Embutidos embusteros: ¿cuál comprar?

pavo envasado no sano

"Eh! Que ya me he empezado a cuidar, ahora como pavo todos los días" Esta es una de las frases que me repite la gente de mi entorno cuando llega enero, mayo o septiembre y quieren "cuidarse" un poquito. También en un intento de llevar una alimentación más "sana" se oye mucho. Y es genial, no me confundáis. El mero hecho de querer pulir la alimentación es un paso enorme en sí mismo, así que por esa parte ninguna queja. El problema es que hay una confusión con respecto a lo que es y lo que no es el pavo (de embutido) que ni el peor de los sudokus. Y en general con los embutidos. Cuando voy a la charcutería se me llevan los demonios cuando oigo a un cliente, con la firma convicción de que está tomando una buena elección, pedir 100 gramos de pavo sin grasa, sin lactosa y sin sal. Y, estaréis pensando ¿por qué? Pues bien, esa persona que quiere cuidarse y que piensa que está comprando un alimento de lo más saludable en realidad está comprando un producto que contiene un porcentaje muy bajo de pavo y una extensa lista de ingredientes de dudosa calidad nutricional.

No nos vamos a engañar, los embutidos son un recurso, para muchos, delicioso y práctico. Son rápidos de comer, muy versátiles a la hora de elaborar preparaciones y también son portátiles. Pero, en el "lado oscuro", se trata de productos procesados, con un alto contenido en sodio y que, en su mayoría, incluyen ingredientes como la dextrosa (azúcar) o la fécula de patata. 

Y es que, los embutidos son los reyes del "sin": los compramos por lo que NO tienen y no nos preocupamos por lo que SÍ tienen. El etiquetado de estos productos es extremadamente confuso y están diseñados para que nuestra atención se centre en que no tiene grasa frente a otras cuestiones como el ridículo porcentaje de carne que contienen. Pensadlo, ¿por qué el pavo, que de manera natural no contiene gluten, necesita una etiqueta que indique que no tiene? o ¿por qué el pavo, que ya de por si es bajo en grasa, necesita una pegatina de "reducido en grasa"? ¿De verdad te compensa una mínima reducción en el porcentaje de grasa en un producto que de por sí es bajo en grasa por un puñado de sal y azúcar (entre otros)? Quizás es mejor que contenga un poquitín más de grasa pero que sea un 90% pechuga de pavo. Cuánto daño ha hecho la maldita obsesión anti-grasa. No hay que irse muy lejos para confirmar esto, pregunta a cualquier charcutero por pavo natural -sólo pavo- y no te ofrecerá ninguna de las marcas más comerciales y más "televisivas". Y es que ¡manda narices! Me fastidia mucho ver cómo gente que intenta tomar buenas decisiones no lo hace por una cuestión de publicidad.

Pero bueno, vamos a ponerle solución a esto en un periquete y vas a saber qué y cómo pedir en la charcutería. (Recuerda que se trata de producto procesado, por lo que vamos a evitar que se convierta en la base de nuestra alimentación. Mucho mejor que ases/cuezas una pechuga de pavo de la carnicería y la desmenuces...nos entendemos, ¿no?:

  1. Menos es más. En general, la mejor opción será el pavo que menos etiquetas, colorines y demás tenga. No tiene ni un color blanquecino, ni rosa rosa ni nada por el estilo. 
  2. El pavo. La marca que yo compro es Frial, y aunque tiene sal añadida es lo más natural que he encontrado hasta la fecha. 
  3. Jamón York. Tiene algo más de grasa que el pavo, pero de nuevo, pregúntale a tu charcutero por el más natural. Uno que simplemente esté cocido y YA. 
  4. Jamón serrano. Ya sabéis que yo sin él no puedo vivir, me encanta, la adoro y siempre será así. Pero como es un alimento que consumo casi a diario, procuro pedir de la parte alta que absorbe menos sal y siempre le quito la parte de la grasa. 
  5. No te obsesiones con el "sin". Que no tenga uno u otro elemento no quiere decir nada, es más, seguramente se ha quitado algo para incluir más de otro. Por ejemplo, grasa por azúcar. 
  6. Invierte en salud. El pavo y el jamón natural son algo más caro que el resto de opciones, pero créeme, si comes de forma regular embutidos, estás invirtiendo en salud. 

Pero Ale,

¿Cuánto puedo comer? Depende. Una ración equivaldría a una loncha grande o dos pequeñas. En mi caso, por ejemplo, que tengo tres raciones en el desayuno, tomo tres-cuatro lonchas de jamón serrano. 

¿Es verdad que pueden dar cáncer? Como ya hemos visto, los embutidos son productos procesados que contienen grasas (en su mayoría de las menos deseadas), una alta cantidad de sodio y sí, tienen cierta relación con el cáncer. Y esto, ¿por qué? Para responder a esta pregunta (bueno, y consultar todo el post) hemos consultado a mi nutricionista Krizia. Krizia nos explica que, en estos procesos se añaden nitritos, nitratos y otras sustancias químicas que pueden estar asociadas al desarrollo de cáncer, principalmente al cáncer colonrectal o cualquier parte del estómago. Ahora, tampoco es cuestión de alarmarse:  siempre y cuando consumamos los de mejor calidad y evitemos tomarlos a diario no pasa nada. No obstante, debemos tener siempre en cuenta que dentro de los embutido enlatados, curados, ahumados y demás, el número de opciones no saludables es bastante mayor al saludable. 

¿En qué casos es mejor evitar su consumo? Bien, Krizia lo desaconseja a personas con hipertensión, problemas cardíacos, retención de líquidos y  enfermedades renales.

Y hasta aquí el post de hoy. Y vosotros, ¿soléis tomar embutido a diario? ¿cuál es vuestro preferido? Espero que os haya sido útil y cualquier duda, ya sabéis, podéis dejarlo en los comentarios o -mandarnos un email. ¿Soléis tomar embutido a diario? ¿Cuál es vuestro preferido?

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pavo jamon envasado dextrosa

** Este post lo he escrito junto a mi nutricionista Krizia Radesca, quien se ha encargado de supervisar toda la información que os traigo.