Guía para hacer una compra saludable en el super

 Photo credit: Zivile&Arunas en Unsplash

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¡Aloha matriculeros! ¿Listos para abril? Yo la verdad que no, que esta semana viene fuerte y con muchísimos eventos chulos que ya os iré compartiendo por aquí o por redes sociales, o por donde sea, ya veremos. 

Pero bueno, vamos al grano. Hoy os traigo un post resuelve dudas que me habéis pedido vosotros: cómo comprar saludable en el supermercado. Y la verdad, no sé si os voy a descubrir América u os voy a contar alguna cosa que no supieseis...pero oye, yo comparto mi experiencia y si os sirve, bienvenida sea. 

Seguro que más de una vez te has visto en el súper rodeado y abrumado por la marabunta de opciones que tienes. ¿Cómo sé cuál es la correcta? ¿Cual escojo si quiero empezar a llevar un estilo de vida saludable? Lo entiendo, puede ser súper abrumador, especialmente al principio. Pero tranquilo/a, que es mucho más fácil de lo que parece, believe me

Al final, si lo simplificamos mucho, todo se resume en un concepto: compra en la periferia del supermercado. Y aunque suena muy pomposo, no es más que evitar los pasillos centrales/interiores. Por norma general, los pasillos que están en las "afueras" suelen vender productos frescos: frutería, pescadería, carnicería, charcutería y panadería. De este modo, te ahorras el paseo por los pasillos de productos envasados y procesados, que, en gran medida, son los que debemos evitar al máximo: galletas, cereales azucarados, salsas, patatas de bolsa, etc. ¿Quiere decir esto que arderemos en el infierno si entramos a uno de estos pasillos? ¡NO! Podemos encontrar la avena, la pasta, el arroz y demás productos estupendos en estas zonas, pero son unos productos específicos. En líneas generales, si te paseas por la zona externa del súper te andarás con menos quebraderos de cabeza sobre qué es sano y qué no. 

Y no tiene mucho más. Te dejo por aquí unos tips que he ido aprendiendo y que a mi me funcionan a la hora de tomar mejores decisiones en el súper:

  • Planificación. 

De un modo u otro, planifica. Ya sea con un planificador de comidas, una lista, una aplicación...lo que quieras. Pero ve con una idea de lo que tienes y quieres comprar. Parece una tontería, lo sé, pero es de muchísima ayuda a la hora de no comprar de manera impulsiva. 

  • Jamás compres con hambre o antes de alguna comida

Si estás que te comes hasta las esquinas, olvídate de hacer la compra. No es el momento. Intenta picar alguna fruta o algo que te haga sentir medianamente lleno (o si puede ser lleno, mejor) y después hacer la compra. Si la haces con la vaguería post comida, mejor. 

  • Lee las etiquetas

Cuando tengas ese paquete de galletas con chocolate, ahí, en la mano, de camino a la cesta...¡PARA! Toca razonar las cosas. ¿Por qué lo voy a comprar? ¿Qué me va a aportar? ¿Qué ingredientes tiene esto? Toda esta información y mucha más te la da la etiqueta nutricional. ¡Úsala! Y si no sabes cómo, aquí tienes un post que te lo resuelve todo todo. 

  • Evita hacer muchas mini-compras

Sé que es difícil y probablemente a mi es el punto que más me cuesta por tema de horarios y organización en casa. Pero, en la mayoría de los casos, parece que hacer una o dos grandes compras semanales ayuda a tomar mejores decisiones. En cambio, si bajamos cada día al súper (ojo, no digo al mercado) somos más proclives a caer en la tentación. No sé... Supongo que eso ya depende más de cada uno. 

Y hasta aquí puedo leer en el post de hoy, que me voy pitando a entrenar. ¡Contadme vuestros trucos para ir al supermercado y hacer una compra saludable en los comentarios!

Un abrazo súper fuerte!