Deporte: Cómo aguantar más allá de enero

Señoras, señores, ya es quince de enero. Sip. Hemos llegado a la mitad del mes del "este año voy a hacer las cosas bien". ¿Y cómo vamos? ¿Muy diferentes de diciembre del año pasado? En mi caso, na de na. Antes solía hacer grandes propósitos para el año y al final no cumplía nada de nada. Así que este año decidí dejarme de propósitos y dejar a todo let it be. Pero ese es mi caso, que es un poco particular. A juzgar por los comentarios y emails que nos llegan, muchos de vosotros estáis en proceso de a) empezar a hacer ejercicio o b) mandar la vagancia a tomar por viento y retomar un poquillo el hábito tan saludable y recomendable que es hacer deporte. Y me alegra un montón. En este post vamos a intentar contestaros a la pregunta del millón que tanto nos planteáis: "¿CÓMO HAGO PARA QUE NO SE ME PASE EN DOS DÍAS LA ILUSIÓN Y LA MOTIVACIÓN DE HACER DEPORTE? ¿CÓMO HAGO PARA MANTENER LA PEREZA LEJOS?"

Amiga, amigo, malas noticias: no hay respuesta mágica. Aunque supongo que eso ya lo sabías. Sorry. Una cosa importante que necesitas, antes de que te los cinco wonderconsejos, es voluntad. Pero voluntad de verdad. Voluntad de lo quiero hacer por mi, para mi y porque es el mejor regalo que me puedo dar a mi yo de ahora y a mi yo del futuro. Ya sé que nos enseñan a no ser egoístas, pero créeme, aquí tienes que serlo un pelín. Y dicho esto, estas son las cinco cosas que yo recomendaría hacer para mantenerse a largo plazo en esto de menear el culo.

1. Encuentra algo que te guste. Lo sé, suena a topicazo...pero es así. Así de simple, así de claro. Igual encuentras que lo que te apasiona es montarte unos megacircuitos e ir a tu bola en la sala de máquinas. O igual es una buena clase de Zumba. O Crossfit. O salir a correr. No sé. Será por cosas. Pero encuentra algo que de verdad te motive y te haga querer volver...algo que consiga que disfrutes. Y una cosa, eso que te encanta, puede que al año ya no te motive del mismo modo. Por ejemplo, yo era una LOCA del Body Combat. Pero una auténtica LOCA. Había días que iba hasta dos veces. ¿Qué pasó? Que acabé de dar puñetazos y patadas a seres imaginarios hasta los pies. ¿Qué hice? Busqué otra cosa. Y así, y así, y así.

2. Compra un amigoBueno, si eres de los afortunados que ya tiene amigos, entonces puedes llevarte el que tengas. También valen hermanos. Padres. Primos. El de la pescadería. Con tal de que sea un humano que también quiera sudar un poquito nos sirve. En mi caso, he probado de todo: clases colectivas, clases con número reducido, entrenamiento personal y entrenamiento en soledad. He de decir que ME ENCANTA entrenar sola, me encanta mi momento de rutina y mi momento de loner. Pero también he de reconocer que la motivación y el esfuerzo que uno le echa al entreno cuando estas en compañía no es comparable. Además, te sirve para que te tiren del brazo cuando estás vaguete y viceversa.

3. Organización. Me comentan que estoy siendo muy original. Lo sé. Pero es que es VERDAD. No hay mucho más misterio. Bien, empecemos por el principio. Que levante la mano quien se lava los dientes todos los días. Que levante la mano quien bebe agua cuando tiene sed. ¿A que habéis levantado todos la mano? Bueno, pues igual debería ser con el ejercicio. Para mantenerlo a largo plazo, tu rato de ejercicio tiene que ser algo que no te saltas porque sea lunes y el metro llegue seis minutos tarde. No por norma general. Tiene que ser algo como los dientes, como ducharse como hacer la compra el fin de semana! Un hábito por tu salud, por tu supervivencia y bienestar. Cuando no negocias con el tiempo de ejercicio, cuando tiene que ser SÍ o SÍ (llueva, truene, tengas un baby dando sonajerazos o baje el mismísimo Jackson a darte un concierto en casa), entonces lo haces, porque no queda otra. No hay lugar para el "bueeeeno". Y punto.

Consejos para la organización: prepara los huecos de la semana en los que vas a entrenar. ¿Antes de ir a trabajar? ¿Después de comer?¿Antes de cenar? A mi me da igual. Cuando te venga mejor. Pero asegúrate que encuentras huecos para hacerlo. Porque sé que los tienes. Lo sé.

Déjate la ropa preparada. Si vas a ir a entrenar con los gallos a las siete de la mañana, déjate la ropa de deporte preparada y la ropa de calle también. Todo listo para, zombimente, la mañana siguiente, coger la mochila y salir a entrenar (o ponerte en casa). Si vas a ir después de clase o trabajo, ponte la ropa de deporte hasta que llegue la hora. Ponerse ese top corta respiración DA PEREZA. Y lo sé. Te entiendo. Pero no queda otra. Ley de vida. Ojalá todos los problemas fueran esos.

Y por último en cuanto a organización, yo recomendaría tener claro lo que vas a hacer: tener una rutina preparada, la clase a la que vas a ir y demás. A mi me ha pasado eso de ir deambulando por el gimnasio sin rumbo alguno porque no tenía MUY claro lo que iba a hacer ese día. Así que...NO. Pongamos las cosas claras. Muy claras señores. Claro color agua de Filipinas.

4. Fíjate metaspero no te obsesiones. Voy a ser muy clara. NO vas a pasar del sofá a correr 5 kilómetros en un día. Lo siento, peeeeeero no. Y si lo haces, olé tú, pero no es lo común. Hay que ser paciente, constante y sincero para conseguir resultados y alcanzar objetivos. Pero se puede hacer. Aunque, para ello...hay que fijarlos. Ahora, yo recomiendo no ser extremadamente ambiciosos porqueeeeee...luego llegan las frutraciones, las fustigaciones y los "oh, yo no sirvo para esto". Y no se trata de esto. Una meta es pasar de 10 sentadillas a 20. De levantarte una vez en la clase de spinning a levantarte tres. Y así. Son pequeñas victorias que sumadas hacen BOOM, in your face. Y de repente estás un poquito más en forma y más enganchado que hace un año. Pero para eso tienes que ser un poquito constante. Te aseguro (al 80%) que una vez entras en la dinámica, salirse de ella es complicado. La sensación de bienestar y felicidad después de entrenar engancha. Os prometo que si le dais una oportunidad (y no me refiero a un par de días, que os veo) al deporte (e insisto, sea LO QUE SEA), acabáis cayendo en sus encantos. Para mi, entrenar ya va más allá de lo puramente físico y de quemar calorías...NO NO...Entrenar para mi es vaciar la cabeza de problemas, es demostrarme cómo mejoro y cómo me supero y, en general, es mi manera de dedicarme tiempo a mi misma. Algo que creo que muchas veces se nos escapa y, en mi opinión, es fundamental para crecer como personar y aprender sobre ti mismo. Y bueno, los beneficios físicos pa tu corasó y huesitos...poh tambié.

5. Inspírate y no te compares. Me explico pero no me enrollo. Lo prometo. No hay que meterse a pinterest, poner fitspo y llorar un poquito porque llevamos un mes en el gimnasio y no tenemos las abdominales y los músculos de la mega súper ultra fit mujerzuela de la pantalla. NO. Cuando digo buscar inspiración me refiero a encontrar a gente que te motive. Gente con la que de una manera u otra te identifiques o que por la razón que sea consiga que te enfundes esas mallas y salgas de casa. Y si eso es la mega ultra súper chica fit, adelante. Lo que sea. Por inspiración también me refiero a aprender de los demás. Buscar rutinas que se adapten bien a ti, información sobre alimentación, consejos para preparar la comida de la semana, etc, etc, etc. Hay mil y una opciones y mil y una persona inspiradora.

Y la segunda parte, evita compararte con los demás. En serio, no sirve de nada más que para pegarse castañazos contra el suelo y latigazos a uno mismo. Ser un poco competitivo es sano, pero abandonar porque la de al lado ha perdido el michelin antes que tú...NO.

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Y poco más. Lo sé. No es el post más original del mundo. Pero no os puedo descubrir la luna. Sois vosotros/as los que tenéis que ver qué os motiva de verdad y coger este punto de enganche del que no te sueltas ni aunque te tienten con mil donuts. En corto, yo he seguido con el deporte porque me hace sentir bien: me siento fuerte, útil y me permite pensar con más claridad. En mi vida diaria normal de estudiante me permite subir las escaleras del metro andando si las mecánicas están a rebosar sin que se me acabe el aliento, puedo dar paseos kilométricos sin agotarme o notarlo al día siguiente y mentalmente, ya os digo, me da una perspectiva mucho más positiva y simple de las cosas. Y oye, también porque me lo paso como una enana cuando entreno.

Y ya está. Ya me callo. El post Biblia llegó a su fin.

Muchísimo ánimo y a sudaaaaaaar.