Yo, mi , me, conmigo

Hola matriculeros. Estaba yo hoy pensando y me he dicho, oye, why not, voy a compartirlo in da blog. 

El caso es que estaba dándole vueltas a un tema que de nuevo tiene poco y menos. ¿Cuánto tiempo dedicamos a pensar en los demás? Da igual quién sea: familiares, amigos, parejas, profesores, jefes...da igual, a los demás. ¿Cuánto? Nos preguntamos qué estarán pensando sobre lo que dijimos o dejamos de decir, sobre lo que hicimos o dejamos de hacer y por supuesto, archiconocido, nos agobiamos por lo que piensen de nuestro aspecto físico o lo que llevemos puesto. Y aunque creo que, a medida que nos vamos haciendo mayores, esta presión va disminuyendo, tengo mis dudas de que desaparezca por completo...ojalá me equivoque. 

Seguro que no soy la única que se ha quedado releyendo una y otra vez una conversación de Whatsapp, dándole vueltas a por qué la otra persona en lugar de un "vale" ha decidido utilizar un "ok" (sin emoji, por supuesto). Y seguro que no he sido la única que se ha quedado dándole vueltas durante horas hasta que ha retomado la conversación. ¿Habré hecho algo? ¿Habré dicho algo? ¿Estará enfadado/a conmigo? ¿Para qué? Para finalmente comprobar que no pasa nada. Eso sí, todo ese tiempo de darle vueltas y andar más rallado que un jersey de marinero, no me lo quita nadie. Tiempo que podría haber dedicado a cualquier otra cosa. O igual se lo he dedicado, pero no he tenido la cabeza en ello. Por ejemplo, qué se yo...pintarme las uñas. Pero disfrutándolo. Sin run runs en la cabeza. Pero no. Y como os decía, creo que he mejorado. Y creo que mejoro conforme pasa el tiempo, pero cuesta. 

Siempre me ha parecido algo absurdo eso de me da igual lo que diga nadie...más que nada porque es imposible. Si no son los demás, entendiendo "demás" como cualquier persona que no conozcas, será tu madre, tu novio o tu compañero de trabajo. De alguien, te guste o no, te va a importar la opinión. Y es normal, es lo que tiene querer a la gente y ser un ser sociable. Pero. Ahí va mi pero.

Pero creo, de verdad, que es deber de cada uno valerse consigo mismo. Y que lo que tu creas y pienses, sea suficiente. Sí, nutrirse de las opiniones de los demás, pero que éstas no condicionen lo que tu crees, opinas o quieres hacer con tu vida. Incluso si vienen de gente a la que admiras y quieres tanto como un miembro de tu familia o una pareja o X, me da igual. Si confías en ti, en tu idea...hazlo. Y si fracasas, mira oye, fracasas. Que el intentarlo y el creer en ti sea más poderoso que un "te lo dije". Pero, de verdad, ni siquiera por gente a la que quieres y valoras su opinión, dejes de hacer algo en lo que verdaderamente crees. Ese "que dirán" o "qué pensarán" si hago esto o quiero llegar a esto otro, no sea más que un factor que te enriquezca y te proporcione otra punto de vista a lo que tu ya tienes en mente. Es mucho más fácil decirlo y ponerlo en palabras que la realidad, lo sé. Pero por eso mismo, si fuese fácil, no estaríamos aquí dándole vueltas. 

Y por supuesto, no dejes de crecer, de aprender y de enriquecerte como persona por nadie. Hay momentos en la vida en los que igual dejamos de hacer o simplemente apartamos aquello que nos ha hecho ser quien somos. Esto es muy típico cuando una persona empieza a salir con alguien y se "olvida" de quién era y lo que hacía antes de conocer a ese alguien. Graaaave error. Creo que ambas cosas pueden y deben ir en paralelo. Sé que es difícil, que a veces cuesta ver más allá de tal o cual persona, pero no conviertas a nadie más que a ti mismo en tu pilar fundamental. Porque nadie más que tú puede serlo. Y eso se hace viviendo para ti, con otra persona a tu lado (claro que sí), pero para ti. No creo que esto sea ser egoísta, es más, quién esté a tu lado, se alegrará de ver cómo evolucionas y te animará a seguir haciéndolo. Y ella también querrá crecer por su cuenta. Entendédme, crecer puede ser algo tan sencillo como tener cierta edad y seguir jugando al fútbol en el equipo de barrio y disfrutando de las cañas post-entreno. Pueden ser cosas sencillas pero que, en el fondo, te hacen ser quien eres. Y también puede ser llegar al top del top en tu trabajo. El qué me da igual...casi cualquier cosa que hagamos y disfrutemos, nos va a reforzar como personas. Pero eso, haced vuestro camino, de la mano de alguien o no. Eso sí, aseguraos que si lo hacéis con alguien, esa persona no anule quienes sois vosotros  y lo que habéis ido construyendo desde el día 1 de vuestra vida. Suena muy filosófico y cheesy todo, pero de verdad creo esto ocurre y es una pena ver cómo sucede. Quered mucho, pero a vosotros mismos también (y ahora no hablo de la apariencia física, que también, jaja). 

Y ya me despido. La verdad que este post ha sido completamente espontáneo, no tiene guión ni sabía muy bien qué quería decir ni cómo estructurarlo, pero al final vuelve un poco todo a lo mismo, ¿no? Al amor propio y la importancia de conformarse con tener la aprobación y validación de uno mismo. He tocado unos cuantos temas que bien podrían tener un post para ellos mismos, ¿no? Que si la paranoia whatsapil, que si las dudas, que si el futuro, que si las relaciones...pero bueno, ya si sale el tema, podemos ir hablándolo en diferentes posts. Bueno, he sido un poco chapas, pero...me apetecía ser una chapas, qué le voy a hacer.

Un besote enorme. Muy muy muy grande.