Motivación y disciplina para adelgazar. ¿Cuál es la diferencia?

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¡Hello aleolis!

Dicen que para adelgazar hay que estar muy motivado: motivado para "hacer dieta", para entrenar, para resistirse a la tarta de cumpleaños de tu mejor amiga o, en general, para conseguir un objetivo. La idea general es que necesitamos grandes dosis de motivación para lograr algo, en este caso adelgazar. Y sinceramente, desde mi punto de vista, lo que realmente necesitamos para lograr bajar de peso y MANTENERLO en el tiempo es disciplina. Y como todo lo bueno, cuesta un poquito conseguir dominar este arte. Pero bueno, vayamos por partes. 

La motivación esta genial y es FUNDAMENTAL para arrancar. Pensemos en un coche, ¿de acuerdo? Bien, la motivación podría asemejarse al gesto de introducir la llave y girarla para que arranque el coche, pero lógicamente para que éste se mueva (al menos de momento) necesitaremos apretar de manera continuada el pedal y el freno. Simplemente con el giro de la llave no es suficiente. Como decía, necesitamos apretar el freno, el acelerador y tener gasolina en el depósito; digamos que estos elementos podrían compararse con la disciplina. 

LA MOTIVACIÓN

Y, ¿por qué no podemos depender ni sustentar nuestro proceso de pérdida de peso en la motivación? Porque ésta, queridos lectores es dependiente de muchos factores: de nuestro estado de ánimo, nuestro estado emocional y un montón más de factores. La motivación puede durar más o menos tiempo, pero SIEMPRE es temporal. Resulta IMPOSIBLE mantener un mismo nivel de motivación con respecto a un tema durante toda una vida. En el caso de adelgazar, es imposible estar siempre A TOPE y lleno de ganas y POWER interior: habrá veces que te frustres, que no logres los avances que esperabas o que des algún paso hacia atrás. Y todo ello tendrá impacto en la motivación. Cuando dependemos de la motivación para hacer algo, normalmente, únicamente lo llevemos acabo cuando nos sintamos de determinada manera. Y, como digo, habrá MUCHOS días en los que la motivación no esté por las nubes. Este es el motivo por el que las dietas no funcionan. Esperamos a ese lunes en el que estamos super motivados para comprar lechuga en lugar de Nocilla y cambiar las galletas por pan integral; pero resulta, que el miércoles en el trabajo te ha caído una bronca de tres pares de narices, hayáis discutido con vuestra pareja y tengáis vacía la nevera. En este momento, en el que se dan todos los factores para que toméis decisiones que el lunes no querías tomar es cuando la motivación no funciona. Es hora de la CHAN CHAN CHAN...¡DISCIPLINA!

LA DISCIPLINA

La disciplina es nuestra mejor superpoder; no importa como te sientas, qué te apetezca o no, a la disciplina no le importan tus sentimientos, es una gran roca emocional, únicamente quiere QUE LO HAGAS. Aplicar la disciplina para conseguir nuestros objetivos es un método de resolución de problemas que no depende de cómo nos sintamos. Es decir, cuando aplicamos la disciplina, no esperamos a tener ganas para hacer algo, lo hacemos a pesar de no tener ganas. La disciplina, es lo que crea hábito. ¿Es sencillo? ¿Es fácil? No. Como todo lo bueno, cuesta. En general, de manera natural, nos resistimos al cambio, a lo difícil, a lo tedioso, a lo que nos da miedo. No obstante, cuando hacemos aquello que estamos posponiendo por pereza, falta de motivación, desgana y demás, el subidón de adrenalina, de orgullo y confianza personal son incomparables. Y, al final, esta sensación, el saber que estás haciendo para ti lo que más te conviene a pesar de que no sea lo que más te apetece en ese momento, es lo que creará el hábito. Y de ahí, aleolis, ya es muy difícil salir. 

LA RELACIÓN DISCIPLINA - MOTIVACIÓN

¿Quiere esto decir que nos olvidemos de la motivación? ¿Que no la necesitamos para nada? EEEERROR. En absoluto. Hemos dicho que el coche no funciona sin arrancarlo, ¿no? Tenemos que aprovechar los picos de motivación para construir y trabajar la disciplina (como un músculo) o para proporcionarnos un extra de ganas que nos permita entrenar con más intensidad o ponernos un poquito más creativos en la cocina. En ocasiones, esos picos duraran más y en otras menos, pero SIEMPRE tenemos que aprovecharlos mientras duren, no depender de ellos. 

Pero, ¿quiere esto decir que no puedo tener ni un día vago?¿Un día que no me apetece hacer nada? CLARO QUE SÍ. Un año tiene muchos días, muchos días para todo. Dentro de los 365 días con los que contamos, hay días que nuestro cuerpo nos va a pedir no entrenar, nos va a pedir comer algo que se salga de nuestra alimentación habitual. Claro que sí. Y está BIEN. No pasa nada, no hay cabida para los remordimientos. Para eso está el hábito y la disciplina, para reconducirnos de nuevo. Eso sí, que estos días sean puntuales, que no se convierta en una espiral infinita. 

Así que, en conclusión y para ir acabando, que me he enrollado mucho: si quieres hacer algo ponte hoy mismo, ahora mismo...aunque no te apetezca. Da un pasito. Por norma general, la motivación llegará y aumentará en cuanto te pongas en marcha y te decidas a hacerlo. Lo cual me recuerda mucho a esta famosa frase de Picasso: "La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando". Pues algo parecido pasa con la motivación...que al fin y al cabo, no deja de tener un gran componente de inspiración ;). 

¡Un besote muy fuerte! Nos leemos pronto :)