¿Qué hacemos esta vez con lo poquito que tengo? Y salió esta receta de tortitas de calabacín, que es perfecta para obtener ese “extra” de verduras, casi sin darnos cuenta.

Necesitamos:

- 1 calabacín (unos 200 g)
- 1/3 de taza de leche (entera o vegetal)
- 1 huevo
-  ½ taza de harina de trigo integral
- Sal, pimienta negra, cayena, ajo en polvo…en fin; especias al gusto!
-  1 cucharada de queso rallado (opcional)
- Unas gotitas de aceite de oliva virgen

Primero, limpiamos y secamos el calabacín. Sin pelar, lo rallamos por la parte finita del rallador y lo ponemos en un colador para que vaya soltando el agua.

En un cuenco mediano, batimos un poco el huevo, añadimos la leche y las especias, y mezclamos, batiendo bien. Añadimos la harina y removemos hasta incorporarla del todo para que no queden grumos. Si vamos a optar por ponerle queso, ahora es el momento de añadírselo.

Volvemos a nuestro calabacín rallado; escurrimos bien el agua del calabacín, apretando con las manos o envolviéndolo en un paño y estrujando bien. Lo añadimos a la masa anterior y removemos.

En una sartén, echamos un poco de aceite en spray o unas gotitas de aceite, y con un pincel o papel lo esparcimos. Cuanto esté bien caliente, ponemos una cucharada de masa, la esparcimos un poco y cocinamos a fuego medio- alto hasta que estén doradas por ambos lados. Dependiendo del tamaño de la sartén podremos hacer varias a la vez. A mí, en total salieron 10 tortitas.

En mi caso, las he acompañado de más verduras crudas, que me encantan, pero también se podría acompañar de huevo a la plancha, queso fresco o escalivada ¡Riquísimas!

recetasania tortitas calabacin

Crêpe de avena ft @amlledo

crepes sanos

Hallooo

¡Os saluda Lledó! Me he colado otra vez por aquí para compartir con vosotros una receta que hice, para variar, a modo de experimento pero que salió redonda. Encontraréis la foto en mi Instagram (@amlledo) y veréis que no tiene ninguuuna dificultad . Se trata de un desayuno algo “diferente” y ¡vegano!

Creo que no lo he comentado antes pero…me encanta desayunar. Aún recuerdo cuando madrugaba para ir a clase y era incapaz de ingerir nada. Me pasaba media mañana en ayunas y más tarde me entraban ataques de hambre que me llevaban directa a la cafetería. Comía cualquier cosa, desde snacks de bolsa hasta bollería de dudosa calidad y sin ningún aporte nutricional. Eso sí, los fines de semana no me saltaba mis desayunos a base de cereales azucarados, magdalenas o galletas. Y esa es una parte de la historia de mi vida que, por suerte, dejé atrás.

La transición hasta ahora no ha sido fácil. Es un proceso largo que implica esfuerzo, sacrificio, fuerza de voluntad, empeño y ganas, entre otras muchas cosas. Deshacerse de un hábito que te ha acompañado toda la vida lleva tiempo pero se consigue con pequeños, a veces insignificantes, cambios. En este sentido, Emma y Ale hacen un gran trabajo promoviendo hábitos saludables y motivándonos (a mi incluida) a llevar una vida más sana y activa.

La cuestión es que ahora no me pierdo el desayuno por nada del mundo. De hecho, ¡es mi comida favorita del día! Por eso hoy os doy una idea de un desayuno, sencillo y versátil, a ver si os animo a salir de los básicos.

INGREDIENTES: 

  • 100gr de leche de soja (valdría cualquier otro tipo de leche vegetal o animal)

  • 30gr de harina de avena integral

  • Especias al gusto (pimienta, nuez moscada, orégano, cayena, etc.)

Batimos todos los ingredientes con una batidora de mano hasta que no queden grumos y dejamos reposar mientras se calienta la sartén al fuego con unas gotitas de aceite*. Cuando tengamos la sartén caliente, volcamosla mezcla y dejamos cocinar el crepe por un lado hasta que le salgan burbujitas (eso significa que ya está cocido y que le podemos dar la vuelta). Con ayuda de una espátula de cocina, le damos la vuelta al crepe con mucho cuidado y lo dejamos hacerse por el otro lado. En unos pocos minutos ya estará listo para servir y rellenar con lo que más os apetezca.

Yo le puse aguacate, champiñones y queso, pero el relleno podéis prepararlo a vuestro gusto con atún, tomate, pavo, jamón, hummus, lechugas, maíz, etc. También se puede convertir en un desayuno dulce si le añadís como especia canela molida y rellenáis el crepe con fruta. Como veis, el ingrediente secreto es la imaginación.

*TIP: La clave de esta receta está en la sartén. Ha de ser antiadherente y estar en buenas condiciones para que no se pegue el crepe y podamos darle la vuelta sin problemas. También es importante que esté bien engrasada con aceite y que esté muy caliente cuando vertemos la mezcla.

Espero que os animéis a probarlo o, al menos, a ir introduciendo poco a poco desayunos variados, completos y saludables como este. ¡Nos vemos pronto por aquí matriculer@s! 

amlledo crepes saludables
amlledo crepes

Albóndigas veganas ft. @amlledo

albóndigas veganas

HELLO EVERYONE!

Hoy tengo el honor de tomarles el relevo a Emma y Ale con esta receta de albóndigas veganas pero, antes de entrar en materia, os contaré un poco sobre mí.

Algunos me conoceréis de Instagram como @amlledo aunque en realidad mi nombre es Lledó y a modo de aclaración diré que no, no soy vegana. Mi alimentación es variada e incluye alimentos de todo tipo, siempre tratando de priorizar aquellos de origen vegetal, integrales y libres de azúcares y aditivos. En resumen, intento llevar una alimentación consciente y equilibrada.

Puesto que comer es una de mis grandes aficiones, no siempre soy estricta con mi criterio de alimentación. Es decir, me permito disfrutar de escapadas gastronómicas (como podréis comprobar en mi cuenta de IG) pero nunca dejo de cuidar lo que como en casa. He aprendido que el equilibro es la clave, así que trato de combinar mi pasión por la gastronomía con un estilo de vida activo y saludable.

Os confieso también que me encanta cocinar, a pesar de haber sido autodidacta. Las ganas y la perseverancia han sido la clave para aprender en la cocina y llegar a sentirme segura en este pequeño rincón. Como me gusta probar cosas nuevas, siempre intento innovar, experimentar y no conformarme con lo de siempre. Así fue como salieron estas albóndigas que, aunque diferentes, no tienen nada que envidiar a las de toda la vida.

Como veréis, la receta es sencilla y los ingredientes, muy básicos:

- 1 Bote grande de lentejas cocidas
- Verduras al gusto (ej. Ajo, cebolla, espinacas, zanahoria, brócoli)
- 2 Cucharadas de salsa de tomate
- 1 taza de pan rallado
- 3 cucharadas de harina de avena (o cualquier otro tipo de harina integral)
- Aceite, sal y especias

Por un lado, lavamos bien las lentejas y, en un recipiente profundo, las mezclamos con el pan rallado. Por otro lado, calentamos la sartén con un poco de aceite y añadimos las verduritas troceadas. Cuando estén tiernas y doradas, incorporamos las dos cucharadas de salsa de tomate, la harina, la sal y las especias. Lo dejamos al fuego unos minutos y, cuando esté bien mezclado, lo vertemos en el recipiente donde habíamos dejado las lentejas. Lo trituramos todo junto hasta conseguir una masa homogénea y lo dejamos enfriar para no quemarnos al hacer las albóndigas. Cuando la mezcla esté templada, podemos ayudarnos con una cuchara para coger siempre la misma cantidad de masa y vamos dando forma redonda a las albóndigas. Las colocamos sobre una plancha de horno forrada con papel vegetal y las introducimos en el horno previamente precalentado. Con unos 20 o 30 minutos de horneado sería suficiente, aunque dependerá de cada horno y de la temperatura (180º - 200º aprox).

Con estas cantidades me salieron 23 unidades y las acompañé con unas patatas especiadas. ¡Una delicia!

Ahora ya no tenéis excusa para probar algo diferente, pero no os olvidéis de personalizarlo según vuestros gustos. No tengáis miedo de experimentar en la cocina y recordad que lo más importante es disfrutar del proceso.

Yo me despido ya, hasta la próxima. Mientras tanto seguiré tras la pista de las hermanas matriculeras ¡que aún tienen mucha guerra que dar!

albóndigas veganas

Cupcakes de garbanzos, banana y coco, con crema de anacardos ft @caruchoix

Cupcakes de garbanzos, banana y coco, con crema de anacardos

¡Hola desde Argentina! Mi nombre es Carolina (@caruchoix) y siempre me gustó cocinar. En mi casa, muchas veces cocinaba para toda mi familia (somos 5) así que me acostumbré a preparar comidas abundantes y generosas para que nadie se quedara con hambre. Cuando me mudé sola hace 3 años y pico, me di cuenta que al cocinar para mi misma, podía jugar un poco más con los sabores y preparaciones ya que no tenía que responder a ningún gusto más que el mío. Entre aciertos y desaciertos y siempre muchas investigaciones, descubrí que los ingredientes son lo más importante en la preparación de un plato. No sólo quería comer rico, sino que quería también comer bien y volver a encontrar el sentido a alimentarme: nutrirme. Encontré entonces una gran variedad de alimentos que ya conocía y muchos que no, y descubrí miles de propiedades que no estaba teniendo en cuenta; el orden de ingerirlos, cómo combinarlos e incluso como resaltar sus valores a través de la cocción / no cocción.

Y en todo este proceso, descubrí la clave que está a la vista de todos y que al mismo todos por alguna razón nunca parecemos razonar: el desayuno.

En Argentina (mejor dicho Buenos Aires, no puedo hablar mucho por el resto), la costumbre es levantarse y correr: correr al trabajo, correr a los compromisos, en fin: siempre correr. ¿El desayuno? ¿Para qué? Me levanto con sueño y el estómago cerrado, muy temprano porque tengo una hora y media de viaje hasta el trabajo. No llego a tiempo a tener ni siquiera ganas de desayunar, así que con suerte una taza de café y algo para picar y salir. Me pasaba a mi y a todas las personas que conocia. ¿El resultado? Mucha falta de energía y hambre generalizada hasta el almuerzo. Hacía el desayuno en cuotas y mal, nunca a conciencia y por lo general emparchado por harinas y azúcares. 

Hace aproximadamente un año empecé a escuchar y realmente escuchar a esa frase que reza: el desayuno es la comida más importante del día. Y descubrí que sí.

Incorporé fibras, proteína, vitaminas, semillas, lácteos y carbohidratos.  Es increíble ver como podemos combinar todo esto en una sola comida. ¡Y lo divertido y delicioso que és! Mi calidad de vida mejoró muchísimo: ya no sentía hambre todo el tiempo, ya había comido algo delicioso temprano y no sentía esa necesidad de consumir algo de antojo, entreno al mediodía y de a poco voy superando metas que jamás habría pensado. Tengo 31 años y de golpe me di cuenta que tengo un sólo cuerpo y que me tiene que durar mucho tiempo, así que solo depende de mí y de como lo trate. Con este compromiso conmigo misma, antes de irme a dormir todos los días pienso en lo que voy a desayunar y mentalmente me invento alguna receta a ver si funciona o no. Y siempre quiero probar cosas nuevas y cosas que jamás me habría esperado. ¿Garbanzos en el desayuno? ¿Y por qué no? 

 

Les dejo esta receta que me sorprendió muchísimo a mi misma, y que publiqué hace un tiempo en mi instagram.

Cupcakes de garbanzos, banana y coco, con crema de cajú.

Para los muffins:

- 1 lata y media de garbanzos 

- 50gr de coco rallado

- 1 banana grande

- 1 cdita de polvo para hornear

- 1 chorrito de esencia de vainilla

- 6 sobrecitos de edulcorante

- 1/3 taza azúcar mascabo

- 1/2 taza (o un poco mas si hace falta) de harina de arroz

- Pasas de uva (opcional)

- 1/4 de taza de aceite

Crema de cajú (anacardos)

- Cajú 100gr

- Casancrem(Philadelphia) light 1cda (no muy colmada) -

- Aceite de coco 1cdita

- 2 sobrecitos de edulcorante

Primero procesé los garbanzos con un poco de agua y el aceite, y ahí mismo en la procesadora le fui agregando las cosas de a poco (menos las pasas de uva).

Quedó una masa con una textura similar a la de las tortas de caja, pero un poco más espesa (si queda muy líquida sumar harina de arroz). Pasar a los moldes de muffin y dejar aproximadamente 30 mins en el horno a fuego medio. Ir chequeando con el cuchillo hasta que salga seco.

Procesar el cajú con la crema e ir agregando las cosas hasta que quede una pasta tipo crema (tardará 5 mins aprox). Dejar descansar en la heladera y decorar. 

Cupcakes de garbanzos, banana y coco, con crema de anacardos

Cookie Dough ft @tlacualli

masa de galletas

¡Holaaa! Hoy no os habla ninguna de las matriculeras. Lo hace una gran, pero que muy gran, seguidora suya, Ainhoa (@tlacualli). Soy una chica a la que le encanta cocinar (y comer más aún!) y que ha  tenido el gustazo de que estás dos súper hermanas le invitarán a escribir una recetilla por aquí. Muuuucha ilusión me hizo que me lo propusieran! CONFESSION TIME: Cuando decidí empezar a comer mejor y me metí en este mundillo de la healthy life su Instagram fue de los primeros que seguí y que me motivaban a seguir cuidándome. Les estoy muuuy agradecida!

Cuando me propusieron hacer esto empecé a darle vueltas a qué receta escribir. Lo primero que descarté fueron los gofres, imposible hacer una receta mejor que la que hay en este blog. Los bizcochos, mug cakes y pancakes están requetevistos. Así que echando un vistacillo a mi IG me encontré con las fotos del cookie dough que me suelo hacer para desayunar y vi claro que esa era la receta.

Quizá algunos no sepáis que es, aquí no es muy popular pero en Estados Unidos es algo que puedes encontrar en cualquier sitio. Un cookie dough original es básicamente la masa de las galletas con tropezones de chocolate típicas americanas, pero antes de darles forma y cocinarlas. Vamos una masa de galletas cruda. ¿Quién no ha estado preparando unas galletas, ha probado la masa para ver si necesitaba algún ingrediente más y cuando se ha ido a dar cuenta tenía masa para hacer solo un par de galletillas? ¡Decidme que no soy la única por favor!

El problema de esta receta es, que aunque esté tremendamente buena, muy a mi pesar, precisamente sana no es. Solo con decir que los ingredientes principales son el azúcar y la mantequilla, la cosa ya echa para atrás. Pero! Siempre hay un pero… Hay maneras de hacerla de una manera muy sanota, con la que se consigue una textura muy parecida y el sabor es increíble.

La clave está en el ingrediente principal. ADVERTENCIA: No os asustéis cuando leáis cual es. Sé que quizá no os va a parecer muy apetecible o penséis que se va a notar el sabor, pero os prometo que no es así para nada. Prepararos… Lo voy a decir… El ingrediente principal son garbanzos cocidos!!! Sí sí, habéis leído bien. Las legumbres son la base de esta receta.

Pero no, no sabe para nada a garbanzos. De hecho estoy segura que si alguien os da a probar sin deciros con qué está hecho ninguno sabríais que los lleva. Por eso está receta es genial para aquellos que no os gusta el sabor de las legumbres, así podréis comerlas y beneficiaros de todos sus nutrientes (son altas en proteínas, carbohidratos, minerales, vitamina D…) sin suponeros ningún esfuerzo. Además al ser un alimento tan alto en proteínas esta receta es ideal para vegetarianos como yo o para aquellos que quieran aumentar su consumo de proteína de origen vegetal.

Bueno ya viene siendo hora de dejaros con la receta. Solo deciros que si queréis ver alguna de las recetas que suelo hacer las encontraréis en mi IG @tlacualli. Por allí veréis muchos desayunos y algún que otro plato vegetariano para comer. Todo sano pero muuuuy rico! Palabrita!

Ingredientes:

  • 200 gramos de garbanzos cocidos (enjuagados y escurridos en el caso que sean de tarro)
  • 70 gramos de dátiles sin hueso, mejor si son medjool porque son más dulces
  • 1 scoop de proteína sabor vainilla (es totalmente prescindible)
  • ½ cucharadita de levadura
  • 80 ml de leche de almendras o la que prefiráis
  • 10 gramos de chips de chocolate sin azúcares añadidos

*Los ingredientes de arriba son los ingredientes base pero podéis añadir otros según os apetezcan. Por ejemplo añadir cacao o mantequilla de cacahuete. Además, podéis variar la legumbre, yo suelo utilizar también alubias blancas o negras.

Para hacerla solo necesitamos poner todos los ingredientes menos la leche y los chips de chocolate en un procesador de alimentos. Una vez los tenemos, batimos hasta que se haya creado una masa espesa y todos los ingredientes estén bien triturados. Ahora vamos a añadir la leche. Yo os aconsejo ir echándola poco a poco: echáis un pelín, batís y miráis la textura. Id repitiendo estos pasos hasta que quede una textura que os guste. Y ya está! Ya solo queda servir, echar los chips de chocolate y disfrutarlo muuuucho!!!

Espero que os guste tanto como a mí y gracias matriculeras por la oportunidad! Hasta pronto!

masa de galletas

Ensalada de alubias

ensalada de alubias

Alo alo! Las noticias dicen que el verano ya se ha acabado...pero permítanme que discrepe. Hace un calor en la calle...para morirse. Por eso, y antes de que lleguen las cucharas y la sopa, os traemos esta receta que se monta en cero coma uno y hace un tupper perfecto.

Ingredientes

  • 1 bote de judias blancas lavadas
  • 5-6 aceitunas negras
  • 1 tomate grande cortado en gajos
  • 1/2 cebolla roja

Preparación

Lo único que tenemos que hacer es poner todo junto, mezclar con un chorrito de aceite, un poquito de albahaca, sal si queremos y LISTO.

Os quejaréis de dificultad eh? Telaaaa!!

Un besote familia!!

Spicy tofu y quinoa

tofu quinoa picante

Yellow matriculeros!

El otro día andaba sin demasiado tiempo, sin demasiadas ganas de cocinar y además tenía que comer tofu sí o sí. Y digo sí o sí porque quería darle una oportunidad a este alimento, y no sería la primera vez que lo compro y se queda en la nevera. Así que esta vez me lo tenía que zampar. Sé de requetesobra que el tofu de por si mucho sabor no tiene y que es importante darle un poco de vidilla. Así que, si ya de por sí me gusta marinar el pollo, la carne o el pescado, aquí me tenía que lucir con un marinado bien sabrosón. 

Así que, esto son los ingredientes del marinado (que le van al pollo fenomenalmente bien también):

  • 4 cucharadas de albahaca (o más)
  • 2 cucharadas de ajo en polvo
  • 1 cucharadita de pimentón de la vida (o más si lo quieres bien picante)
  • 2 cucharadas de soja baja en sal
  • 4 cucharadas de agua

Mezclamos todo bien, metemos la soja, y lo dejamos en la nevera mínimo 10 minutos. Por otro lado, hacemos la quinoa (o la tenemos ya cocinada del finde) y lo mezclamos todo. El sabor: delicioso. Ahora, a la textura del tofu todavía me tengo que acostumbrar, jajajaja. Y si os pica la curiosidad por saber el motivo de mi atrevimiento con el tofu, no hay ninguno. Cero. Simplemente me daba intriga probarlo y...ahí que fui. 

Y hasta aquí el post de hoy. Un besote FUERTE!

Acai Bowl

açai bowl

B-R-E-A-K-F-A-S-T! Bueno, ya habéis oído hablar del açai, ¿no? ¿No? Pues estáis muy out. Que no, que es broma. A mi hasta prácticamente ayer me sonaba a realidad lejana y extraterrestre. Pero no, resulta que es el fruto de una palmera brasileña (son así como arandanillos) que tiene mil millones de cosas. Vitamina A, B y C, mil millones de antioxidantes, ácidos grasos esenciales (OH, DIOS GRASA. Mira este vídeo si todavía huyes de las grasas), muchísima fibra y proteína. Vamos, que lo tiene todo, papi. ¿Y cuál es el resultado del açai? Pues bien, esos boles moraditos que rulan all over Instagram y que quitan el apetito (visual, al menos).

No os voy a mentir, y por muy dulcecito que esté y mil y unas propiedades que tenga el açai, yo sigo siendo de pan con tomate y aceite. Que para mi...no hay desayuno que me gusté más. No obstante, es una gran gran gran gran gran opción y megarecomendable incluirlo en nuestra dieta. ¿Lo malo? El precio del açai todavía no es muy bolsillo friendly, pero bueno todo se andará. Nosotras la compramos en MyBodyGenius y para el ritmo al que lo comemos (que es más bien lento), bueno, es aceptable. 

Dicho esto, vamos a ver cómo preparar uno de estos boles tan sumamente preeeeciosos. 

Ingredientes (2-3 raciones)

  • 200ml de leche de almendras sin azúcar
  • 3 cucharadas de açai
  • 2 tazas (dos puñados) de frutos del bosque varios 
  • 5-6 hielos si no tenemos los frutos congelados
  • 1/2 plátano congelado (opcional)
  • Puñado de espinacas
  • Opcional: edulcorante

Procedimiento

Mezclar todo y servir toppings. En nuestro caso: almendras, chia, plátano en rodajas y más frutos del bosque. 

açai bowl
açai bowl
açai bowl
açai bowl

Crema de calabacín con pistachos

Hello! It's us! We were wondering if after all these years you would like...comer crema de calabacín? ¿Ligera obsesión con Adele? Es posible. No shame at all. Y con Justin Bieber, también. A mucha honra. Pero bueno, no estamos aquí para hablar de música, no? Yo creo que no. Así que, let's get right into cómo preparar esta deeeeeeliciosa, rápida y saludable crema de calabación.

Bien, si hay algo especialmente práctico en cocina son las cremas. El por qué, creo que está claro, ¿no? Son facilisimas de hacer, rápidas, se pueden llenar a ingredientes saludables y se almacenan que ni los tetra bricks cuadrados.

Siendo sinceras con vosotras, cremawise andamos un poco vagas y sin demasiadas ganas de innovar, oye, son épocas. El caso, la crema de calabacín es una de las que preparamos todas las semanas y sin duda es un HIT por aquí.

Necesitamos muy poquitos ingredientes (para 4):

  • 4 calabacines
  • 1 o 1/2 cebolla
  • 6 quesitos light (opicón veggie: leche de almendras)
  • Parmesano (opcional y al gusto)
  • 4-5 pistachos por bol. 
  • Agua y/o caldo de verduras

La complicación es la siguiente: cortar los calabacines brutalmente en un par (o tres) de pedazos. Hacer lo mismo con la cebolla y meterlo todo en una olla con suficiente agua que cubra. Se puede hacer en olla express mucho más rápido, pero yo lo dejo a fuego medio durante mil horas y me olvido. Lo quito cuando está todo blandito. 

La opción más elaborada, es primero pochar la cebolla y ya echar el agua y el calabacín. Lleva un pelin más de rato pero esta requeterico.

El caso, dejamos que todo se ablande bien. Batimos, incorporamos los quesitos (igual le hace falta un pelin de leche), batimos más, ajustamos sal, especias y listo.

Rallamos queso por encima y añadimos los pistachos. Y c'est tout!

Enjoy!

Ensalada de canónigos y champiñones

Alohaaa hermosuras! Hoy es uno de Agosto y hay que celebrarlo. Y, ¿por qué hay que celebrarlo? Pues porque sí. Porque en general hay que celebrar todos los días...que pasan muy rápido y luego cuando nos queremos dar cuenta nos cagamos en Satanás (expresión que solía utilizar mi abuelo). El caso, que hace un tiempo maravilloso para coger esta ensalada, plantarse en la terraza y disfrutarla de lo lindo. Porque una ensalada no sienta igual en verano que en invierno...y eso es una verdad universal. 

Vayamos al lío y vamos a armar esta ensalada de canónigos, champiñones y vinagreta de frambuesa en cero coma uno. 

¿Qué necesitamos? (para 3-4)

  • 1 bandeja de champiñones laminados 
  • 1/2 limón
  • 1 diente de ajo picado
  • Perejil
  • Canónigos
  • Puñado de queso de cabra fresco en taquitos (opcional)
  • 2 cucharadas de almendras laminadas
  • Sal y pimienta
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de vinagre de frambuesa

Lo primero que tenemos que hacer es lavar los canónigos, escurrirlos bien y servirlos en una fuente. Después, lavamos bien los champiñones y los hacemos a la plancha con el jugo de medio limón, sal y pimienta. Al ratito añadimos el ajo picadito y una cucharada de almendras laminadas. Dejamos que todo se tueste bien, lo sacamos de la plancha y dejamos que se quede templadito. Vamos cortando el queso en daditos y lo añadimos junto a las almendras crudas a los canónigos. 

Por otro lado, hacemos la vinagreta con el aceite de oliva y el vinagre de frambuesa (y la sal y la pimienta). 

Por último, vertemos los champiñones en la ensalada y echamos la vinagreta. Con amor y cariño pero sin manosear la ensalada, mezclamos todo bien y...A COMER! Si bien esta ensalada lleva un pelín más de rato que el típico (y muy respetable) "a ver qué hay por la nevera", merece la pena. 

En fin serafines, nos leemos en el próximo post.

Un besote molt fort! 

Brownie de garbanzos

Hellow!

Seguimos con la semana del desayuno por aquí. Hoy vamos a compartir con vosotros una receta que hemos hecho non-stop desde que la descubrimos. De verdad, es una maravilla y le quita un porrón no, dos porrones de calorías a la receta original. Encima se hace rápido, cunde muchísimo y la cantidad de chocolate es completamente ajustable, así que si queréis echar menos de la cantidad que os decimos nosotras, adelante...que tampoco cambia tanto.

Y la base y estrella de está receta son...¡¡¡¡¡LOS GARBANZOS!!!!! tachááán! ¿Garbanzos en 'La Matrícula Roja'? ¿Qué raro no? Y es que si nos seguías por Instagram, sabréis que nos encantaaaan los garbanzos. Los usamos para tooodo. La idea la sacamos de ver varios blogs vegetarianos...y es que los garbanzos y su harina (y las lentejas también) sirven para mil cosas más que los cocidos o potajes. A veces no caemos en que los alimentos pueden tener usos completamente diferentes a lo que estamos acostumbrados...sólo hay investigar un poquito y atreverse a probar. Aunque metamos la pata hasta el fondo y nos quede una mole de legumbre chamuscada.

Bueno, no me voy a enrollar más...que últimamente no me callo.

Necesitamos

  • 400 gramos de garbanzos cocidos (los lavamos bien antes)
  • 1 huevo
  • 2-3 claras
  • Edulcorante al gusto (cuando se cocina pierde dulzor...cuenta con eso)
  • 1 cdita de aceite
  • 1 chorrito de leche
  • 2-3 cditas de levadura
  • 2 cucharadas de cacao puro en polvo desgrasado (nosotras usamos este de Valor)
  • Pizca de sal
  • Opcional: mix de frutos secos y cachitos de chocolate

De verdad, esto es tan simple que me sabe hasta mal explicarlo. Lo primero que hay que hacer es batir los garbanzos hasta que queden como una masa. Después echamos el huevo y las claras. Echamos todo y batimos!

Lo ponemos en un molde para horno y lo metemos 200-250º durante unos 20-30 minutos.

¡Y no tiene más! Ya lo tenemos. Antes de abalanzarte a probarlo, deja que repose unos veinte minutos. Si te ha quedado demasiado blandeje (que puede pasar) mételo en la nevera sin miedo. Y si no te ha quedado blandito pero lo quieres frío, pues también.

Y tal que así queda el brownie. Acompáñalo con helado de plátano caserito (por aquí tienes cómo hacerlo) o con helado de bote de toda la vida normal normalísimo. También puedes no acompañarlo...que siendo francos, es lo que solemos hacer nosotras. Lo cortamos en cachitos y lo guardamos en una bolsa de zip. Todo muy apañao, ¿verdad?

Bueno, me callo ya que tengo muuuusha cosa por hacer.

Tú, querido lector,  te recuerdo (como siempre) que si no te quieres perder ni una de las comidas que preparamos o del deporte que hacemos nos sigas por Instagram (@lamatricularoja) y Facebook!

Mil gracias a todosssss y nos leemos prontito!:)

Helado de plátano

YELLOW A TODOOO EL MUNDO!!

Hoy os traemos un vídeo. ¿Hace cuánto que no posteábamos un vídeo señores? Pero es que son TAN TAN TAN pesados. Llevan muuuucho tiempo. Entre que no tenemos la costumbre, que la luz va y viene a su gusto y SIEMPRE hay algo que hacemos mal, grabar nos lleva entre 1 o 2 horas más de lo que se tarda en hacer la receta normal. En fin, es muy dura nuestra vida, ¿vale?

El caso, estaba yo el otro día navegando por los increíbles mundos de Pinterest, cuando vi un helado con una pinta de INFARTO que juraba y perjuraba que únicamente llevaba un ingrediente: plátano (pulsa aquí para ver el post original). Y pensé, si hombre, si hombre…esto es imposible que sea verdad y quede esa textura tan de helado con solo plátano. Además, ya sabemos todos que en Pinterest todo es muy bonito y pero luego las cosas no salen todo lo ideales que deberían. El caso, que cogí a Emma por banda y le dije: tenemos que probar a hacer helado de plátano. Y claro, es oír las palabras PLÁTANO y HELADO juntas y Emma se vuelve loca, empieza a aplaudir, a dar vueltas y bailar la conga.

Bueno, bueno…que lo hicimos y ¡MAGIA! Todo es cierto, es el sueño de todo amante del plátano y del helado. Así que, sin enrollarnos ni un segundito más, si quieres ver cómo hacer helado de plátano, a ver el vídeo y después a hacerlo, claro.

Como os he dicho, lo único que necesitamos es un plátano (da para dos bolas pequeñas o una grande). Ya que os ponéis, yo os diría que hagáis más cantidad y así tenéis para rato. Cortamos el plátano en rodajitas, lo metemos en un tupper apto para congelador y congelamos. Tiene que estar muy muy bien congelado, así que si podéis, dejad que se congele durante toda la noche. Una vez esté congelado, sacamos el tupper de la nevera, sacamos los cachos de plátano del tupper y, como buenamente podamos (un poco de fuerza bruta), separamos los cachitos de plátano (porque lo que tendrás es un bloque de rodajas de plátano). Metemos todo a la picadora y a toquecitos para que no se recaliente el aparato picamos el plátano. Cuando ya vaya cogiendo textura podemos apretar el botón más seguido y ver cómo el plátano congelado es ahora una maaaaaaasita de helado perfesta. Cuando ya lo tengas listo, de nuevo al congelador unas dos horas mínimo.

Y ya está. Ahora a disfrutarlo. Le van genial unas nueces, unos chips de chocolate, un poco de sirope (ya es la rebomba de dulce)…o nada de nada, el solito está bien rico. Otra cosa interesante que podemos hacer es, una vez lo tengamos picado y con textura de helado, incluimos tropezones y lo congelamos con los tropezones de nuez, chocolate, whatever you want.